Managua. Por Rosario Murillo (*), Copresidenta de Nicaragua.

Como siempre, estos recorridos intensos, conmovedores, fuertes y vencedores. Nuestro Comandante Daniel –hoy que estamos conmemorando al Comandante Germán Pomares Ordóñez y a los Héroes de mayo, y a nuestro General Sandino– nos hizo este recorrido intenso por la memoria, por la historia y en la gloria de este pueblo nuestro.
Porque nosotros sabemos que quisieron destruirnos en 2018, y como decía el Comandante Daniel, no estábamos preparados. De verdad pensábamos que vivíamos la paz, la paz de Cristo Jesús y la paz que nuestro pueblo merecía.
Pero bueno, llegaron los demonios y quisieron derrotarnos, y no pudieron, no podrán, gracias a la fuerza del pueblo nicaragüense. Ahí estuvimos todos pendientes, sabiendo que íbamos a vencer, porque el carácter, la identidad y la fortaleza del pueblo nicaragüense es invencible.
Y yo creo sinceramente que esos tiempos de odio fortalecieron en nosotros la fe en el amor, en el amor y la esperanza. Es que el odio no lleva nada. Además, el odio de clase, porque eran los ricos queriendo aplastar al pueblo, a los pobres, a los trabajadores, a los luchadores. Ese odio no lleva a ninguna parte.
Se equivocaron totalmente, ¡y cómo quedó Nicaragua después de ese intento de aniquilar el amor, y sobre todo de aniquilar el amor cristiano! Porque cuando uno veía a supuestos pastores promoviendo el odio, y cuando uno veía que ahí no había espiritualidad alguna, uno sabía que el amor está en el corazón de los creyentes, y en el corazón de los pobres.
Porque ya lo dijo Cristo Jesús, un pobre va a entrar en el reino de los cielos, y el reino de los cielos también aquí en la Tierra es la justicia, la verdad. Los ricos no pasan por el hoyo de una aguja. es así.
Y nosotros sabemos que nos fortaleció a todos la fe en el amor, la certeza de que es con amor que se construye y que se defiende la paz, porque, precisamente, para nosotros los cristianos el amor es paz.
Y cuando uno recuerda todos esos días borrascosos, terribles, terribles, porque era ver el rostro desfigurado de aquellos que habían simulado ser acompañantes en los caminos hacia el bienestar de los nicaragüenses, el rostro desfigurado por el odio, descompuesto, uno sabía que no eran ellos quienes iban a continuar en caminos de paz o de lucha por el bienestar.
No, no eran ellos: ahí la historia nos demostró lo que ellos no querían mostrar, porque se escondían, se escamoteaban, unos y otros, los empresarios, los malvados, y también algunos representantes de la Iglesia Católica, desgraciadamente. Porque nosotros somos católicos, crecimos como católicos, y era terrible ver ese rostro de quienes se proclamaban como líderes de la Iglesia Católica.
Recuerdo que alguien preguntó: ‘Bueno, ¿y en esa segunda fase del Diálogo tendrían cabida los señores obispos?’. El Comandante Daniel les contestó con mucha Sabiduría: Sí, claro, pero con la oposición, no como dirigentes de un proceso que tenía que llevarnos al reencuentro y a la paz. Con la oposición, que había causado tanto daño, tanta muerte, tanto sufrimiento, tanta destrucción, por supuesto que no.
Y ahora sabemos valorar. Porque creo yo que también todos esos acontecimientos perversos nos sirvieron para valorar la paz, para valorar nuestro proceso revolucionario, para valorarnos nosotros como pueblo valiente, heroico, el pueblo de Sandino, el pueblo de Darío. Valorar lo que tenemos y defenderlo.
¡Vamos Adelante! Y el Comandante Daniel decía “estamos mejor”. Estamos mejor, estamos más fuertes, estamos más claros además, de quién es quién, y estamos seguros de que tenemos la capacidad de alma, porque hay que tener alma para defender la paz y la justicia, las verdades verdaderas.
Así que, ya vamos 46-Siempre 19, y vamos a celebrarnos, un pueblo grande, heroico, victorioso, y sobre todo un pueblo que ama la paz, y que vive en paz, y que sabe, porque sabemos que es desde la paz que estamos construyendo el porvenir.
La paz que es justicia, la paz que es verdad, verdades verdaderas, y la paz que es lo que nos garantiza el futuro, ese futuro de derechos. Porque la educación es un derecho, la salud es un derecho, el transporte es un derecho, las carreteras son derechos. Todo el progreso es un derecho, para salir de la infame y sacrílega pobreza que nos impusieron.
Un abrazo a todas las familias nicaragüenses, y un abrazo sobre todo a las madres. ¡Somos luchadoras, somos valientes, somos aguerridas, somos amor y somos paz!
Y a todas las familias el deseo, pero sobre todo el compromiso, de trabajar todos los días para tengamos más paz y para que vayamos progresando desde el trabajo, la seguridad, la estabilidad, progresando y prosperando, como merecemos todas y todos.
(*) Declaraciones después del acto de entrega de nuevas unidades de buses al transporte público, 24 de mayo de 2025