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EEUU planea asesinar miles de civiles en Ucrania

Washington. Sputnik

EEUU planea asesinar miles de civiles en Ucrania Washington. Sputnik

Las municiones de racimo que Washington decidió enviar a Kiev no contribuirán a una victoria en el conflicto para el país gobernado por Volodímir Zelenski, al contrario, serán una maldición para las tierras de cultivo ucranianas, dijo a Sputnik Philip Giraldi, exoficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

Ucrania podría obtener efectos contraproducentes si utiliza esta clase de municiones que le decidió entregar el Pentágono, ya que se trata de un armamento de alto riesgo para la población civil.

Una munición de racimo lanzada desde el aire o desde tierra libera o expulsa submuniciones más pequeñas. Por lo general, se trata de una bomba de racimo que expulsa minibombas explosivas diseñadas para matar personal y destruir vehículos.

Otras municiones de racimo están diseñadas para destruir pistas de aterrizaje o líneas de transmisión de energía eléctrica, dispersar armas químicas o biológicas, o esparcir minas terrestres. Algunas armas basadas en submuniciones pueden dispersar no municiones, como panfletos.

Dado que las bombas de racimo liberan muchas minibombas en una amplia zona, suponen un riesgo para la población civil tanto durante los ataques como después. Las minibombas sin detonar pueden matar o mutilar a civiles y/u objetivos no previstos mucho después de que haya finalizado un conflicto, y su localización y eliminación resultan costosas. La llamada tasa de fracaso oscila entre el 2% y el 40% o más.

Las municiones de racimo están prohibidas para las naciones que ratificaron la Convención sobre Municiones de Racimo, adoptada en Dublín (Irlanda) en mayo de 2008. La Convención entró en vigor y se convirtió en derecho internacional vinculante para los Estados que la ratificaron el 1 de agosto de 2010, seis meses después de ser ratificada por 30 Estados.

Estados Unidos no es signatario de los acuerdos internacionales que prohíben el uso de este tipo de armas, cuyo despliegue la mayoría de los países considera equivalente a un crimen de guerra similar al uso de gas o de sustancias químicas, recordó Giraldi. A fecha de 10 de febrero de 2022, un total de 123 Estados se han adherido a la Convención, como 110 Estados Parte y 13 signatarios.

“Lo que harán las bombas es matar a muchos civiles al extender sus cargas y la munición enterrada sin explotar será una lacra en las tierras de cultivo de Ucrania allí donde se desplieguen durante mucho tiempo”, explicó Giraldi. “Las bombas de racimo no harán ganar a Ucrania”, sentenció el también exoficial de Inteligencia del Ejército estadounidense.

El 7 de julio, Estados Unidos confirmó los rumores de que dotará a Kiev de municiones que son consideradas de elevada peligrosidad por más de 100 países y por la ONU.

El objetivo, según Washington, es fortalecer a las Fuerzas Armadas ucranianas en su próxima contraofensiva contra las tropas rusas, ya que los intentos de las tropas de Zelenski no han dado los resultados esperados, según admitieron tanto Ucrania como Estados Unidos.

Philip Giraldi también señaló que la decisión de la Casa Blanca de enviar municiones de racimo a la nación europea se produce cuando Kiev está perdiendo en el campo de batalla contra el Ejército ruso, a juzgar por su contraataque fallido que fue apoyado con entusiasmo por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Por otro lado, el doctor en Historia Moderna por la Universidad de Londres apuntó que la medida también ilustra la hipocresía de la Administración Biden, que anteriormente criticó el supuesto uso de tales armas el año pasado por parte de Rusia, algo que en Moscú negaron categóricamente.

El presidente estadounidense, Joe Biden, declaró que su país suministrará a Ucrania municiones de racimo durante un periodo temporal, mientras continúa produciendo suficientes proyectiles de artillería de 155 milímetros para abastecer a Kiev en medio de la operación militar especial de Rusia.

El embajador ruso en Estados Unidos, Anatoli Antónov, dijo que la decisión de Washington puede leerse como un “gesto de desesperación” por parte de Occidente, que acerca a la humanidad a un conflicto mundial.

El profesor de Derecho de la Universidad de Illinois y consultor de la ONU sobre crímenes de guerra Francis Boyle cree que la decisión de Estados Unidos supone una escalada en el uso de armas de terror.

Las municiones de racimo, añadió Boyle, no harán sino exacerbar el conflicto al aumentar drásticamente el número de víctimas civiles. Agregó que esto parece estar allanando el camino para una escalada dramática del conflicto, en momentos en que la OTAN celebrará su próxima cumbre en la ciudad lituana de Vilna.

“A pesar de lo que digan en público, la Administración Biden debe conocer y comprender esta dinámica de escalada”, concluyó Boyle.

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