Bluefields. Por Glen Sambola

Las motivaciones de las élites de Estados Unidos siempre se basan en asegurar su control del poder político y económico doméstico y mantener el hegemonismo internacional.
Actualmente existe una profunda y probablemente irreconciliable división de las élites en el ámbito doméstico. Los Demócratas actualmente representan mejor al poderoso complejo industrial militar y a la clase media alta educada. Los Republicanos tienen el pulso de las industrias petrolera, agrícola, tecnológica, automovilística, siderúrgica y de bienes raíces. Además, representan mejor los intereses de la clase baja y media.
Por ello, los Demócratas estarían dispuestos a seguir armando al régimen de Kiev hasta el último ucraniano, sin importar la pérdida de vidas, el daño económico a Europa, el endeudamiento rampante de Estados Unidos y la verdadera posibilidad de iniciar la Tercera Guerra Mundial. El negocio de ellos es la guerra.
Los Republicanos no ven mayor provecho en continuar alimentando la guerra o en ser miembro de la OTAN. Ven a los europeos como niños revoltosos, engreídos y arrogantes. Bad for Business (Malo para los negocios).
En Ucrania Trump está interesado en cualquier acuerdo mineral que pueda arrancar a Kiev y sobre todo en ser reconocido como el gran artífice de la paz europea 2025, el que previno la Tercera Guerra Mundial. Si lo logra, merece el Premio Nobel. Los europeos jamás se lo darían.
Acertadamente Trump también busca detener el acercamiento entre Rusia y China, pero quizás no en los mismos términos propuestos por Nixon y Kissinger, dado que ese momento ya pasó. Las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales entre China y Rusia se han fortalecido mucho, antes y a raíz de la Operación Especial Militar de Rusia en Ucrania
Sin embargo Trump pretende hacer uso de una combinación de acuerdos, sanciones y aranceles para lograr que la economía estadounidense pueda continuar beneficiándose de una relación relativamente estable con estos países tan importantes, economías enormes y sofisticadas y potencias nucleares.
Aunque el multipolarismo es una tendencia irreversible, no hay que perder de vista que si Trump lográ forjar una sólida relación con China y Rusia, podrá garantizar el hegemonismo de Estados Unidos por un tiempo más y, de cierta manera, guiar las relaciones internacionales.