Nueva Delhi. Por M. K. Bhadrakumar, Indian Punchline

Si el consejero de Seguridad Nacional de India, Ajit Doval, hubiera aplazado un día su “inteligente decisión” del viernes de llamar a su homólogo de la Casa Blanca, Jack Sullivan, tras la amenazadora reprimenda del embajador estadounidense en Delhi sobre el “cinismo” de la autonomía estratégica de India… ¡hubiera sido un milagro!
Veinticuatro horas después, cayó un rayo y la historia política estadounidense cambió radicalmente de rumbo. Para cualquiera que no esté ciego como un murciélago, debería haber sido obvio desde hace tiempo que Estados Unidos se está tambaleando sin control y que el momento de hacer negocios con él puede esperar.
La virtud del silencio
Doval podría haber tomado ejemplo del cuaderno del ministro de Asuntos Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, sobre las virtudes del silencio búdico. Los budistas creen que el silencio es el medio para aquietar la mente, adquirir discernimiento y llegar a comprender la verdadera naturaleza de las cosas (y de uno mismo). La mitología cuenta que los ángeles del cielo se asustaron cuando Buda se iluminó aquel día de luna llena del mes de mayo y guardó silencio durante toda la semana, sin pronunciar palabra.
Jaishankar simplemente se trasladó a un pasto más verde, la Iniciativa del Golfo de Bengala para la Cooperación Técnica y Económica Multisectorial (BIMSTEC), mientras que Doval se sumergió en el pozo negro “para trabajar estrechamente” con Sullivan “para seguir avanzando en las relaciones entre India y EEUU, que se basan en valores compartidos e intereses estratégicos y de seguridad comunes”.
La lectura india añade: “También acordaron trabajar juntos para hacer frente a los desafíos globales de paz y seguridad y ampliar la Asociación Global y Estratégica Integral.” Doval y Sullivan también hablaron de una próxima reunión cuádruple a nivel de ministros de Asuntos Exteriores en Tokio a finales de este mes.
Doval parecía ignorar que en las capitales del mundo ha cristalizado la impresión de que la aparición de Sullivan significa invariablemente problemas porque por vivir en tiempos pasados. Al igual que la caída del cometa presagiaba el verdadero fin de los poderes de Merlín, el mítico mago de la leyenda del Rey Arturo, la aparición de Sullivan en el horizonte trae malas noticias. Esto es una cosa.
Doval llamó a Sullivan sólo cuatro días después de que el ministro de Asuntos Exteriores chino y representante especial en las conversaciones fronterizas con India, Wang Yi, se pusiera en contacto con él con un intrigante mensaje de que China e India comparten una relación que trasciende las fronteras bilaterales y tiene una creciente importancia mundial. Wang Yi expresó su voluntad de aunar esfuerzos para “gestionar adecuadamente” la situación sobre el terreno en las zonas fronterizas.
La diplomacia de megáfono de Doval con Sullivan fue, cuando menos, inoportuna. Con la Cumbre de los BRICS prevista en Kazán del 22 al 24 de octubre y Modi habiendo transmitido a Putin la semana pasada su intención de asistir al evento en persona, ¿cuál era la prisa desgarradora por meter en la ecuación el comentario gratuito y no solicitado del embajador Eric Garcetti de que Rusia no ayudaría a India si los chinos invaden nuestro país? Esto es lo segundo.
¿Por qué deberíamos tener miedo de relacionarnos con los chinos? La normalización puede conducir a más comercio e inversión y a la transferencia de tecnología desde China, lo que llevará a la creación de empleo en lo que, por lo demás, es un panorama desolador. Esto es lo tercero.
La irrupción de Vance
Lo más importante es que alguien ha publicado este martes en Twitter X una cita atribuida al senador James David (J.D.) Vance de Ohio, recién anunciado compañero de fórmula de Donald Trump, en la que aboga por una política exterior más inteligente para Estados Unidos: “¡Los chinos tienen una política exterior de construcción de carreteras y puentes, y de dar de comer a los pobres!”. Podría decirse que el senador sólo se hacía eco de una creencia que el propio Trump sostenía como núcleo de la ideología jeffersoniana.
(Nota del Editor: Jeffersoniana se refiere a las ideas de Thomas Jefferson, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia y presidente de EEUU entre 1801 y 1809. Sus postulados dominaron en el país hasta 1820 y que entre otras cosas proclamaban aversión a la aristocracia, oposición a la corrupción e insistencia en la virtud; él y sus partidarios eran antagonistas del elitismo aristocrático de los comerciantes, banqueros y fabricantes, desconfiaba de los trabajadores de las fábricas y estaba al acecho de los partidarios del Sistema Westminster, la forma de gobierno modelada a semejanza del Reino Unido, la antigua metrópoli de la recién creada nación estadounidense).
Jefferson consideraba que el gobierno central debía ser “rigurosamente frugal y sencillo” y, como presidente, redujo el tamaño y el alcance del gobierno federal poniendo fin a los impuestos internos, reduciendo el tamaño del ejército y la armada y pagando la deuda del gobierno. La limitación del gobierno federal se derivaba de su estricta interpretación de la Constitución.
Sin embargo, la opinión predominante es que Trump será “duro” con China. Ahora bien, esa estimación se desprende de la hipótesis America First (Estados Unidos primero) de Trump y no significa necesariamente que vaya a seguir los pasos de Biden para avivar las tensiones en el estrecho de Taiwán o cercar militarmente a China con el sistema de alianzas de la OTAN.
La cita anterior de Vance sugiere que Trump podría tener preparada una Tercera Vía. Después de todo, Trump debe ser un hombre con prisa al que sólo le quedan 4 años para dejar su huella en la historia.
El quid de la cuestión es que “Trump 2” será radicalmente diferente, ya que ahora está curtido en mil batallas y tiene mucha más experiencia en manejar el sistema político estadounidense para hacer avanzar su agenda. Sobrevivió al cóctel venenoso de la “colusión con Rusia” que el Estado Profundo urdió para empantanarlo políticamente hasta que su mandato terminó mansamente, impidiéndole hacer retroceder la sobrecarga imperial de Estados Unidos, como recortar el presupuesto de defensa, cerrar cientos de bases militares y evitar expediciones derrochadoras en el extranjero.
Basta decir que el resultado de la milagrosa supervivencia de Trump el sábado de un intento de asesinato por unos pocos milímetros, bien podría ser que si gana las elecciones del 5 de noviembre, estará listo para ir a marcar su legado presidencial desde el primer día reuniendo un equipo de ayudantes de ideas afines. El senador Vance encabeza esa lista.
Hay que leer la elegía de Vance
Será un buen comienzo para nuestros mandarines en Delhi comprar un ejemplar de las desgarradoras memorias del senador Vance, “Hillbilly Elegy: A Memoir of a Family and Culture in Crisis” (Elegía montañesa: Memorias de una familia y una cultura en crisis), para comprender lo que pasa por la mente de Trump en el futuro. Se trata de un libro escrito con sensibilidad por una persona de dentro, que creció viendo una sociedad en crisis debido a la falta de empleos obreros, donde –a pesar de la feroz lealtad familiar– la propia estructura familiar nuclear se desmoronaba entre la herencia de abusos, alcoholismo, pobreza y traumas.

Lo más parecido a Hillbilly Elegy en cuanto a conmovedor es el libro de memorias de Fiona Hill, la reconocida historiadora rusa que escribió “There is Nothing for You Here” (Aquí no hay nada para ti), que narra su viaje personal para salir de la pobreza en un rincón asolado del norte de Inglaterra, donde las minas locales habían cerrado en la Gran Bretaña de Margaret Thatcher (década de 1980), los negocios tartamudeaban y la desesperación estaba grabada en los rostros de la hija de un minero del carbón.
Hill estudió en Moscú y en Harvard, se nacionalizó estadounidense y sirvió a tres presidentes de EEUU. No nos equivoquemos: el atractivo de Vance también es que venció las adversidades para graduarse en la Facultad de Derecho de Yale.
Curiosamente, Hill escribió que el ejemplo de la Rusia moderna ofrece “un cuento con moraleja” para EEUU. “Rusia es el fantasma del futuro navideño de Estados Unidos… La desintegración de la Unión Soviética es sin duda el espectro de un futuro sombrío que podría aguardar a Estados Unidos, pero también proporciona algunas ideas de cómo abordar nuestra crisis de oportunidades”.
La cuestión es que la elección de Vance como compañero de fórmula por parte de Trump ofrece algunas pistas no sólo sobre su estrategia de campaña sino, posiblemente, como decía un comentario de la BBC, “sobre cómo gobernaría si volviera a la Casa Blanca.”
Hillbilly Elegy habla de la educación obrera de Vance y de cómo afectó a su política y a su visión del mundo. Vance se alinea estrechamente con la ideología política de Trump manteniendo puntos de vista similares sobre el comercio, la inmigración y la política exterior. Vance ha sido especialmente crítico con el apoyo continuado de EEUU a Ucrania.
No se sorprenda si Trump desempolva su antigua creencia de que EEUU, Rusia y China pueden trabajar juntos como una troika.
La política internacional está entrando en una zona gris y seguirá así durante el resto del año. Para los países con grandes intereses en juego –Rusia, China, Ucrania, Israel, Arabia Saudí o los aliados de la OTAN– lo más inteligente será averiguar qué pueden esperar de una presidencia de Trump. Desde luego, no es el momento de entablar una conversación con Sullivan.
(*) M. K. Bhadrakumar, diplomático jubilado, es uno de los más prestigiosos analistas de Asia sobre geopolítica mundial. Ocupó numerosos cargos relevantes en distintos gobiernos de India.