Managua. Por Clemente Guido

Un joven estudiante de veinte años de edad, se incorporó al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN), comandado por el jefe supremo de ese Ejército, General Augusto C. Sandino, y en poco tiempo alcanzó el grado de General del EDSNN por sus méritos propios.
Su carrera militar en defensa de la soberanía nacional de Nicaragua, pisoteada por los marines de Estados Unidos, fue corta. El 15 de mayo de 1931, este joven es abatido en combate en un asalto guerrillero al poblado segoviano Palacagüina, muriendo en la madrugada de ese mismo día. Apenas tenía 23 años de edad y era General del ejército más digno de América.
Su apellido paterno, Orthes (José Salvador Orthes Marín, su padre), hace referencia a sus orígenes familiares vascos, pues son originarios de un pueblo Francés fronterizo con España, que forma parte de los territorios conocidos como “País Vasco”. No tenemos información de que Miguel Ángel haya visitado la tierra originaria de su familia.
En Nicaragua, su familia se radicó Las Segovias, y Miguel Ángel nació en Mozonte el 4 de noviembre de 1907, según la memoria familiar.
Sus padres José Salvador Orthes Marín y Clotilde Guillén, le dieron educación básica en Granada, según testimonio familiar, y cuando inició la guerra civil de 1926-1927 apenas iniciaba estudios de bachillerato en el Instituto de Occidente, en la ciudad de León, los cuales interrumpió por la inseguridad del momento.
A principios de 1926, estalló la guerra entre un Ejército Constitucionalista, integrado por militantes liberales, que defendían el derecho constitucional del Vicepresidente Juan Bautista Sacasa a asumir la Presidencia de la República ante la renuncia forzada del Presidente Constitucional doctor Carlos José Solórzano Gutiérrez, depuesto por la fuerza por los conservadores liderados por el general Emiliano Chamorro entre finales de 1925 y los primeros días de 1926.
La guerra llegó a un punto en que las fuerzas militares liberales estaban al borde de entrar por la fuerza militar a Managua (en Boaco), y los Estados Unidos de Norteamérica, intervinieron para lograr un acuerdo político entre las partes beligerantes (Liberales de Sacasa, bajo la jefatura militar del General José María Moncada, y Conservadores de Adolfo Díaz, el Presidente de facto). Los USA y sus USMC habían tomado control de Nicaragua desde 1912.
Este pacto político dio como resultado la declinación de las armas de parte de Moncada, representante militar del Ejército de Sacasa, quien se aseguró de obtener prebendas económicas y políticas suficientes para su persona y algunos de sus generales. El pacto es conocido como “Pacto del Espino Negro”, por haberse acordado bajo la sombra de un árbol de este tipo en Tipitapa, municipio limítrofe entre Managua y Boaco.

General Miguel Ángel Ortéz y su familia
Augusto C. Sandino fue el único general liberal que rechazó los acuerdos convenidos entre su jefe militar y los Conservadores, argumentando que eran acuerdos forzados por la intervención norteamericana, que humillaban la soberanía nacional y además vendían toda la sangre derramada por la justa causa Constitucionalista.
“Mi resolución es esta: Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferir hacernos morir como rebeldes, y no vivir como esclavos”, escribió Sandino el 23 mayo de 1927. Y agregó: “Ahora quiero que venga a desarmarme. Estoy en mi puesto y lo espero. De lo contrario no me harán ceder. Yo no me vendo, ni me rindo: tienen que vencerme. Creo cumplir con mi deber y deseo que mi protesta quede para el futuro escrita con sangre”.
No tengo conocimiento cierto de una participación de Miguel Ángel Orthes en esta guerra. Lo que sabemos por la tradición familiar es que él estaba estudiando en León y tuvo que suspender sus estudios, retornando a Mozonte.
En el historial que hace el General Sandino sobre su participación en la guerra civil, o guerra Constitucionalista, no menciona al General Orthés con ningún tipo de rango militar, de hecho, no lo menciona en nada. Así que él no fue parte de la guerra civil, ni anduvo con el General Sandino en dicha guerra.
Aunque se dice que era primo de Antonio Rufo Marín Guillén porque Marín era su padre, y Guillén su madre; por lo tanto es muy posible que hayan sido primos hermanos y que combatió al lado suyo en Ocotal en julio de 1927, no encontré todavía pruebas documentales que verifiquen esta información. Antonio Rufo Marín Guillén murió en Ocotal en esa batalla del 16 de julio de 1927.
El Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua se fundó el dos de septiembre de 1927, en El Chipote (Municipio de Quilalí), e inició operaciones ese mismo mes con el ataque a Telpaneca (19 de septiembre de 1927), tampoco tenemos noticias de la presencia de MAOG (iniciales de Miguel Ángel Orthés Guillén) en dicha batalla.
La verdad (por el momento) es que la información que tengo sobre la presencia de MAOG en la guerra, aunque data de febrero de 1928, no es suficiente para confirmar su participación como miembro del EDSNN, y tengo mis reservas sobre su supuesto liderazgo en la emboscada de El Bramadero (28 de febrero de 1928), como lo indica una publicación del Ejército de Nicaragua que no respalda con alguna fuente confiable. Ver Revista 58, Enero-Marzo 2014, Ejército de Nicaragua, Defensa Nacional, págs. 81- 84.
La fecha de su integración al EDSNN no parece estar muy clara.
La tradición oral sostiene que el General Orthés, ya estaba alzado en armas antes que Sandino lo reclutara para la causa del EDSNN, y que usaba un seudónimo, GENERAL ALEJANDRO F. FERRERA. Y que su grupo armado, lo que hacía era atacar objetivos conservadores en defensa de los liberales de Mozonte, San Fernando, Ocotal y Totogalpa, entre otras regiones. Y estando en esta situación muy particular, fue que Sandino le convocó para formar parte del EDSNN, lo cual podría haber sido a inicios de 1928 o finales de 1927, esto está por comprobarse.
Sin embargo, según el testimonio de Camilo Castellón, un empresario agrícola a quien Orthés secuestra en agosto de 1928, orientado por Sandino para conseguir fondos-impuestos de guerra; Orthés le habría dicho a Castellón que él se dedicaba a la producción de azúcar, y fue a buscar a Sandino al Chipote por su propia voluntad: “que se dedicaba con éxito al cultivo de la caña de azúcar cuando dispuso viaje al “Chipote” donde Sandino, quien lo recibió algo frio al principio, siendo ahora uno de los de su confianza” (25 agosto 1928, Castellón al Ministro Gurdián).
No descarto la posibilidad de que los contactos entre Sandino y MAOG se hayan dado antes de marzo de 1928, cuando Sandino todavía tenía control del cerro El Chipote (abandonado el 26 de enero de 1928).
Sobre este particular tendremos que esperar nuevos documentos que nos confirmen la acción militar independiente de Orthés (Ferrera) previo a su integración al EDSNN. Lo cierto es que aun cuando Orthés se integró al EDSNN usaba el seudónimo de FERRERA, esto lo podemos comprobar con el testimonio del empresario agrícola Camilo Castellón, a quien el General Orthés secuestró el 21 y 22 de agosto de 1928, para exigir un pago de impuesto de guerra por mil córdobas.

Camilo Castellón, en la carta que remitió al Ministro de Gobernación doctor Virgilio Gurdián (25 de agosto de 1928), incluyó una carta de un supuesto General Alejandro F. Ferrera, que dice lo siguiente:
“La montaña, agosto veintiuno de mil novecientos veintiocho. Señor don Camilo Castellón. San Francisco. Muy señor nuestro: cumpliendo instrucciones de mi Jefe General, General Augusto C. Sandino, notifícole para que inmediatamente se conduzca con esa comisión que va al lugar donde yo me encuentro, pues necesito unos datos interesantísimos los que deseo usted me los dé. Si usted en esa tiene ropa démele dos vestidos y una chamarra a los muchachos que van, aquí le otorgaré recibo. Con toda consideración tengo el gusto subscribirme de usted atento S.S., Patria y Libertad. Alejandro F. Ferrera”.
Lo curioso del caso, es que quien entregó esa carta a Camilo fue el mismo Orthés quien nunca se identificó como Ferrera ante el empresario secuestrado, pero sí le dio su verdadero nombre: Miguel Ángel. Así que en agosto de 1928, nuestro héroe todavía usaba el seudónimo Alejandro F. Ferrera.
“Yo en verdad nunca le vi la cara a Ferrera”, dice Camilo, sin saber que sí se la vio y hasta lo describió en su informe a Gobernación.
Durante los dos días que permaneció secuestrado Camilo Castellón, tuvo la oportunidad de conocer a MAOG y se creó un concepto positivo de su secuestrador. Su testimonio habla por sí mismo. Dice Castellón de MAOG lo siguiente:
“Me decía Ortéz Guillén, que el dinero no era para él sino para la causa que sustentaban, que sus padres eran cómodos y que le habían escrito varias veces llamándolo y exhortándolo a que dejara esa vida y poniendo a sus órdenes todo su capital; que él sabía trabajar, que se dedicaba con éxito al cultivo de la caña de azúcar cuando dispuso viaje al “Chipote” donde Sandino, quien lo recibió algo frio al principio, siendo ahora uno de los de su confianza; que los americanos también le han escrito ofreciéndole dinero para él y para sus números, garantías y un buen puesto; pero que tampoco aceptó esa propuesta enseñándome dos cartas: que dentro de muy pocos días se iría donde Sandino; que la jornada la hacía en cinco días; que a don Guillermo Mosher lo tenían en lista y que le volarían la casa con bombas, sino les ayudaba, aun cuando fuera, o más claro, siquiera pagándoles la cuota asignada y que oportunamente lo notificarían que estaban bien preparados y que el ataque general lo harán dentro de muy pocos días. Todo esto no pretendemos que sea un secreto, pues lo decimos públicamente, cada vez que hay ocasión. En su conversación demuestra ser un fanático Sandinista”.
Camilo Castellón nos da una y tal vez la única descripción física de MAOG, de persona que le conoció (solo conocemos una fotografía de MAOG que está posada en un estudio fotográfico), dice Castellón de MAOG:
“Ortéz Guillén, es bastante joven, blanco, pelo rubio que usa bastante largo, de perfiles bien marcados y fisonomía simpática, con alguna preparación, a juzgar por su modo de conversar, de 23 años de edad, estudió en León la primaria y tres grados de secundaria, según me lo manifestó; agregando que uno de sus maestros había sido don Abraham Paguaga. No recuerdo porque motivo hablamos del Coco y de Ciudad Vieja, llamada antiguamente «la ciudad de la Nueva Segovia», de donde le vino el nombre al departamento, lo que dio origen a una plática sobre la historia de su fundación, asaltos de los piratas en los siglos pasados, emigración de las familias principales a estos lugares y al interior, etc., tradición de la existencia de un tesoro, fin de su fundador Francisco Hernández de Córdoba, etc”.
Como podemos observar de la lectura de este testimonio, Orthés y Guillén fue un joven estudioso de la historia de Nicaragua. Tenía dominio de la historia, lo que hace de este joven guerrillero uno de los más capacitados Generales del EDSNN. En su Manifiesto del primero de enero de 1931, que comentaré en este mismo capítulo, es indiscutible el dominio de los hechos históricos que habían llevado al pueblo de Nicaragua a su situación de guerra, opresión y pobreza en ese momento histórico que le correspondió vivir.
Orthés conoce la historia de la intervención norteamericana, y en varias de sus cartas o informes de finales de 1930 y principios de 1931 antes de su muerte, él inicia o termina diciendo que era el año dieciocho de la lucha antimperialista en Nicaragua, es decir, si tomamos como fecha inicial cuando desembarcaron los marinos de EEUU por primera vez en Nicaragua y combatieron patriotas nicaragüenses en Masaya el 4 de octubre de 1912, ciertamente para octubre de 1930 e inicios de 1931, tendremos el significativo dato de 18 años de lucha antimperialista en Nicaragua. No es casualidad, es certeza histórica. Miguel Ángel Orthés y Guillén era un apasionado de la historia de Nicaragua.
Y en cuanto a su actitud personal, este testigo privilegiado que tenemos, Camilo Castellón, nos da detalles muy interesantes sobre el comportamiento de MAOG en relación con su “secuestrado”. Ejemplo de esto, cederle su capote para que se acostara, o cederle su única taza para que tomara café. Dejar que fuere el primero en tomar agua recién traída por sus hombres. Más aún, un detalle que no deja de llamar la atención, MAOG rezaba antes de acostarse a dormir. “El jefe antes de acostarse se persignó y rezó”.
La influencia de Sandino
He tenido acceso al “Manifiesto” del primero de enero de 1930, en papel impreso, con el título “Manifiesto del General Miguel Ángel Orthés y Guillén al pueblo nicaragüense y en general al pueblo Centroamericano”, el cual me fue remitido por el doctor Michael Schroeder, de los documentos que él ha compilado desde el año 2012 en el Archivo Nacional de Estados Unidos, y gentilmente lo ha compartido para que lo pongamos en conocimiento de nuestro pueblo.
En este “Manifiesto”, Miguel Ángel Orthés y Guillén acusa al general José María Moncada de “tránsfuga y traidor que pactó secretamente con los invasores de nuestra Patria, traicionando así la causa Constitucionalista representada por el doctor Juan Bautista Sacasa”.
Continúa, MAOG anotando que el Vicepresidente Sacasa, no había confiado las armas a Moncada para que las vendiera (recordemos: a 10.00 dólares cada una); y que todos se quedaron estupefactos al ver semejante traición, encontrando esperanzas y fe en el “heroico gesto de rebeldía que llevó a cabo el General Augusto C. Sandino, no vendiendo sus armas y protestando enérgicamente contra la intervención yanqui por ser un visible atentado a la Soberanía de Nicaragua y en general de Centro América” (MAOG, 1930).
Orthés nos deja muy claro en este párrafo, que él conoce a fondo el pensamiento del General Sandino y su actitud de mayo de 1927. Este “Manifiesto” es un recuento histórico. El joven acusa a Moncada además de haber recibido US $ 200,000.00 (doscientos mil dólares) más la promesa de la Presidencia a partir de 1929, de parte de Henry Lewis Stimson, el representante del Gobierno Norteamericano en el pacto del “Espino Negro”.
En el “Manifiesto”, Orthés hace una cita de información que el General Augusto C. Sandino, daba a sus Generales, y que ha dejado escrito en otros documentos del jefe del EDSNN. “MONCADA accedió gustoso, el cual conquistó a los demás jefes diciéndoles que no había que ser un redentor; porque el pueblo nunca agradecía, que el deber de toda persona es el de hacer dinero de la manera que haya lugar, porque la vida se acaba y la Patria queda” (MAOG, ibíd.) Esta expresión de Moncada, la revela el General Sandino en sus cartas, de tal forma que podemos confirmar una comunicación cercana entre Sandino y Orthés.

Dice Sandino en su carta del Mayo de 1927, publicada en “Augusto C. Sandino, El Pensamiento Vivo” (segunda edición 1984, pg. 98):
“No hombre…cómo se va usted a sacrificar por el pueblo…el pueblo no agradece…se lo digo a usted por experiencia propia…la vida se acaba y la Patria queda…el deber de todo ser humano es gozar y vivir bien sin preocuparse mucho” (José María Moncada a Sandino).
Habiendo truncado sus estudios de secundaria, Orthés es un joven estudiante metido a guerrillero, lo que hace de este General no solamente el más joven de los generales del EDSNN, sino también uno proveniente del sector estudiantil-intelectual; no de obreros y campesinos, ni de los indígenas del caribe, que era la médula del EDSNN.
MAOG expresa que los legítimos hijos de Nicaragua son los que no aceptaron dinero para entregar sus armas: “no hemos querido aceptar las (40) cuarenta monedas que los Judas Nicaragüenses pretenden recibir por nuestros derechos Patrios, y mejor aceptamos la muerte antes que permitir tan vergonzosa humillación para nuestra Patria” (MAOG, 1930)
Otra expresión que nos revela la influencia del General Sandino, quien en su circular del 23 de mayo de 1927, a las autoridades locales de todos los departamentos, asegura que: “Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos” (A. C. Sandino, 23 mayo 1927).
Defiende MAOG al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN), de las injurias y calumnias que se lanzan contra el General Sandino y todos sus integrantes. “De vosotros liberales y demás Nicaragüenses de honor y dignidad, depende si os dejáis creer de la falsa propaganda, que este Luzbel nicaragüense y demás traidores ambiciosos levantan en contra de nuestro Ejército Autonomista; que hoy lucha con denuedo contra los piratas y traidores a fin de redimir a nuestra Patria de las terribles cadenas con que esos descendientes de WALKER la quieren remachar” (ibid, 1930).
No hay duda la influencia del General Sandino en el pensamiento de Miguel Ángel Orthés y Guillén. Al igual que su jefe supremo, Orthés considera que el EDSNN está protegido por DIOS. “La protesta armada de los Autonomistas Nicaragüenses está latente, los invasores y traidores nada han podido ante el heroico empuje de nuestro Ejército que siempre amparado por Dios se conduce a la victoria” (Ibid, 1930).
Es la misma confianza del jefe supremo del EDSNN, SANDINO dice: “Yo supongo que nuestro triunfo ya no admite dudas, pues DIOS, no solamente ha favorecido nuestra causa, sino que se ha convertido en parte interesada” (A.C. SANDNO, pg. 156).
Orthés está consciente del sobrenombre de “bandit”, o “bandolero” que les imputan los estadounidenses y los “vendepatria”. Y lo rechaza como un descrédito, contraponiendo a este sobrenombre de bandit, con la firme convicción de que los miembros del EDSNN al mando del General Sandino, son “hombres de ideales”, y que además, los “hombres libres y conscientes de toda la tierra”, apoyan esta justa causa del EDSNN.
La utilización de “invasores y traidores“, utilizada por MAOG en algunas de sus cartas, se corresponde en gran medida a la definición de Sandino sobre los que les combaten. Puedo citar muchos ejemplos, pero me conformo con este: “La muerte que sufrían los traidores e invasores era horrorosa”, dice Sandino (2 nov 1927, Pensamiento Vivo, pg. 173).
El EDSNN, dice Orthés, solamente ambiciona una “Patria Libre y Soberana”, y SANDINO en una carta a Roy A. Johnson del 6 de diciembre de 1927, dice: “no ambiciono nada para mí, sino únicamente ver a mi Patria Libre y Soberana” (Pensamiento Vivo, pg. 197).
En su concepto, MAOG asegura que el EDSNN, “no guarda rencor alguno contra ningún nicaragüense, de cualquier color político que sea, con tal que en nada le perjudique; y está revestido de tal humanidad, que perdona a sus mismos enemigos, cada vez que éstos se presenten al Ejército comprometiéndose bajo un juramento, ya sea a guardar estricta neutralidad o adherirse a nuestras filas autonomistas, que son las que debe buscar todo nicaragüense que ame a su Patria y todo Centroamericano que tenga conciencia de sí mismo y de su papel histórico” (ibíd., Manifiesto 1930).
Sobre lo primero de la apertura del EDSNN a los nicaragüenses de “cualquier color político“, Sandino sostiene el 1 de julio de 1927 en el Manifiesto de San Albino, que “al dejar expuestos mis ardientes deseos de defender a mi Patria, os acojo en mis filas sin distinción de color político, siempre que vengáis bien intencionados para defender el decoro nacional” (Pensamiento Vivo, pg. 120).
Y sobre el perdón a sus enemigos, Sandino dice a Pompilio Reyes en una carta del 10 de diciembre de 1927 (Pensamiento Vivo, pg. 199): “Mi amor es grandísimo por mi Patria y el pueblo, y es por eso que estoy dispuesto a perdonar a todos”.
La influencia del pensamiento de Sandino es clara. Estamos ante un hombre con una mente clara sobre “el papel histórico” que le toca jugar en la Nicaragua que le correspondió vivir. Aun proviniendo de una familia cómoda, no tuvo dudas ni vacilaciones, en su compromiso con el EDSNN y la causa justa enarbolada por el General A. C. Sandino.
Al finalizar el “Manifiesto” del cual recomiendo su lectura completa de parte de los estudiosos de nuestro EDSNN, el General Orthés exclama, diríamos a todo pulmón o en este caso a toda tinta y en mayúsculas: “¡abajo los opresores de los países débiles! ¡Abajo los vendepatria, abajo los agentes de Wall Street!”.
No puedo omitir esta última consigna de MAOG: “Abajo los agentes de Wall Street”, pues Sandino en su circular del 14 de julio de 1927, interroga a G. D. Hatfield, el jefe de los marines en Ocotal, haciendo la siguiente pregunta: “¿Quién eres tú miserable lacayo de Wall Street, que con tanto descaro amenazas a los hijos legítimos de mi patria, así como a mí?” (Pensamiento Vivo, pg. 123).
Y en una sorprendente declaración final, después de su firma y sello oficial, escribe un texto que podría pasar desapercibido, pero un poco de atención nos brinda una información de la conciencia histórica del joven estudiante: “Las Segovias, Nicaragua, Centro América. Enero primero de mil novecientos treinta y año décimo octavo de lucha antimperialista en Nicaragua”. (¡!!).
¿Por qué los signos de admiración que le puse al final de la cita? Porque si partimos del 4 de octubre de 1912, cuando los Masaya con el General Benjamín Zeledón presentaron resistencia militar a los primeros marines de EEUU en Nicaragua, en el Cerro El Coyotepe, al primero de enero de 1931, tendríamos esos doce años de los que habla MAOG.
Es decir, el General Orthés nos ubica en el inicio de la intervención militar norteamericana en Nicaragua y en la resistencia militar nicaragüense patriótica contra los marines norteamericanos. Demuestra una clara conciencia histórica, que enlaza la gesta heroica del General Zeledón (sin mencionarlo), con la gesta heroica del General Sandino y por supuesto el EDSNN del cual él formaba parte y era en ese momento General, Jefe Expedicionario.
Tal vez por todo esto que he expuesto en el breve análisis del Manifiesto de MAOG del primero de enero de 1931 (a escasos 104 días de su muerte), es que Camilo Castellón dijo de MAOG: “Es un fanático Sandinista”.
Realmente lo que era, un convencido sandinista que conocía el pensamiento vivo de Sandino y estaba comprometido con este pensamiento hasta la muerte.
(Hasta aquí el texto del historiador Clemente Guido, vicepresidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua).
El General Sandino y Miguel Ángel Ortez
Parte inicial de la carta de General Sandino a los Generales Carlos Salgado y Miguel Ángel Ortez
El Chipotón, Nicaragua, C. A., febrero 9 de 1929.
Señores
General de División Carlos Salgado y
General de Brigada Miguel Ángel Ortez.
Su Campamento.
Estimados compañeros y amigos:
He recibido la apreciable comunicación del General Salgado, fechada el 22 de enero próximo pasado, y estoy absolutamente satisfecho de los informes que se sirve darme, con relación a la cooperación que están dispuestos a prestarnos los Jefes hondureños que me indica. Con ésta les van mis saludos afectuosos y mis deseos de que se encuentren bien, en unión de todos los compañeros. Aquí no tenemos novedad y siempre en la mayor actividad contra el enemigo.
Tengo el honor de hacer del conocimiento de ustedes, y de las Columnas a sus órdenes, que este Comando General ha dispuesto que el General Carlos Salgado, quien fue ascendido al Grado de General de División por la Orden General del Día de nuestro Ejército, sea el Primer Jefe de la Zona comprendida desde Somoto hasta Chinandega, y que el General de Brigada Miguel Ángel Ortez, sea el Segundo Jefe de las Fuerzas de la misma Zona.
De acuerdo con esa disposición, deberán ustedes llevar el mayor acuerdo en sus disposiciones, y quedan absolutamente facilitados para recibir la ayuda en elementos de guerra y en hombres que se nos quieran dar, por los que acuerpan nuestra lucha libertadora.
Esa facultad se extiende también para recibir contribuciones voluntarias o para exigirlas en casos necesarios.
En una carta al General Pedro Altamirano, fechada en El Chipote el 16 de marzo de 1929, el General Sandino dice lo siguiente:
El General Salgado y (el General) Ortez están operando cerca de Pueblo Nuevo, en Chinandega y en las montañas de El Sauce, junto con generales hondureños que se han unido a nuestras fuerzas. Todos tienen conocimiento de la llegada de los elementos de guerra y en su oportunidad llamaré a todas las columnas para proveerlas de suficientes municiones y buenos rifles.
El 28 de enero de 1930, durante su estancia en México, responde a un cuestionario del diario El Universal. En una de sus respuestas dice lo siguiente:
Pregunta: ¿No ha abandonado usted su actitud, a pesar de estar en territorio de México? ¿Piensa volver a la lucha en Nicaragua? ¿Qué elementos siguen luchando? ¿Cuál es la situación existente en su país? ¿Cómo hostilizan los revolucionarios al enemigo?
Respuesta del General Sandino: En estos momentos nuestra lucha está circunscrita a la conservación de los elementos bélicos con que hemos combatido, para mientras reanudamos nuestras actividades, estando al frente de las fuerzas que permanecen en la región de las Segovias los Generales Pedro Altamirano y Miguel Ángel Ortez, Coronel Coronado Maradiaga y Teniente Coronel Rafael N. Altamirano. Toda versión pueden ustedes haber oído en relación con nosotros, pero nunca la de que nuestras armas hayan caído en poder del enemigo.
Los políticos de Nicaragua han creado una situación de servilismo en sus relaciones con los Estados Unidos, sin precedente en nuestra historia. Y el impúdico Moneada constantemente está diciendo por la prensa, que él se halla muy interesado por el progreso del país, construyendo nuevas líneas férreas, carreteras, etc., procurando adormecer con eso la conciencia del pueblo nicaragüense; pero no. Ese adormecimiento no lo conseguirán, porque nuestra acción desarrollada allá ha cundido ya en el ánimo de nuestros compatriotas y todos saben que la aspiración del pueblo nicaragüense es la de desconocer los tratados, pactos y convenios celebrados contra su voluntad con los Estados Unidos de Norteamérica por los vende patria nicaragüenses.
Como enemigos consideramos a los yanquis, y a éstos, cuando caen en nuestro poder, se les aplica lo que nuestros muchachos denominan “corte de chaleco”, o sea, la decapitación automática.

Sello del General Miguel Ángel Ortez
Llamado para que deserten de la GN y se integren al EDSNN
De los Campamentos Del Ejército Autonomista
A la Guardia Nacional que sirve de custodia
Al traidor José María Moncada
Guardia Nacional:
Acaso habéis olvidado las luminosas lecciones del patriotismo legadas por José Dolores Estrada, Benjamín Zeledón, Salvador Baca, Juan Santa María, etc.
¿Por qué os unís a los invasores de nuestra Patria, empuñando el arma fratricida contra vuestros hermanos que están luchando heroicamente palmo a palmo, contra los opresores y defendiendo los sagrados derechos de Constitución y Soberanía?
¿Por qué obedecéis las desordenadas doctrinas de José María Moncada, Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro?
Guardia Nacional: racionad, poneos la mano en pecho y contestad: ¿Cuáles son los ideales que lleváis al ofrendar vuestras vidas en pro de la intervención Yanqui.
Convenceos de que estáis desempeñando el papel más cínico y ridículo del mundo; sois traidores a la tierra que os dio la vida.
Rectificad: imitemos a José Dolores Estrada, en el Glorioso día del 14 de Septiembre de 1856.
Venid a engrosar las filas Autonomistas, luchemos contra los invasores y traidores hasta conquistar una Patria Libre y Soberana.
Las Segovias, Nicaragua, Centro América, enero Primero de mil novecientos treinta y año décimo octavo de lucha antimperialista en Nicaragua.
Patria y Libertad
Miguel Ángel Orthes y Guillén
En carta dirigida Juan J. Colindres, radicado en Danlí, Honduras, fechada en Mérida, Yucatán, el 7 de marzo de 1930, el General Sandino expresa:
Nos informamos con verdadero entusiasmo de las enérgicas actividades del General Ortez y de sus victorias contra el enemigo común, contenida en la carta de dicho jefe, que nos copia en la suya. Ya teníamos informes, por otros conductos, de las actividades del General Ortez, pero siempre le agradecemos sus informes, que revelan el interés que se toma por nuestra Santa Causa.
Nuestros asuntos marchan bien. Esperamos estar muy pronto en nuestras montañas libres de las Segovias, venciendo todos los obstáculos que se pudieran oponer a nuestra marcha; y cuando esto suceda, nuestros enemigos, que supusieron que nosotros nos podíamos vender por un puñado de oro envilecedor, tendrán otro soberano mentís. Nuestra Causa, cualesquiera que sean los obstáculos que se opongan, tendrá que ir a la victoria. Hay que tener fe, entusiasmo y perseverancia y no desperdiciar ocasión de fastidiar al enemigo, sea yanqui o traidor.
El 20 de julio de 1930, los Generales Pedro Altamirano, Carlos Salgado y Miguel Ángel Ortez y Guillén, remiten informe al Jefe Supremo del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional sobre “sus actividades desarrolladas con facultades de la misma Jefatura Suprema, durante su permanencia en el exterior en comisión especial de nuestro mismo Ejército”.
Estos son los combates que encabezó el General Ortez:
Combates librados por el General Miguel Ángel Ortez y Guillen: quince combates (15) en los lugares siguientes: El Cerco de Piedra, Quebrada El Guineo, El Bramadero, Río Negro, La Cabuya, Los Limones, Arado Quemado, San Francisco de Coajiniquilapa, Los Robles de Somoto Grande, La Rica, Yalí, El Bálsamo, El Cajón, El Limón y El Ojoche. Total veinticuatro combates (24).
Bajas habidas en las Fuerzas Expedicionarias al mando del General Miguel Angel Ortez y Guillén:
Muertos: Sargento Mayor Juan Noguera Zelaya, Sargento Mayor Félix Pedro García, Capitán Benjamín Gutiérrez, Teniente Prudencio Vásquez, Sargento Segundo Lucio López, Raso Jorge Hernández, Raso Macario Gómez, Raso José Zamora, Raso Demetrio Gutiérrez, Raso Basilio Gómez, Raso Pío Melgara, Raso Francisco Moneada, Raso Dámaso Ponce, Raso Encarnación Olivas y Raso Tránsito Talavera. Heridos: Teniente Coronel José Perfecto Chavarría, Sargento Mayor Felicito Gómez, Raso Leocadio González, Raso Socorro Mejía, Raso Ildefonso Mejía, Raso Tomás Muñoz, Raso Isaías Sánchez, Raso Guadalupe Vargas, Raso José María Pérez Maldonado, Raso Segundo González, Raso Andrés Pérez Maldonado, Raso Gregorio Hernández, Raso Valentín Maradiaga, Raso José Polanco, Raso Erasmo Marín, Raso José Santos López y Raso Ricardo Obando.
Total de bajas quince muertos y diecisiete heridos (32).
Avanzado por el General Miguel Ángel Ortez y Guillén: dos ametralladoras Thompson y quince rifles Springfield, ametralladoras y rifles completamente equipados y una cantidad de importantes documentos pertenecientes al enemigo.
Dinero colectado y otros intereses: Por el General Miguel Ángel Ortez y Guillén, nada.
(…) Los Generales Carlos Salgado y Miguel Ángel Ortez y Guillén, quedaron con sus correspondientes Columnas en regiones apartadas al tren de guerra, con instrucciones de la Jefatura Suprema de mantener • latente el fuego del patriotismo ante el pueblo Nicaragüense, durante el tiempo que permanecida el General Sandino en el exterior arreglando asuntos especiales de nuestro Ejército.
En virtud de lo expuesto el Jefe Supremo y los tres Jefes mencionados lo ratifican y firman en el Cuartel General del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, a los veinte días del mes de julio de mil novecientos treinta. Las Segovias, Nicaragua, C. A.
El 21 de julio de 1930, el General Sandino envía una carta a Pedro José Zepeda, Representante del ESDN en México, en la cual le pide difundir el informe anterior y señala en un párrafo: “En los momentos en que le escribo la presente, me encuentro rodeado de algunos de los más altos Jefes de nuestro Ejército, los Generales Pedro Altamirano, Carlos Salgado y Miguel Ángel Ortez y Guillén, quienes han estado muy ocupados en arreglar sus asuntos relativos al amplio informe que rindieron de sus actividades desarrolladas durante la estancia de esta Jefatura Suprema en el exterior”.
Juan Midence informa a un yanqui sobre el General Ortez
Miércoles 19 de noviembre de 1930. Memo para el comandante de área:
El siguiente relato de una entrevista con Miguel Ángel Ortez puede ser de interés. Me lo dio hoy un tal Juan Midence que vino a mi oficina, o mejor dicho, que envié por él, después de escuchar que había tenido una conversación con Ortez. Midence es un carnicero y mata una res aproximadamente dos veces por semana para vender aquí en la ciudad [Pueblo Nuevo]. Él me contó esta historia:
El miércoles pasado por la tarde él fue a un lugar en la montaña entre el Jicarito y Limay para comprar una res. Llegó a la casa de un Acevedo justo cuando estaba oscureciendo. Lo primero que supo fue que estaba rodeado de un grupo y que estaban a punto de tratarlo con rudeza cuando uno dijo: “llevalo ante el general”. Fue llevado a la casa y en su interior se encontraba el propio Miguel Ángel Ortez.
En el camino, sin embargo, fue despojado de todos sus cigarrillos y cinco dólares. Ortez le preguntó quién era; si tenía acaso alguna relación con Esteban Midence, un diputado electo; y sí tuvo participación en las elecciones. El parecía satisfecho al oír que el prisionero era un sobrino de Esteban, y que la elección fue tranquila y ordenada. El preguntó sobre la Guardia en Pueblo [Nuevo], cuántos eran, sí estaban activos, bien armados, etc., todos las cuales (según Midence) fueron respondidas afirmativamente. Ortez luego le dijo que cenaría con él y que se quedaría a pasar la noche. No había nada que él pudiera hacer sino estar de acuerdo y se quedó toda la noche. Entró el segundo al mando, a quien se dirigió como Coronel, y Ortez le dijo que tomara las disposiciones habituales para la noche.
Midence montaba un caballo que fue tomado por los bandidos hace varios meses atrás, recapturado por el teniente Castillo cerca de San Lucas y devuelto a él por la guardia en Somoto. Él dijo que Ortez vio el caballo y le preguntó si no lo había usado alguna vez. Después de la cena, Ortez sacó algunos papeles de su bolsillo y los examinó señalando que eran informes del General Salgado, el General José León Díaz, el Coronel Hernández [Fulgencio Hernández Báez o Inez Hernández] y el Coronel Santos Benavides [Santos López].
Ortez luego habló con cierto detalle sobre la situación. Dijo que la perspectiva era muy buena y que pronto sacarían a los Yankees de Nicaragua. Dijo que todo el país pronto estaría en armas y que tendrían a Moncada fuera de la Presidencia. Dijo que Sandino estaba ahora en un viaje a México reuniendo los elementos para la guerra y pronto regresaría. Que traería unas cincuenta ametralladoras, cinco mil fusiles y veinte cañones. Dijo que el gobierno mexicano les estaba dando 5 mil dólares al mes y que estaban recibiendo fondos de otras fuentes que no se mencionaron.
Ortez blandió su pistola frente a Midence (Midence dijo que era igual que la mía) y él dijo que la tomó de un yanqui en alguna batalla, cuyo nombre no pudo recordar Midence. Dijo que Ortez estaba vestido con pantalones, pantalones negros, camisa color caqui y un sombrero de ala ancha enrollado a los lados. Dijo que estaba perfumado y polvoreado y bastante bien arreglado.
Al cabo de un rato, se quitó la pistola, la dejó sobre la mesa y se fue a dormir a un banco. Alrededor de las seis de la mañana se movieron forzando al dueño de la casa Acevedo, a proveer a Ortez con un caballo y a actuar como guía. No dijo en qué dirección iban, pero él pensó que iban hacia Colorado.
Había cuarenta hombres, un niño de unos 13 años, y Ortez. Dijo que el niño llevaba un revólver y una cutacha. Todos los hombres estaban armados con rifles de varios tipos. No notó ninguna ametralladora.
Dijo que el coronel tomó la delantera con unos diez hombres y Ortez lo siguió con el resto, cabalgando alrededor del centro de la columna. Todos menos Ortez iban a pie. También le preguntó por Marcial López, propietario de Hacienda Laberintos. Dijo que López era un buen amigo de su padre y su abuelo, pero que lo había ofendido personalmente y que si alguna vez cayera bajo su control, lo mataría.
Firma W. L. Bales
(Documento escaneado en 2002 del Archivo Nacional de Estados Unidos por el doctor Michael Schroeder).
Caída del General Miguel Ángel Ortez
Informe del General Sandino al General Juan Pablo Umanzor, 22 de mayo de 1931
Cuartel General del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.
Mayo 22 de 1931.
Señores:
Coronel Efectivo Juan Pablo Umanzor,
Teniente Coronel Perfecto Chavarría,
Sargento Mayor Ventura Rodríguez G.
Mis queridos hermanos:
Terriblemente impresionados nos hemos sentido al tener la fatal noticia de haber sucumbido en el combate de Palacagüina nuestro queridísimo hermano y glorioso general Miguel Ángel Ortez y Guillén.
También fue terrible y sorprendente para nosotros la muerte de nuestro otro querido hermano general Pedro Blandón.
Nuestros corazones se sienten embargados de pesar, y en medio del pesar se nos vienen oleajes de cólera mayor contra el enemigo. No es posible estampar en este papel todo lo mucho que siento y quisiera decirles, pero espero poderlo hacer oportunamente.
En esa virtud, sírvanse reorganizar en la forma y con los Jefes siguientes:
Primer Jefe de la Columna, el coronel efectivo Juan Pablo Umanzor.
Segundo Jefe de la Columna, el teniente coronel Perfecto Chavarría.
Tercer Jefe de la Columna, el sargento mayor Ventura Rodríguez.
Esta columna será reconocida bajo el nombre de Columna Número 4 de nuestro Ejército.
En esa forma se servirán marchar a este Cuartel General, con todas las precauciones, por cualquiera de las vías ya conocidas.
Cuando lleguen a El Guanacaste, procurarán entrevistarse con el teniente Claudio Blandón, para que les proporcione los chanes necesarios hasta llegar a este Cuartel General, en donde se está preparando todo lo necesario para el sostenimiento de esas fuerzas durante los días que permanezcan aquí, en donde recibirán las instrucciones y credenciales del caso a los Jefes que habrán de comandar esa columna.
Patria y Libertad.
A. C. SANDINO (Firma y sello)
El General Sandino también identifica al General Ortez con su seudónimo “Gregorio Ferrera”. En una carta dirigida a José Idiáquez, radicado en Danlí, Honduras, fechada el 15 de julio de 1931, dice lo siguiente:
Paz y Amor mi querido hermano: Tuvimos el placer de recibir su muy atenta nota del 7 del corriente mes, por la que tuvimos la pena de saber de la muerte del general Gregorio Ferrera.