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Los Héroes están en el alma del pueblo nicaragüense

Managua. Comandante Daniel Ortega, Copresidente de Nicaragua.

Extractos del discurso del Comandante Daniel Ortega, Copresidente de Nicaragua, en el acto para celebrar el 44 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, celebrado en Managua el 19 de julio de 2023

Tenemos ¡cuántos Héroes! Son miles de Héroes, pero hemos formalmente destacado como Héroes –algo que no es fácil– para colocarlos en la Constitución de la República de Nicaragua a los caciques Diriangén y Nicarao, que les propinaron la primera derrota a los invasores españoles.

Fue una operación donde el cacique Nicarao estaba más hacia la zona donde estaban entrando los españoles ya en nuestro territorio, se había puesto de acuerdo con el cacique Diriangén, darles la bienvenida, discutir con ellos que por qué querían apoderarse de las tierras. Porque los conquistadores eran muy claros: “estas tierras nos las dio el rey”, decían, y “aquí viene Cristo, que bendice lo que hace el rey”, y aquí está la espadita que pone orden si no se cumple lo que dice el rey. Es decir, amenazaban de muerte directamente a nuestros antepasados.

Y ahí se dio un intercambio, un coloquio entre Nicarao y Gil González, que era el conquistador que estaba entrando aquí a Nicaragua, y parte del plan era que, bueno, ¿qué quieren? Oro, claro, el oro. Bueno, aquí les tenemos estos chompipes, estas gallinas, les podemos dar un poco de oro también. No, queremos todo el oro. Bueno, y lo que tenían ahí lo recogieron y se lo dieron.

Eso les dio confianza a los conquistadores, que luego preguntaron quién estaba adelante. Estaba el cacique Diriangén con su tribu, con su pueblo. Ahí está esperándolos a ustedes también para atenderlo, les dijo Nicarao. Se fueron allá muy confiados. Cuando llegan donde Diriangén ahí estaba la emboscada, y no teniendo las armas que tenían los españoles, con flechas, con lanzas, con garrotes se lanzaron los combatientes de Diriangén, los cercaron, y al final los hicieron salir huyendo. Primera derrota del imperialismo, porque era el imperialismo español, el Imperialismo. ¡Primera derrota del imperialismo en Nicaragua!

Tenemos por eso, a Diriangén, a Nicarao, luego el presbítero Tomás Ruiz, de origen indígena, cura, sacerdote, pero que empezó a luchar por la independencia. Lo echaron preso los españoles, lo encarcelaron, lo tuvieron, hasta que murió Tomás Ruiz. Es un Héroe Nacional el padre Tomás Ruiz… ¡Un verdadero cristiano!

Los héroes de la Guerra Nacional

Otro Héroe, José Dolores y Andrés Castro, ambos estaban al frente de los nicaragüenses que derrotaron a las tropas expansionistas de William Walker, que se había impuesto como Presidente de Nicaragua, que la primera Ley que había dictado era la esclavitud. Y se rebeló el pueblo, y ahí el imperio yanqui sufre la primera derrota. Fueron combates tras combates.

Ahí también destaca otro nicaragüense, un profesor, Emmanuel Mongalo, que fue determinante para desalojar a los yanquis racistas y esclavistas de William Walker, y se fue con una tea a la fortaleza donde estaban ellos encerrados y logró iniciar un fuego, un incendio, tuvieron que salir y ahí fue fácil derrotarlos. Luego vino la marina norteamericana a rescatar a William Walker.

Pero antes, William Walker que fue Presidente de Nicaragua, sí, formalmente fue Presidente de Nicaragua, el embajador yanqui estuvo en su toma de posesión, y como estaba muy molesto con la apaleada que estaba recibiendo, entonces pasó incendiando la ciudad de Granada, la incendió y dejó un rótulo en inglés que decía: “Aquí fue Granada” (Here was Granada).

Rubén Darío

Luego, Darío, indiscutiblemente Rubén Darío, que supo denunciar al imperio y sobre todo también supo llegar a definir realmente qué es más duro en la vida, y eso lo hace de manera magistral Darío, es un poema que se llama “Tarde del coso”.

Están toreando, está la barrera, el público gritando: “¡Otro toro! ¡Otro toro!”. Está el toro acompañado del buey, porque al buey lo ocupan después para ir a sacar a los toros que quedan muertos. Ahí va el buey para arrastrarlos y sacarlos. Entonces, están conversando el toro y el buey, y el toro quejándose porque está casi seguro que va a morir, y recordando que él cómo dominaba el campo, cómo vivía libremente con esa gran fortaleza en el campo y cómo ahora lo tenían ahí, ya al borde de la muerte. El toro quejándosele al buey, y en el diálogo, un diálogo muy rico, ya al final, cuando ya le llegó la hora de que lo saquen al toro, el buey le dice: “Te llegó la hora”. Entonces le dice el toro: “¿Qué es más duro que la muerte?”. Entonces le responde el buey: “¡La impotencia!”. ¡La impotencia! Y eso va para todos. ¿Qué es más duro para un pueblo que la impotencia de no poder rebelarse, no poder luchar, no poder defenderse, aun a riesgo de la muerte?

Benjamín Zeledón y Augusto C. Sandino

Luego tenemos al General Benjamín Zeledón, que le tocó enfrentar en el año 1912 a las tropas yanquis, el ejército norteamericano que se embarcó en Nicaragua, y que luego esta ocupación prácticamente se prolongó, hasta que aparece el General de las Mujeres y los Hombres Libres, Augusto César Sandino, que les hizo frente, se les plantó, y los derrotó. Ellos no pudieron derrotarlo, tuvieron que retirarse. El objetivo de ellos era acabar con Sandino, era bandolero, decían, había que acabar con él. ¡Y no pudieron! Metieron a la fuerza aérea de combate aquí contra Sandino, pero no pudieron, y al final no les quedó más que retirarse.

Y quedó un presidente que no era instrumento ciego de los yanquis, tampoco no era Zeledón. Era un presidente que pensó que habiendo salido los yanquis, y como Sandino había luchado porque salieran los yanquis, entonces había que buscar ahora cómo dialogar, negociar, para que el país ya viviera en paz. Y empezaron las pláticas, y Sandino viajando de la montaña a Managua, y los otros generales le decían: “No vaya, que lo van a matar”. Pero Sandino dijo: “No queda más camino, si yo he luchado por la Paz, y no tengo enemigos al cual enfrentarme ahorita porque ya se fue y ya lo vencimos”.

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Entonces, ya en el último viaje de Sandino a Managua, el presidente de apellido Sacasa le ofreció una cena en la presidencia. Va Sandino allá con dos generales, está el presidente Sacasa con su hija, y cuando el General Sandino ya sale de la cena y viene a buscar el lugar donde estaba hospedado, lo estaban esperando. Ya los yanquis habían organizado el plan con el jefe de la Guardia que ellos habían organizado y que estaba al mando de los yanquis, Somoza. Y asesina a Sandino.

Y escuchando siempre esa canción, “La tumba del guerrillero, ¿dónde, dónde está?”. Pues Somoza se empeñó en borrar cualquier huella de los huesos de nuestro General. Que lo quemó, que lo tiraron al lago, que lo pasaron de un lado para otro; es decir, hay miles de versiones. Nosotros hemos hecho esfuerzos para buscar cómo encontrarlo, pero hasta momento no ha sido posible dar…

Lo más importante, sí, porque podrían estar los huesos de Sandino en un lugar, en un cementerio, y estar ausente el pensamiento de Sandino, estar ausente la combatividad de Sandino. Entonces aquí lo importante es que, asesinaron a Sandino, destruyeron la materia humana, pero no pudieron destruir el espíritu de Sandino, no pudieron destruir el alma de Sandino. ¡No pudieron destruirla! Por eso, ¿dónde está? ¿Dónde está? ¡Está en el alma de pueblo nicaragüense! ¡Está en el corazón del pueblo nicaragüense! Ahí está Sandino. ¡Qué mejor lugar! ¡Qué mejor lugar! ¡Dando mil batallas! ¡Dando mil batallas!

Y la esposa de nuestro General Sandino, Blanca Stella Arauz, también Heroína.

Rigoberto López Pérez

Luego, otro Héroe es Rigoberto López Pérez, ese es un Héroe realmente extraordinario, fuera de serie, porque cuando uno va al combate tiene con qué ir al combate, tener un arma; si el combate es fuerte puede replegarse, y luego darle continuidad por otra vía. Es decir, el ser humano que va a un combate tiene la ventaja de que no va a suicidarse, sino que va a dar la pelea para ganarla, y busca cómo armarse.

Rigoberto dejó una carta extraordinaria a su madre, donde le va explicando a la madre que él ha tenido ya en su mente que no hay más camino para empezar a destruir a la tiranía somocista, que ejecutar a Somoza. Y él se prepara con otros compañeros, los compañeros Edwin Castro, Narváez, Cornelio Silva, 3 compañeros, y él, cuatro, están conspirando, viendo dónde se mueve Somoza, dónde se puede ejecutar.

Pero en todo esto, bueno, los otros tres compañeros son como la fuerza de apoyo de Rigoberto; porque la decisión de Rigoberto es que él, para poderlo hacer tiene que entrar sólo él, y ha hecho prácticas ya con el revólver, buscando cómo darle en el blanco a los puntos donde no llega el chaleco contra balas, porque está partiendo del principio que Somoza usaba chaleco contra balas, entonces tenía que buscar puntos, porque si iba al pecho, en el chaleco contra balas no iba entrar la bala.

Entonces él se preparó muy bien, y le dice a la madre que entienda que él va a morir, está seguro que va a morir, está consciente que va a morir, pero que es un paso que hay que dar, por dignidad, por patriotismo, así lo escribe, está convencido. Al final se cuela en una fiesta que le daban a Somoza, él lleva el revólver, logró entrar con el revólver, y está bailando con una joven, y Rigoberto cuando tiene en frente a Somoza que está sentado, saca el revólver, y los disparos fueron certeros.

Corrieron con Somoza en ese momento los yanquis y se lo llevaron al hospital en Panamá, un famoso hospital que hay en Panamá, en el Canal de Panamá, se lo llevaron para allá a ver si le salvaban la vida.

Mientras tanto, sucedió lo que Rigoberto ya sabía lo que iba a suceder, él le dejó ir todos los cartuchos a Somoza, y luego le cayeron encima. Lógicamente en ese momento, la furia del escolta de Somoza era tan grande que empezaron a desfilar todos ellos a dispararle al cadáver de Rigoberto. Un desfile, disparando, disparando, disparando.

Entonces Rigoberto es de esos Héroes realmente extraordinarios, fue un ser de otro planeta, como dirían los artistas, los cantantes. Y Héroe Nacional, Rigoberto.

Carlos Fonseca

Luego, Carlos Fonseca, Carlos que supo unir el pensamiento de Sandino al momento histórico que se vive en esos momentos en Nicaragua, porque seguían las luchas guerrilleras contra Somoza, y se discutía incluso el nombre que se le ponía al Frente. Las primeras acciones del Frente fueron como Frente de Liberación Nacional, pero luego Carlos insistió que teníamos que partir de nuestras raíces, de nuestra historia, de lo que significaba Sandino dentro de la lucha. Y allí nació el Frente Sandinista de Liberación Nacional, gracias a Carlos.

Chamorro, Miguel Obando y Roberto Clemente

Luego, también entre los héroes nacionales está un periodista que era de pensamiento conservador pero no era un extremista, digamos: Pedro Joaquín Chamorro, director de un diario, el diario La Prensa. La Compañera Rosario trabajó con él, fue su asistente por años, y cuando yo estaba preso ahí llegaba mi madre a hablar con la Rosario, a hablar con él. En ese sentido no era un envenenado antisandinista. Entonces Somoza lo mandó a asesinar, y queriendo culpar al Frente, porque ya el Frente estaba en la batalla.

Luego tenemos otro Héroe Nacional que es el Cardenal Miguel Obando y Bravo. El Cardenal Miguel Obando y Bravo, muchos de ustedes que han venido al Acto allá en la plaza, no en la Plaza de la Revolución, sino en la plaza enorme, que ahí hacíamos los actos hasta antes de la pandemia, y ahí eran centenares de miles de personas, desbordada la plaza y desbordada la avenida. ¿Y quién nos acompañaba ahí, quién hacía el Mensaje? El Cardenal Miguel, a pesar de que el Vaticano no miraba bien eso, y por eso fue que luego buscaron cómo, en el mediano plazo, quitarle, darle de baja, mandarlo a jubilación.

El otro Héroe Nacional, esto fue aprobado por la Asamblea Nacional de cara al 31 de diciembre del año pasado. Venía el 31 de diciembre que es la fecha en que muere Roberto Clemente, fallece Clemente. Era un Héroe realmente extraordinario Clemente; fue el primero que se preocupó por el terremoto que había en Nicaragua, porque había estado en Nicaragua, se había vinculado con el pueblo nicaragüense. Él empezó a buscar cómo reunir allá ayuda y fletar un avión para venir con la carga aquí a Nicaragua. Él podía haber enviado el avión y quedarse allá con la familia en Puerto Rico, y la familia le insistía que no, que mandara el avión, que se quedara allá porque era fiestas de fin de año. Él insistió que no, que él quería venir a entregar esa ayuda directamente a las Familias afectadas por el terremoto. Subió al avión, y luego en un tiempo de vuelo el avión se perdió en el radar, y Clemente quedó en el mar. ¡En un acto de solidaridad totalmente extraordinaria!

43 Aniversario

Radio Segovia, La Poderosa del Norte.

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