Managua. Por Enrique Beteta Acevedo (*)

Hace cinco años, fuimos testigos de la amenaza más terrible para la humanidad. Mucho desconcierto y temor provoco en todo el mundo, poco se sabía de la forma de abordarle.
Fue precisamente un 31 de diciembre de 2019, la oficina de país de la OMS en China fue informada de casos de neumonía de etiología desconocida (causa desconocida) detectada en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei de China.
Las autoridades chinas identificaron un nuevo tipo de coronavirus, que se aisló el 7 de enero de 2020.
Los días 11 y 12 de enero de 2020, la OMS recibió más información detallada de la
Comisión Nacional de Salud de China de que el brote está asociado con exposiciones en un mercado de productos del mar en la ciudad de Wuhan.
Estamos hablando de la enfermedad que el Coronavirus ó Pandemia COVID – 19 provocó en todo el mundo. Se dio el lujo de desajustar los sistemas de salud. No había memoria de cómo enfrentar una epidemia de estas dimensiones, sin tener la información completa de la enfermedad.
Justo el mismo día que la OMS declaraba la alerta del COVID- 19, El Gobierno de Nicaragua estableció de manera inmediata la conformación de la Comisión Nacional Interinstitucional e Intersectorial con el propósito de detectar de forma oportuna algún caso sospechoso de coronavirus y de esta forma evitar su propagación en el país.
Esta comisión fue coordinada por el Ministerio de Salud (MINSA), como ente rector en la cual participaron Aeronáutica Civil, Empresa Portuaria Nacional, Ministerio de Gobernación, Dirección General de Aduanas, Ministerio del Ambiente y de Recursos Naturales, así como el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria.

Sin temor a equivocarme, de América Latina Nicaragua es el único país que hizo uso de su soberanía sanitaria, pues decidió sabiamente que no tendríamos cuarentena ni otro tipo de medidas extremas que si se vieron en otros países del área y decidió su intervención basada en su modelo de salud familiar y comunitario.
Dentro de dicho modelo se llevó a cabo una estrategia de equilibrio entre la pandemia y la economía, luchando vigorosamente contra el coronavirus y el Covid-19 sin cerrar la economía del país. Prácticamente más del 70% de nuestra economía es del sector informal y el Comandante Daniel y la compañera Rosario protegieron al pueblo al no declarar la cuarentena.
La Pandemia nos encontró con más infraestructura de salud modernizada (18 nuevos hospitales), con más personal capacitado (36,649 trabajadores de la salud en 2020 comparados a 22,083 en 2006; 6,045 médicos en 2020 comparados a 2,715 en 2006) y con programas emblemáticos y solidarios que ponen de manifiesto el compromiso sagrado del GRUN por restituir derechos a la población (Todos con voz, Amor para los más chiquitos y Operación Milagro), a partir de la organización del Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), trabajando en conjunto con la red comunitaria y con una mayor inversión presupuestaria (468.6 millones en 2020 comparados a 111.9 millones de dólares en 2006).
El país se logró preparar para esta lucha contra la COVID-19, debido a: el fortalecimiento del sistema de salud (2007-2020); preparación desde enero del 2020, dos meses antes de la aparición del primer caso; y 3) El conjunto de acciones emprendidas.
Nicaragua organizó los hospitales donde se recibirían a los pacientes afectados, quedando disponibles 19 hospitales, con flujo determinado para recepción asegurando las medidas de protección en todo el flujo y la respectiva hospitalización de los pacientes que llegaran a las unidades de salud.
Se elaboraron los respectivos protocolos para la recepción y atención de los pacientes y todas las acciones institucionales y comunitarias que realizó la Comisión Nacional Interinstitucional para el control de dicha enfermedad.
Recibimos acompañamiento de nuestros hermanos cubanos en esa fase de preparación, logrando visitar todo el país para generar capacidades organizativas y de atención médica, Protocolos y manuales de atención, y lograr recibir a los pacientes en cuanto tocaran las unidades de salud siendo atendidos con dedicación y esmero.
Nicaragua reporta el primer caso detectado en un viajero procedente de un país con circulación viral instaurada.
El 18 de marzo 2020 anuncia la Copresidenta Rosario Murillo, el primer caso positivo del país, habiendo transcurrido 12 semanas desde el inicio de la pandemia en China.
Para que hubiera una transmisión en mayor intensidad pasaron aproximadamente 8 semanas después, lo que se logró con los niveles de respuesta y la vigilancia activa en todos los SILAIS y puntos de entrada del país: aéreo, marítimo y terrestre.
Todo este tiempo el gobierno sandinista tuvo la oportunidad de preparase logísticamente, organizativamente y gerencialmente en todas las unidades de salud ante la inminente llegada del virus pandémico.

Actividades de preparación:
Comisión Interinstucional a Nivel Nacional: MINSA, MIGOB, DGA, Aeronáutica Civil y Administración del Aeropuerto ACS, Empresa Portuaria Nacional; protocolo de preparación y respuesta ante el riesgo de introducción del nuevo virus Coronavirus (COVID-19); vigilancia epidemiológica en 13 puntos de entrada y en las unidades de salud público y privado.
El MINSA designó 19 hospitales para la atención a nivel nacional; personal de salud público y privado, en puntos de entrada, recursos de instituciones y red comunitaria, capacitados; seguimiento del comportamiento a nivel mundial de este nuevo virus.
Asimismo, la divulgación de las medidas de prevención a la población para disminuir la transmisión a otras personas.
Una vez diseminada la enfermedad en el interior del país, había que dar seguimiento a todos los viajeros del exterior. Eso llevo a todas las unidades de salud a manejar listado de estos.
Este seguimiento dado a los viajeros, casos sospechosos y contactos de casos positivos, incluye la realización de controles diarios del personal de salud del Puesto o Centro de Salud más cercano a su domicilio, a partir de los cuales el personal médico decide diariamente las acciones pertinentes: continuidad del seguimiento, hospitalización o alta, según sea el caso. Más de 4.6 millones de múltiples visitas educacionales casa a casa fueron realizadas en un país de 6.2 millones de habitantes, por 98,224 voluntarios para promover la salud familiar y comunitaria.
En algún momento de la pandemia se brindó seguimiento a más de 42.000 viajeros en todo el país. Inicialmente se les daba seguimiento por 21 días. nuestro modelo de salud familiar y comunitario permitió y aseguró ese seguimiento de igual manera se realiza esta actividad para cualquier situación que se presente de emergencia por desastres naturales u otro tipo en todo el país.
Mientras en el mundo las cuarentenas provocaban todo tipo de dificultades, alteraciones emocionales, limitaciones en las familias, en nuestro país con las medidas de protección el pueblo trabajaba ganando su sustento.
Los muchachos acudían a las escuelas presencial y virtual pero no hubo retraso, siguieron estudiando. Las unidades de salud atendían normal todos los programas y la revolución seguía garantizando su medicamento gratuito y también vacunando en todas las unidades de salud, es decir seguimos salvando vidas, continuo el paso y la vida de la gente cumpliendo con las medidas preventivas y aplicando sus protocolos.
La Revolución mostró al mundo su capacidad de respuesta ante eventos de salud que requieren fortaleza, voluntad de respuesta y tenacidad ante las amenazas, la unidad y el protagonismo del pueblo con sus instituciones fue un factor victorioso ante la pandemia. El Modelo de Salud Familiar y comunitario con sus más de 60,000 integrantes de la Red comunitaria se fortalece todos los días, la revolución avanza para asegurar la mejora de las condiciones del pueblo humilde, seguimos adelante y victoriosos.
(*) Médico. Viceministro de Salud de Nicaragua.