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Somos inclaudicablemente revolucionarios, optimistas

Managua. Por Rosario Murillo (*), Copresidenta de Nicaragua.

Somos inclaudicablemente revolucionarios, optimistas Managua. Por Rosario Murillo (*), Copresidenta de Nicaragua.

En estos tiempos difíciles, como decía Charles Chaplin “tiempos modernos”. ¿Esta es la modernidad? No lo dudo. La modernidad tendría que ser la construcción de un mundo mejor, un mundo justo, solidario, fraternal, complementario; pero esta es la modernidad que las potencias hacen prevalecer en el mundo.

Y nosotros, pueblos, países, que venimos de tanta lucha, de tanta historia memorable, sabemos que esta no es la modernidad que nosotros queremos. Nosotros como pueblos luchadores queremos justicia, vivir tranquilos, vivir seguros, trabajando y prosperando, y eso es lo que queremos garantizar, unidos, todas las familias nicaragüenses, porque es juntas y juntos que tenemos que ir adelante.

Cuando vemos las dificultades, los riesgos, las amenazas, las locuras, hablamos de locura climática, hablamos de locura política, locura social, y sobre todo locura codiciosa, locura de supremacías, de autoritarismo, de pretensión de dominio.

Hablamos, vemos y el mundo entero padece de esas locuras, aunque aquí gracias a dios tenemos paz y la defendemos y la resguardamos, y caminamos hacia el futuro, con fe y esperanza, porque esa es nuestra convicción cristiana. Pero sabemos que todos esos bamboleos demenciales que vemos, que conocemos en el mundo, afectan a los pueblos, sobre todo a los pueblos, la economía global, los precios en alza y tanto otro riesgo de mortandad.

Ya el Comandante Daniel explicaba cómo se desarrollaron crímenes atroces con armas atómicas. Por eso decimos, estos son momentos de graves peligros, porque cuando se dieron las decenas de millones de víctimas en la Segunda Guerra Mundial, no había todavía bombas atómicas. Ahora hay armamento atómico y estamos más expuestos todos a una catástrofe global.

¿Y qué nos queda? Trabajar duro con esperanza; sostenernos desde la fuerza de espíritu que nos caracteriza, desde la fe, y conservar la paz. La paz en unidad. La paz para prosperar, paso a paso. La paz para reconocernos y entendernos entre los pueblos que creemos y que sabemos que la verdad, la justicia y el derecho de todas y todos a vivir seguros y tranquilos debe prevalecer.

Y para eso hay que aportar, y para eso hay que trabajar duro en los foros internacionales y contribuir a ese sueño: la refundación, la reinvención de las Naciones Unidas, para que sirva a los pueblos y para que desde ese organismo podamos realmente defender nuestros derechos.

Yo siempre le escuchaba las teorías, las historias, al Padre Miguel d´Escoto, que soñaba con unas Naciones Unidas reinventada, refundada, para servir al derecho de los pueblos, a la justicia, a la verdad, y para frenar las guerras, los conflictos, las tribulaciones, que nosotros mismos desde los pecados capitales nos provocamos. Digo nosotros, como familia humana, como comunidad planetaria.

Hoy, también Día del Padre, a mediodía me referí a un tema que yo sé que es delicado y sensible, sobre todo para las familias, donde tenemos que reconocer que nos hace falta todavía trabajar mucho por la responsabilidad de los padres, con las hijas y los hijos, con la familia.

Y no sólo nos proponemos seguir trabajando, sino seguirnos convenciendo todas y todos, porque es convencer, la labor es para convencer de las responsabilidades que tenemos sobre las mujeres y hombres del futuro, que criados en un ambiente amoroso, generoso, de responsabilidad de toda la familia, obviamente, también van a, esperamos, crear un mundo mejor.

Y cómo no recordar al Comandante Carlos, no sólo el 23 de junio, no sólo el 8 de noviembre; emocionarnos con su legado y convertir ese legado en camino y compromiso de victorias todos los días. hoy, no solo le evocamos, le recordamos, le reconocemos, sino que nos sentimos orgullosos, decía a mediodía, de su maestría.

¡Maestro fue Carlos! Además, un ser humano, yo no lo conocí personalmente, pero quienes tuvieron el privilegio y el honor de conocerlo, siempre se refieren a él como un ser humano excepcional, extraordinario, que supo trabajar en todo tiempo también para armonizar las personalidades, las maneras de ser de las compañeras y los compañeros en el Frente.

Y cuando vivimos el dolor de su caída, también supimos que hasta el último momento había dado todo su aliento, toda su fuerza, además, toda su fe y su confianza en el pueblo Revolucionario de Nicaragua y en la Revolución que llegaba, inspirada, obviamente, por seres extraordinarios, formidables, como Carlos.

Aquí estamos entonces, viendo, viviendo este mundo que parece irreal; pero no, es real. Lo que es irreal son los cuentos que nos cuentan. Esos cuentos que quieren que creamos. Pero ya también sabemos ver más allá de las palabras, ver las intenciones, los propósitos, y aprender de la historia de la humanidad.

Y aprender también de lo que sabemos que son nuestros vicios como humanidad, y sobre todo el afán de dominio, ese incontrolable deseo de ser superior, o de aparecer como superiores, que tuvo su máxima expresión en el nazismo, que fue derrotado y, por lo tanto, no podemos como humanidad también permitir que retorne de ninguna forma.

Los seres humanos tenemos que saber convivir en este planeta que Dios nos ha dejado, y donde las enseñanzas de Cristo Jesús fueron claras: amarnos los unos a los otros. ¿Qué quiere decir? Saber convivir, compartir, y ser no sólo hermanas y hermanos, sino solidarios, y promover justicia y paz.

Un año más de vida eterna del Comandante Carlos, Jefe de nuestra Revolución, y un tiempo que nos lleva siempre más allá, en victorias, en luchas, convicción invariable, y victorias. Somos inclaudicablemente revolucionarios, optimistas.

Una vez conversando con el Comandante Fidel, además, me regaló su último libro y lo autografió, decía: “De un optimista inclaudicable”. Ese optimismo debe caracterizarnos a todos, porque hay que creer, y tenemos la fe y la fuerza de espíritu para creer y para saber que vamos adelante, siempre 19 y Siempre Más Allá.

El mundo tiene que cambiar, y otro mundo no sólo es posible, sino necesario e imprescindible.

(*) Declaraciones después del acto en homenaje al Comandante Carlos Fonseca y de ascensos en Grado a Comisionados Generales de la Policía Nacional, celebrado en el Centro de Convenciones Olof Palme en Managua, el 23 de junio de 2025.

43 Aniversario

Radio Segovia, La Poderosa del Norte.

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