Moscú. Por Ivan Dubrovin y Semyon Boikov, diario Izvestia

Rusia está comprometiendo a los países BRICS y de la OCS en la construcción de una nueva arquitectura de seguridad euroasiática. Moscú ha señalado en repetidas ocasiones que el concepto euroatlántico se ha venido abajo, por lo que la necesidad de formar un nuevo sistema es evidente. Se espera que este año se presente la Carta de la Diversidad y la Multipolaridad, propuesta por primera vez en 2023 por Bielorrusia.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, declaró a Izvestia que la reacción de los socios extranjeros ante este documento es “generalmente interesada”, pero que el proceso de su elaboración no promete ser sencillo. La comunidad de expertos considera que la experiencia de Rusia en el ámbito de la seguridad le permite desempeñar un papel central en la formación de un nuevo sistema en el continente. El artículo de Izvestia analiza si la iniciativa rusa es capaz de convertirse en la base de un nuevo orden mundial.
Rusia construye nueva estructura de seguridad en Eurasia
El Presidente ruso Vladimir Putin propuso la idea de crear un sistema de seguridad igual e indivisible en Eurasia durante su discurso ante la Asamblea Federal el pasado mes de febrero. En aquel momento, el jefe de Estado afirmó que las acciones de Estados Unidos y sus satélites habían conducido en realidad al desmantelamiento del sistema de seguridad europeo. Posteriormente, mencionó en repetidas ocasiones esta iniciativa rusa. En una reunión celebrada en junio con la cúpula del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, el Presidente dio instrucciones para establecer un diálogo con todos los participantes potenciales del futuro sistema de seguridad.
Sobre la cuestión de la construcción de la arquitectura de seguridad euroasiática, Rusia pretende desarrollar el diálogo con todos los participantes potenciales del continente, declaró a Izvestia la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova.
“La Federación Rusa mantiene conversaciones relevantes en formato bilateral con sus vecinos y otros socios, así como en estructuras de integración con participación rusa -la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), así como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Rusia vería con buenos ojos la inclusión de los países de la parte europea del continente en el proceso de cooperación continental, siempre que se abandonen las políticas hostiles y el pensamiento de bloque”, declaró.
Al mismo tiempo, Moscú también está discutiendo la construcción de un nuevo sistema de seguridad con los miembros del BRICS situados en Eurasia, como Rusia, en un formato bilateral o en las plataformas de organizaciones multilaterales, como la OCS, dijo el diplomático. “Cuando se establezcan los contornos de la nueva arquitectura de seguridad en Eurasia, será posible pensar en debatir la experiencia de su construcción por parte de los socios del BRICS que representan a regiones del mundo no euroasiáticas”, añadió.
En cuanto al BRICS, esta asociación es percibida por la mayoría del mundo como el formato no occidental de cooperación más prometedor no a nivel continental, sino mundial.
“Sus participantes coordinan enfoques sobre una amplia variedad de temas y promueven proyectos conjuntos en prácticamente todas las esferas. Sin embargo, el BRICS no es una asociación euroasiática, por lo que no incluimos en su agenda la cuestión de la iniciativa rusa de crear una arquitectura de seguridad en Eurasia ni la preparación de la Carta Euroasiática de la Diversidad y la Multipolaridad en el siglo XXI”, declaró María Zajárova.
El nuevo sistema se concibe como una respuesta a los retos y amenazas existentes en el continente euroasiático.
“Por un lado, el concepto euroatlántico se ha derrumbado y el sistema de seguridad regional construido sobre su base se ha agotado”, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Por otra parte, la formación de una arquitectura continental está en consonancia con una importante tendencia del desarrollo mundial, que es el ascenso histórico de la macrorregión euroasiática, donde hoy está garantizado el grueso del crecimiento económico mundial y varios centros independientes no occidentales del mundo multipolar están reforzando sus posiciones, dijo.
Según Zajárova, para aprovechar el potencial existente, los Estados euroasiáticos están interesados en una estabilización sostenible de la situación militar y política a largo plazo, lo que implica la creación de un espacio común de seguridad igual e indivisible en el continente.
– La visión del continente euroasiático como un todo único está condicionada por la influencia mutua de los procesos militares y políticos que tienen lugar en sus diferentes partes. No es posible considerarlas de forma aislada, por separado. Rusia está convencida de que los países del continente pueden y deben asumir la responsabilidad conjunta primordial de resolver los problemas de seguridad sin permitir interferencias negativas del exterior”, prosiguió la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
Carta Euroasiática la Multipolaridad
La arquitectura propuesta por Rusia se considera multicapa. Moscú cree que integrará los formatos existentes, incluirá acuerdos políticos, un nuevo marco jurídico y otras posibles formas de interacción entre los participantes.
“Estamos hablando, en sentido figurado, de la “suma de acciones” de personas con ideas afines, teniendo en cuenta la experiencia acumulada en la formalización de medidas políticas y militares de fomento de la confianza entre Estados de distintas partes del continente, de acuerdo con sus necesidades y las capacidades nacionales disponibles”, señaló María Zajárova.
La Carta Euroasiática de la Diversidad y la Multipolaridad en el siglo XXI, presentada por Bielorrusia en 2023 y apoyada por el presidente ruso, Vladímir Putin, debería convertirse en un documento conceptual y programático destinado a esbozar la visión del marco de cooperación interestatal en Eurasia. Así, el dirigente ruso dio instrucciones para trabajar en el borrador de la carta con los socios y todos los Estados interesados, garantizando la máxima representatividad y la consideración de diferentes enfoques y posiciones.
“La carta podría convertirse en una especie de superestructura normativa de la arquitectura de seguridad euroasiática”, declaró el representante oficial del ministerio.
La percepción de China
Izvestia ha sabido que Rusia está debatiendo la Carta Euroasiática, en particular, con China e India. Así, el año pasado se celebraron consultas con Pekín al menos en dos ocasiones: en abril y en octubre. China valora positivamente la idea del documento. Al mismo tiempo, es sabido que China está promoviendo su propio concepto de iniciativa de seguridad global, cuyo objetivo es abordar los problemas de fondo de los conflictos internacionales, mejorar la gobernanza de la seguridad global y fomentar los esfuerzos internacionales conjuntos para garantizar una mayor estabilidad y certidumbre.
“Queríamos asegurar a la República Popular China que nuestra iniciativa no contradice la de China. Al mismo tiempo, la nuestra tiene un claro vínculo regional con Eurasia”, declaró a Izvestia una fuente bien informada. En cuanto a la India, desconfía de todas las iniciativas en las que participa China, añadió.
Cómo perciben la iniciativa otros países
Un hito importante en el camino hacia el desarrollo de la Carta fue la aprobación de la declaración de los Ministros de Asuntos Exteriores de Rusia y Bielorrusia “Visión conjunta de la Carta Euroasiática de la Diversidad y la Multipolaridad en el siglo XXI”. El documento se adoptó el pasado noviembre como resultado de los debates de la Segunda Conferencia de Minsk sobre Seguridad Euroasiática.
“Se convirtió en el punto de partida de la cooperación con los socios extranjeros con vistas a la posterior discusión del contenido de la futura carta, que se está elaborando actualmente. Su reacción es, en general, interesada”, explicó María Zajárova.
Y añadió: “El proceso de elaboración de un documento tan complejo no promete ser sencillo y rápido. Se entiende que es posible intentar, como dijo el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, durante una rueda de prensa sobre los resultados de la diplomacia rusa en 2024, desarrollar un borrador de la Carta Euroasiática para la próxima reunión de la Conferencia de Minsk. Sin embargo, sería prematuro hablar de cuándo podría fijarse el punto final de este trabajo. Rusia está desplegando activamente una cooperación creativa con sus socios sin fijarse restricciones rebuscadas ni plazos artificiales”.
Por cierto, Serguéi Lavrov también dijo que Rusia y Bielorrusia tienen la intención de presentar la Carta Euroasiática de la Diversidad y la Multipolaridad en el siglo XXI en la Tercera Conferencia de Minsk sobre Seguridad, que se celebrará este otoño. Señaló que la Carta debe sentar las bases normativas de una nueva realidad geopolítica en el continente euroasiático.
Rusia juega un papel central
Rusia posee la cultura necesaria para construir relaciones en la esfera del sistema de seguridad y una amplia experiencia, lo que le permite desempeñar hoy un papel central en esta cuestión, declaró a Izvestia Andrei Kortunov, experto del Valdai.
“Hay ámbitos en los que la Federación Rusa tiene ventajas evidentes. Por ejemplo, puede actuar como líder en cuestiones relacionadas con la seguridad nuclear, reforzando la estabilidad estratégica y las medidas de fomento de la confianza en este ámbito. Permítanme recordarles: la experiencia conjunta de la Federación Rusa y China en la desmilitarización de la frontera ruso-china es un logro destacado en materia de desarme de finales del siglo pasado y principios de éste. Esta experiencia también puede aprovecharse”, argumenta Kortunov.
“Si los países euroasiáticos consiguen ponerse de acuerdo sobre un sistema de seguridad en el continente, aumentarán las posibilidades de que se forme un sistema de seguridad mundial”, opina el analista.
“La creación de un sistema de este tipo es cuestión de varias décadas, dada la diversidad de actores y las amenazas a las que se enfrentan. Será muy difícil crear un sistema que abarque todo el continente, pero no deja de ser una tarea factible”, afirmó Kortunov.
En cuanto a los próximos pasos, según el experto, hay dos formas de proceder: o bien organizar sistemas de seguridad regionales y luego unirlos a nivel continental, o bien seguir la vía paneuroasiática. Sin embargo, en este último caso, “por definición, los primeros pasos serán más modestos y situacionales que estratégicos”, concluyó.