No porque en Las Segovias el clima fuera frío tuvo este Miguel Ángel en las venas horchata. Muy cierto que de niño, supersticioso y pío, sonaba en las Purísimas su pito de hojalata.
Pero ya crecidito, cuando el funesto trío permitió que a la patria hollara gente gata, en nombre de la selva, de la ciudad y del río, protestó Miguel Ángel, la cutacha, la reata!
Murió en Palacagüina peleando mano a mano. Bajó desde las nubes más de un aeroplano y tuvo en la cruzada homéricos arranques.
Usaba desde niño pantalones de hombre. Y aun hecho ya polvo, al recordar su nombre, se meaban de pánico los yankes.