Managua. Radio La Primerísima.

El domingo 23 de marzo de 1980, el arzobispo de San Salvador pronunció lo que sería su última homilía dominical. Como era habitual cada domingo, Monseñor Óscar Arnulfo Romero hizo una detallada denuncia de las atrocidades cometidas por la dictadura militar contra el pueblo salvadoreño, especialmente contra los campesinos. Monseñor ejercía el arzobispado desde 1977, nombrado por el Papa Pablo Sexto.
Ese ese día, víspera de su asesinato, que monseñor Romero pronuncia aquél vibrante llamado que aún hoy, 45 años después, resuena en los confines de América: «Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: No Matar».
En el contexto histórico, esa exhortación era profundamente subversiva pues la Dictadura Militar, patrocinada, amarada, financiada y armada por Estados Unidos, asesinaba a decenas de humildes salvadoreños todos los días. El propio Monseñor Romero se encargaba cada domingo de revelar los nombres y apellidos de las víctimas de la cruel represión durante la semana anterior.
Un día después de exhortación, el lunes 24 de marzo de 1980, monseñor Romero es asesinado de un tiro al corazón durante el rito del ofertorio, poco después de las 5 de la tarde, en la capilla del Hospital de La Divina Providencia –conocido como “el hospitalito”– por un exoficial de la derrotada Guardia Somocista, contratado por el jefe de los escuadrones militares de El Salvador, el mayor retirado Roberto D’Abuisson.
La misa en “el Hospitalito” se ofrecía por el primer aniversario de la muerte de doña Sara Meardi de Pinto, madre de Jorge Pinto, editor de “El Independiente”, un pequeño periódico semanal de San Salvador, el único que publicaba lo que realmente ocurría en el país.
Hacia el final de esa homilía, monseñor Romero decía:
«Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, sobre todo cuando está tan metida esa injusticia y el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice, que Dios quiere, que Dios nos exige. Y cuando se encuentra uno, pues, gente generosa como doña Sarita, y su pensamiento encarnado en Jorgito y en todos aquellos que trabajan por estos ideales, hay que tratar de purificarlos en el cristianismo, eso sí, vestirlos de esta esperanza del más allá; porque se hacen más fuertes, porque tenemos la seguridad que todo esto que plantamos en la tierra, si lo alimentamos en una esperanza cristiana, nunca fracasaremos, lo encontraremos purificado en ese reino, donde precisamente, el mérito está en lo que hayamos trabajado en esta tierra».
(..) «Tenemos la seguridad que todo esto que plantamos en la tierra, si lo alimentamos en una esperanza cristiana, nunca fracasaremos, lo encontraremos purificado en ese reino, donde precisamente, el mérito está en lo que hayamos trabajado en esta tierra. Yo creo que no será aspirar en balde, a horas de esperanza y de lucha en este aniversario. Recordamos pues, con agradecimiento, a esta mujer generosa que supo comprender las inquietudes y esfuerzos de su hijo y de todos aquellos que trabajan por un mundo mejor, y supo también poner su parte de granito de trigo en el sufrimiento. Y no hay duda, que esta es la garantía de que su cielo tiene que ser también a la medida de este sacrificio y de esa comprensión que falta a muchos en este comento, en El Salvador.
Yo les suplico a todos, queridos hermanos, que miremos estas cosas desde el momento histórico, con esta esperanza, con este espíritu de entrega, de sacrificio, y hagamos lo que podamos. Todos podemos hacer algo: desde luego un sentimiento de comprensión».
(…) «Vale la pena trabajar porque todos esos anhelos de justicia, de paz y de bien que tenemos ya en esta tierra, los tenemos formados si los iluminamos de una esperanza cristiana porque sabemos que nadie puede para siempre y que aquellos que han puesto en su trabajo un sentimiento de fe muy grande, de amor a Dios, de esperanza entre los hombres, pues todo ésto está redundando ahora, en esplendores de una corona que ha de ser la recompensa de todos los que trabajan así, regando verdades, justicia, amor, bondades en la tierra y no se queda aquí, sino que purificado por el espíritu de Dios, se nos recoge y se nos dá en recompensa.
De esta Santa Misa, pues, esta Eucaristía, es precisamente un acto de fe: Con fe cristiana parece que en este momento la voz de diatriba se convierte en el cuerpo del Señor que se ofreció por la redención del mundo y que en ese cáliz el vino se transforma en la sangre que fue precio de la salvación. Que este cuerpo inmolado y esta Sangre Sacrificada por los hombres nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo. Unámonos pues, íntimamente en fe y esperanza a este momento de oración por Doña Sarita y por nosotros».
En este momento sonó el disparo.
Pocos días después, el obispo brasileño Pedro Casaldáliga (fallecido en 2020 a los 92 años), escribió un conmovedor poema dedicado a su amigo Óscar Arnulfo, titulad “Romero de la Pascua Latinoamericana”, en el cual lo bautiza con el nombre con el cual será conocido a partir de este entonces:
«El ángel del Señor anunció en la víspera… El corazón de El Salvador marcaba 24 de marzo y de agonía. Tú ofrecías el Pan, el Cuerpo Vivo –el triturado cuerpo de tu Pueblo– su derramada Sangre victoriosa –¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada! El ángel del Señor anunció en la víspera, y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte; como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo. ¡Y se hizo vida nueva en nuestra vieja Iglesia!
Estamos otra vez en pie de testimonio, ¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro! Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra. Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente. Romero de la Pascua latinoamericana. Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa».

Comparten con nosotros esta celebración de la palabra de Dios y de la Eucaristía nuestros hermanos que forman una Misión Ecuménica que visita a El Salvador estos días para darse cuenta de nuestra situación en asuntos de derechos humanos. Son ellos: el reverendo Alan McCoy, franciscano, que junto con el padre Juan Macho Merino me acompañan en la presidencia de esta misa; el reverendo McCoy es presidente de la Conferencia de Superiores de Órdenes Religiosas de Hombres, en Estados Unidos. Está también el reverendo Thomas Quigley, laico de la División de América Latina del Departamento de Paz y Desarrollo en la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. El reverendo William Wipfler del Programa de Derechos Humanos del Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos; la señora Betty de Nute Richardos del Comité de Servicio de los Amigos Americanos también de Estados Unidos; y el señor Ronald Joung del Programa de Educación por la Paz, del Comité de Servicio de los Amigos.
Sentimos en ellos la solidaridad de Norteamérica en su pensamiento cristiano y así comprendemos como el Evangelio puede iluminar las diversas formas de sociedades; y siempre, desde la perspectiva del respeto al hombre como nos ha revelado Nuestro Señor, se siente solidaria con una Iglesia que, precisamente, trata de defender esos derechos del hombre tan pisoteados en nuestra patria. Les agradecemos mucho.
Nuestro agradecimiento a ellos, y que estos días que pasan entre nosotros sean sumamente beneficiosos para afianzarse más en su compromiso cristiano. Y en nuestra comprensión hacia otros países veamos también como nuestro esfuerzo es comprendido y apoyado por todos aquellos que se iluminan verdaderamente con la luz del Evangelio.
¿Quiénes son el pueblo de Dios?
En Estados Unidos hay también el grupo de los cristianos que no son todo Estados Unidos, así como en El Salvador está también el grupo de la Iglesia que no es todo El Salvador. Y cuando yo como Pastor me dirijo al Pueblo de Dios, no pretendo yo ser un maestro de todo El Salvador sino que soy el servidor de un núcleo que se llama la Iglesia, la Arquidiócesis, los que quieren servir a Cristo y reconocen en el obispo, al maestro que en nombre de Cristo les habla. De ellos espero respeto, obediencia, con ellos me siento tan unido y no me extraña que los que no son Iglesia, aunque estén dentro de la Iglesia, me critiquen, me murmuren, me deshagan.
Esos, ya no son Pueblo de Dios; aún en el Nuevo Testamento aunque estén bautizados, aunque vengan a misa, si no se unen solidariamente con las enseñanzas exigentes del Evangelio, las aplicaciones concretas de nuestra pastoral, entonces, hermanos, sepamos distinguir bien para no jugar con ese nombre tan sagrado: el pueblo. Nosotros llamamos al Pueblo de Dios como al núcleo de los salvadoreños que creen en Cristo y quieren seguirlo fielmente y se alimentan de su vida, de sus sacramentos, en torno de sus pastores.
(…) Hoy también El Salvador vive su éxodo propio, hoy estamos pasando también nosotros la liberación por el desierto donde cadáveres, donde el dolor angustioso nos va asolando, y muchos sufren la tentación de los que caminaban con Moisés y querían volverse y no colaboraban. Es la historia de siempre, Dios quiere salvar al pueblo haciendo nueva la historia. La historia no se repite aunque el dicho dice: “la historia se repite”, hay ciertas cosas que aparentemente son repetición. Lo que no se repite son las circunstancias, las coyunturas, somos testigos en El Salvador. ¡Qué densa nuestra historia, qué variado de un día para otro! Sale uno de El Salvador y regresa la semana siguiente y parece que ha cambiado tan rotundamente la historia.

(…) El gran trabajo de los cristianos tiene que ser ése, empaparse del Reino de Dios y desde esa alma empapada en el Reino de Dios, trabajar también los proyectos de la historia. Está bien que se organicen en organizaciones populares, está bien que hagan partidos políticos, está bien que tomen parte en el gobierno, está bien con tal que seas un cristiano que llevas el reflejo del Reino de Dios y tratas de implantarlo allí donde estás trabajando, que no seas juguete de las ambiciones de la tierra… Y este es el gran deber de los hombres de hoy. Mis queridos cristianos, siempre les he dicho y lo repetiré, de aquí, del grupo cristiano, del Pueblo de Dios tienen que salir los hombres que van a ser los verdaderos liberadores de nuestro pueblo.
Cualquier proyecto histórico que no se fundamente en eso que dijimos en el primer punto: la dignidad de la persona humana, el querer de Dios, el Reino de Cristo entre los hombres, será un proyecto efímero y será cada vez más estable y será cada vez solución del bien común de los pueblos, según la índole de cada pueblo, el que refleje mejor ese eterno designio de Dios. Por eso hay que agradecerle a la Iglesia, queridos hermanos políticos, no manipular a la Iglesia para llevarla a lo que nosotros queremos que diga, sino decir nosotros lo que la Iglesia está enseñando, no tiene intereses. Yo no tengo ninguna ambición de poder y por eso con toda libertad le digo al poder lo que está bueno y lo que está malo y a cualquier grupo político le digo lo que está bueno y lo que está malo, es mi deber.
Y desde esa libertad del Reino de Dios, la Iglesia, que no sólo es el obispo y los sacerdotes sino todos ustedes los fieles, las religiosas, los colegios católicos, todo lo que es el Pueblo de Dios, el núcleo de los creyentes en Cristo, debíamos de unificar nuestros criterios; no debíamos de desunirnos, no debíamos de parecer dispersos.
La solución verdadera
(…) Yo creo que hasta repito demasiado esta idea pero no me cansaré de hacerlo, porque corremos mucho el peligro de querer salir de las situaciones inmediatas con resoluciones inmediatas y nos olvidamos que los inmediatismos pueden ser parches pero no soluciones verdaderas. La solución verdadera tiene que encajar en el proyecto definitivo de Dios. Toda la solución que queramos dar a una mejor distribución de la tierra, a una mejor administración del dinero en El Salvador, a una organización política acomodada al bien común de los salvadoreños, tendrá que buscarse siempre en el conjunto de la liberación definitiva.
Hace poco me presentaban un esquema muy significativo, y es el hombre que trabaja en política mira los problemas temporales: el dinero, las tierras, las cosas y se puede quedar contento con sólo resolver estos problemas; pero el político que tiene fe, se remonta hasta Dios y desde Dios mira como ese tramo inmediato que los políticos de hoy están tratando de resolver, no debe de mirarse separadamente de la perspectiva de Dios. Desde el principio al fin en la historia Dios lleva un proyecto y la solución hay que acomodarla a esa perspectiva de Dios para que sea eficaz. Y según esa perspectiva de Dios, como aparece en las palabras de hoy que se han leído en la Biblia: en primer lugar, reconocer que Dios es el protagonista de la historia; en segundo lugar, hay que partir de la redención del pecado; y en tercer lugar, no descartar a Cristo que es el camino y la meta de la verdadera liberación.
(…) Hay que tener en cuenta que todos los males tienen una raíz común y es el pecado. En el corazón del hombre están los egoísmos, las envidias, las idolatrías y es allí donde surgen las divisiones, los acaparamientos; como decía Cristo: “No es lo que sale del hombre lo que mancha al hombre, sino lo que está en el corazón del hombre”, los malos pensamientos. Hay que purificar, pues, esa fuente de todas las esclavitudes. ¿Por qué hay esclavitudes? ¿Por qué hay marginaciones? ¿Por qué hay analfabetismo? ¿Por qué hay enfermedades? ¿Por qué hay un pueblo que gime en el dolor? Todo esto está denunciando que existe el pecado. “La pobreza -dice el documento final del Concilio de Medellín (1968)- es una denuncia de la injusticia de aquel pueblo”.

Atrocidades de la dictadura militar
En Tejutla, en el cantón de los Martínez, celebramos la fiesta patronal del cantón y allá me entregaron una denuncia espantosa:
Primero: El día 7 de marzo, como a las 12 de la noche, un camión lleno de efectivos militares vestidos de civil y uniformados otros, abrieron las puertas, se introdujeron a la casa sacando en forma violenta a culatazos y puntapiés a todos los miembros de la familia; violaron a cuatro jóvenes, golpearon salvajemente a sus padres y las amenazaron que si decían algo que se atuvieran a las consecuencias. Hemos sabido la tragedia de estas pobres muchachas.
En otra comunidad del departamento de Cuscatlán, en Candelaria, también se denuncia que la Guardia Nacional en los cantones de San Miguel, Nance Verde y San Juan Miraflores Arriba de la comprensión de Candelaria de Cuscatlán, en horas de la tarde, fue capturado el joven reservista Emilio Mejía quien con otras personas se conducía en un transporte hacia Cojutepeque. Fue traído a su Cantón San José de la Ceiba, donde esa misma tarde fue muerto frente a la casa de Don Salvador Mejía. Allí fue recogido por su madre doña Carmen Martínez de Mejía por la mañana del día siguiente y enterrado por la tarde. Se dice que ésto sucedió por equivocación, pues buscaban a otra persona con el mismo nombre. Fatal equivocación.
Segundo. Fue capturado en su propia casa el señor Emilio Mejía en el cantón San Juan Miraflores Arriba, delante de su esposa doña Pilar Raymundo de Mejía, y después de ser maltratado fue sacado de la casa. Al día siguiente lo encontró su esposa como a dos cuadras de distancia, decapitado.
Tercero. Fueron capturados en su propia casa en el cantón San Miguel Nance Verde, don José Cupertino Alvarado y sus hijas Carmen Alvarado y María Josefa Alvarado, quienes fueron encontrados muertos en un cafetal detrás de la Ermita del Cantón San Juan Miraflores Arriba. Habiendo sido enterrados en una fosa común al día siguiente por sus familiares.
Cuarto: Consta que todos los muertos fueron capturados en forma pacífica en sus hogares a excepción del primero sin que opusieran resistencia. El suscrito vio un camión militar con elementos de la Guardia Nacional frente a la Oficina de ANTEL en horas de la tarde.

El secuestro y tortura de un policía
(…) Puede haber confusión acerca de dos hechos; y por eso, nuestra Secretaría de Información, ha preparado dos aclaraciones:
La Primera se refiere al policía torturado en la Catedral. La versión oficial deja un poco ambiguo el papel de nuestro Arzobispado. Dice que acudieron al Arzobispado y el resultado fue negativo. Esta frase es muy peligrosa porque nunca dejamos de atender cuando tenemos que hacer y hacemos lo que podemos.
Por eso, el boletín explica: “El día 21 de marzo, miembros del FAPU (Frente de Acción Popular Unificada, organización popular creada por el Partido de la Resistencia Nacional uno de los fundadores del FMLN), solicitaron al Arzobispado que se les ayudara con el entierro de 17 cadáveres que tenían en la Catedral porque tenían miedo de ser reprimidos en la calle camino del cementerio y por eso se veían obligados a enterrarlos en la Catedral. El Arzobispado prometió conseguir garantías para el entierro lo que logró a través del Ministerio de Defensa que mostró mucha atención en el caso, gestionando la participación de la Cruz Roja Internacional y solicitando participación del Ministerio de Salud Pública. Se les comunicó a los representantes de las organizaciones FAPU y BPR (Bloque Popular Revolucionario, la más importante organización popular, creada por las Fuerzas Populares de Liberación FPL) las gestiones hechas de parte del Arzobispado pero éstas no se ponían de acuerdo. Unos aceptaron llevarlos al cementerio y los otros decían que los enterrarían en la Catedral.
Tanto los representantes del Arzobispado como los miembros de la Cruz Roja Internacionales les hicieron ver que ellos colaborarían en un entierro normal, pero no ampararían una manifestación de denuncia que se quisiera hacer con este motivo.
Cuando se estaba en estos arreglos, el Director de la Policía Nacional, Coronel Reynaldo López Nuila, solicitó telefónicamente la intervención del Arzobispado para que los ocupantes de la Catedral liberaran al cabo Miguel Ángel Zúñiga, que había sido secuestrado por los ocupantes de la Catedral.
De inmediato al Señor Arzobispo mandó un delegado a la Catedral a quien no atendieron, y le negaron tener allí al Cabo Zúñiga. Luego, con un miembro del Socorro Jurídico se dirigieron a la Universidad de El Salvador para hablar con la Coordinadora Revolucionaria de Masas y allí informaron que era cierta la captura del Cabo pero que ya habían liberado. Junto con representantes de la Cruz Roja Internacional, se dialogó también sobre el entierro de los cadáveres, de este diálogo sólo quedó decidido que los del BPR realizarían el entierro de sus miembros en el cementerio y los del FAPU lo harían en la Catedral.
2o.) Una comisión integrada por sacerdotes y laicos se hicieron presentes en el Hospital Militar para hablar con el Cabo Miguel Ángel Zúñiga, quien manifestó que cuando pasaba frente a Catedral se le acercaron cuatro individuos armados de metralletas y lo introdujeron en la catedral, llevándolo al sótano en donde lo golpearon y le aplicaron unos anillos de hierro en la muñeca y la mano y le hacían descargar eléctricas y golpes en los oídos y el estómago para que dijera el nombre de sus jefes y de sus compañeros, así como el número de vehículos, y que todos estos datos los llevara a la Universidad Nacional.
Uno de los que lo interrogaban le roció los ojos con líquido de olor azufrado que le produjo gran dolor y ardor. Le decían que iban a hacer con él si no colaboraba lo que hicieron a la gente de San Martín y que le iban a matar a su mamá. Le ponían las pistolas en la cabeza. Él les juraba por Dios y por su madre que nunca había torturado ni hecho mal a nadie. Por fin lo sacaron hasta la calle, donde abordó un taxi. El médico que lo atiende en el hospital manifestó que por dentro el cabo Zúñiga no puede ver pero que esperan que pueda recuperar la vista. Tiene inmovilizados dos dedos a causa de las descargas eléctricas”.
Este es el caso del policía. De ninguna manera aprobamos una cosa tan cruel. La persona está por encima de nuestros modos de pensar y hay que respetarlas.

Una semana tremendamente trágica
No pude darles datos del sábado anterior, el 15 de marzo, pero se registró uno de los más fuertes y dolorosos operativos militares en las zonas campesinas; los cantones afectados fueron: La Laguna, Plan de Ocotes, El Rosario, resultando un trágico saldo después del operativo. Muchísimos ranchos quemados, acciones de saqueo y lo que nunca falta, cadáveres. En La Laguna mataron al matrimonio de Ernesto Navas, Audelia Mejía de Navas y a sus hijitos Martín e Hilda de 13 y 7 años y 11 campesinos más.
Tenemos sin nombres: en Plan de Ocotes, 4 campesinos y 2 niños, entre éstos, dos mujeres. En El Rosario, 3 campesinos más. Esto fue el sábado.
El domingo, hace ocho días en Arcatao fueron asesinados por cuatro miembros de los paramilitares de ORDEN, los campesinos Vicente Ayala, 24 años; su hijo Freddy y Marcelino Serrano. Ese mismo día, en el cantón Calera de Jutiapa, fue asesinado el campesino Fernando Hernández Navarro cuando huía de un operativo militar.
El 17 de marzo fue un día tremendamente violento. Fue el lunes pasado. Estallaron varias bombas en la capital y en el interior del país. En la sede del Ministerio de Agricultura los daños fueron muy cuantiosos.
En la Universidad Nacional el campus fue cercado militarmente desde la madrugada y se mantuvo hasta las 7 de la noche. Durante todo el día escucharon constantes ráfagas de ametralladoras en la zona universitaria. El Arzobispado intervino para proteger a las personas que se encontraban en su interior.
Dieciocho personas murieron en la Hacienda Colima, 15 por lo menos eran campesinos. Murieron también el administrador y bodeguero de la Hacienda. La Fuerza Armada afirma que fue un enfrentamiento. En la televisión se presentó el cuadro de los hechos y muchos analizaron cosas interesantes.
Por lo menos 50 personas murieron en los graves sucesos de ese día. En la capital, siete personas en los incidentes de la Colonia Santa Lucía. A inmediaciones de Tecnillantas, cinco personas. En la sección de recolección de basura, después del desalojo de esa Institución por la fuerza militar, se localizaron los cadáveres de cuatro obreros capturados en esa acción.
En el Kilómetro 38 de la carretera a Suchitoto en el cantón Montepeque, murieron 16 campesinos. Ese mismo día fueron capturados en Tecnillantas dos estudiantes de la UCA, dos hermanos: Mario Nelson y Miguel Alberto Rodríguez Velado. El primero, después de cuatro días de detención ilegal fue consignado a los tribunales, no así su hermano quien iba herido y aún guarda detención ilegal. El Socorro Jurídico interviene en su defensa.

En la zona de Chalatenango
Entrando a la Iglesia, me entregaron un cable que dice: “Amnistía Internacional ratificó hoy -ayer 23 de marzo- que en El Salvador se violan los derechos humanos a extremos que no se han dado en otros países. Así lo aseguró en entrevista de prensa en esta capital -en Managua- Patricio Fuentes, vocero del proyecto de acción especial para Centro América de la Sección de Amnistía en Suecia.
Fuentes aseguró que durante dos semanas de investigaciones que llevó a cabo en El Salvador, pudo comprobar la ocurrencia de 83 asesinatos políticos, entre el 10 y el 14 de marzo. Señaló que Amnistía Internacional, recientemente condenó al Gobierno de El Salvador, responsabilizándolo de 600 asesinatos políticos.
El Gobierno salvadoreño en su oportunidad se defendió de los cargos argumentando que Amnistía había condenado basándose en suposiciones, ahora hemos comprobado que en El Salvador se violan los derechos humanos a un límite peor que la represión que se dio en Chile tras el golpe de estado, dijo Fuentes.
El Gobierno salvadoreño también dijo que lo 600 muertos eran producto de enfrentamientos armados entre tropas del ejército y guerrilleros.
Fuentes dijo que durante su permanencia en El Salvador pudo ver que antes y después de los asesinatos, hubo torturas en contra de las víctimas. El vocero de Amnistía dijo que los cadáveres de las víctimas, como característica, aparecen con los dedos pulgares amarrados a la espalda. También aplicaron a los cadáveres líquidos corrosivos para evitar la identificación de las víctimas por parte de los familiares para obstaculizar denuncias de tipo internacional, agregó. Sin embargo, los muertos han sido identificados después de una labor de exhumación de cadáveres.
Fuentes dijo que la represión del Ejército salvadoreño tiene por fin desmantelar la organización popular, mediante el asesinato de dirigentes tanto en la ciudad como en el campo. En el área rural según el vocero de Amnistía, por lo menos 3 mil 500 campesinos huyen de sus lugares de origen hacia la capital, para ponerse a salvo de la persecución. Tenemos listas completas en Londres y Suecia de niños, jóvenes y mujeres que han sido asesinados por el hecho de estar organizados, aseveró Fuentes.
Paro Nacional
La causa de esas violencias el paro que convocó la Coordinadora Revolucionaria de Masas (esfuerzo unitario de las cinco tendencias políticas revolucionarias de El Salvador). Su finalidad es una protesta contra la represión y el domingo pasado le dije que la finalidad es legítima, se trata de denunciar un hecho que no se puede tolerar. Pero el paro tenía también una intencionalidad política, el de demostrar que la represión en vez de intimidar a las organizaciones populares las estaba robusteciendo y la de rechazar la oposición del actual Gobierno que necesita de la represión violenta para llevar a cabo sus reformas. Unas reformas que por diversos capítulos no son aceptables por parte de las organizaciones populares.
El Estado de Sitio y la desinformación a la que nos tienen sometidos, tanto los comunicados oficiales como la mayor parte de nuestros medios de comunicación, no permiten todavía medir con objetividad el alcance del paro nacional. Radios extranjeras han hablado de un 70% del paro, lo cual sería ciertamente una proporción altísima, que podría estimarse como un triunfo notable. Aun restando los establecimientos que cerraron por temor, tanto de las acciones de la izquierda como las que implementó la derecha y el Gobierno en la madrugada del propio lunes, no puede negarse que la fuerza demostrada por la Coordinadora en el campo estrictamente laboral, fue grande. La Coordinadora no es sólo fuerte en el campo sino también en las fábrica y en la ciudad.
Es muy probable que se cometieran errores, pero a pesar de todos esos fallos, puede estimarse que aquel paro fue un avance en la lucha popular y fue una demostración de que la izquierda puede paralizar la actividad económica del país. La respuesta del Gobierno al paro, sí fue dura. No sólo el patrullaje por la ciudad y el tiroteo contra la Universidad de El Salvador así lo demuestran, sino sobre todo las muertes que ocasionaron. No menos de 10 obreros fueron muertos en las fábricas en paro por agentes de los cuerpos de seguridad, incluso tres trabajadores de la Alcaldía aparecieron asesinados después de haber sido detenidos por agentes de la Policía de Hacienda. Y esta es una denuncia clara de la misma Alcaldía capitalina.
Pero estas muertes se unieron en el mismo día, otras, hasta llegar a un mínimo de 60 según algunos y otros dicen que sobrepasan las 140. Y es que el paro laboral fue acompañado en el campo de algunas actividades combativas por parte de algunas organizaciones populares. Tal es el caso de Colima, de San Martín y Suchitoto. Puede dudarse de la conveniencia táctica de estos operativos de las organizaciones, pero esta posible inconveniencia justificaba la acción represiva del gobierno.
Ciertamente, la Coordinadora tiene sus fallas y aún le queda mucho para convertirse en una alternativa coherente de poder revolucionario democrático. Ojalá evaluaran y fueran perfeccionando una expresión que fuera verdaderamente del pueblo y que no en sus disparates, encontraran el repudio del mismo pueblo. Es una esperanza, una solución si maduran y llegan a ser de veras comprensivos con el querer del pueblo.

Etapa prerrevolucionaria
Esos fallos, sin embargo, no están en que sean subversivos, o maleantes, o resentidos sociales, los fallos están en que no se les permite un desarrollo político normal. Son perseguidos, masacrados, dificultados en sus labores de organización, en sus intentos de ampliar sus relaciones con otros grupos democráticos. Así lo que se va a conseguir es su radicalización y su desesperación. Es difícil en estas circunstancias que no se lance a actividades revolucionarias a luchas combativas. Lo menos que se puede decir es que el país está viviendo una etapa prerrevolucionaria y de ningún modo una etapa de transición.
Y en este punto, la responsabilidad mayor es la de los gobernantes civiles y, sobre todo, militares. Ojalá no se dejen cegar por lo que están haciendo de Reforma Agraria, puede ser un engaño que les impida ver la totalidad del problema.
El martes -vamos siguiendo una semana cargada de hechos que no se pueden dejar de mencionar- en los recortes que traía del Papa, el Papa también recoge el número de víctimas que ha habido en Italia y en Roma, sobre todo, en esos días. Quiere decir, pues, que si el Papa estuviera en mi lugar no señalaría sólo los diez crueles asesinatos en Italia si no que se tardaría como nos estamos tardando aquí nosotros, en recoger día a día, numerosos y numerosos asesinatos.
El 18 de marzo los cadáveres de cuatro campesinos fueron localizados de este día, en distintas zonas. Dos en Metapán, dos en San Miguel.
Miércoles 19 de marzo, a las 5:30 de la mañana, después de un operativo militar en los cantones de San Luis La Loma, La Cayetana, León de Piedra, La India, Paz, Opico, El Mono, se localizaron los cadáveres de tres campesinos: Humberto Urbino, Oswaldo Hernández y Francisco García.
En la capital a las 2 de la tarde, los locales de los Sindicatos de Bebidas y de la Federación Sindical Revolucionaria, fueron ocupados militarmente cuando muchos obreros velaban el cadáver de Manuel Pacín, obrero asesor de los trabajadores municipales, cuyo cadáver fue localizado en Apulo, después de haber sido capturado. En esta ocupación resultaron muertos dos personas, entre ellas, el obrero Mauricio Barrera, dirigente del Sindicato de Industrias Mecánicas y Metálicas.
Diecinueve obreros fueron consignados a los tribunales. A petición de sus familiares, Socorro Jurídico interviene en este caso. Se ha afirmado que los archivos de los sindicatos fueron decomisados.
En la prensa nacional se reportó la muerte de nueve campesinos en un enfrentamiento, según la Fuerza Armada, en la población de San Bartolo Tecoluca. A las 12 horas, soldados del Ejército en la población de El Almendral, jurisdicción de Majagual, La Libertad, capturaron a los campesinos Miguel Ángel Gómez de Paz, Concepción Coralia Menjívar y José Emilio Valencia sin haber sido puestos en libertad. Pedimos que se consignen a los tribunales.
El jueves 20 de marzo, a las 4 de la tarde, en el cantón El Jocote, Quezaltepeque, fueron asesinados el dirigente campesino Alfonso Muñoz Pacheco, Secretario de Conflictos de la Federación de Trabajadores del Campo, el campesino Muñoz era ampliamente conocido en el campo por su dedicación a la causa de los campesinos.


Matanzas sin fin
Y algo muy horroroso, muy importante, este mismo día jueves 20 fue localizado aún con vida, el campesino Agustín Sánchez, quien había sido capturado el 15 por soldados en Zacatecoluca que lo entregaron a la Policía de Hacienda. Ha afirmado el campesino Sánchez, en una declaración ante notario y testigos, que su captura sucedió en la hacienda El Cauca, departamento de la Paz, cuando trabajaba en la filiación de la Unión Comunal Salvadoreña. Lo mantuvieron durante 4 días torturando sin comida ni agua, con azotes constantes, asfixias, hasta que el día 19 de marzo, junto con otros dos compañeros, les dieron balazos en la cabeza, con la suerte de que este balazo sólo le destrozó el pómulo derecho y el ojo. Moribundo en la madrugada, unos campesinos le dieron ayuda hasta que una persona de confianza, lo trasladó a esta capital. Este horrendo testimonio, no lo pudo firmar el campesino porque tenía deshechas las dos manos. Persona de reconocida honorabilidad presenciaron este horrible cuadro y hay documentos fotográficos que revela el estado en que recogieron a este pobre campesino.
Tenemos informe aún no confirmado de la muerte masiva de 25 campesinos, en San Pablo Tacachico. A última hora, al comenzar la misa, llega la confirmación de esta terrible tragedia. Dice que el viernes 21 de los corrientes, desde las 6 de la mañana se efectuó un operativo militar en la calle de Santa Ana que conduce a San Pablo Tacachico. Dicho operativo fue llevado a cabo por los soldados de los cuarteles de Opico y Santa Ana en combinación con la Policía de Hacienda, destacada en Tacachico, los cuales llevaban, incluso, el nombre de las personas que tienen en la lista de los señalados. En dicho operativo llevan a cabo cateo en los cantones El Resbaladero, San Felipe, Moncagua, El Portillo, San José La Cova, Mogotes y sus respectivas colonias Los Pozos y las Delicias. Así mismo registraban también a todos los que se conducían en bus o caminaban a pie.
En el cantón Mogotes, jurisdicción de Tacachico, la represión fue más cruel pues las tropas de soldados con dos tanquetas sembraron el terror entre los habitantes de este sector. En el cateo que realizaron se robaron cuatro radios y 400 colones en efectivo, quemaron la casa y todas las pertenencias de Rosalío Cruz a quien junto con su familia los han dejado en la peor miseria. Asesinaron a Alejandro Mojica y a Félix Santos. Al primero en su casa de habitación y al segundo en una quebrada seca. Ambos dejaron esposas e hijos en la orfandad. Por temor a la represión fueron enterrados en sus respectivos solares, se llevaron también con rumbo desconocido a Isabel Cruz, a Manuel y a Santos Urquilla.
Dato final, con el cual queremos expresar una solidaridad especial. Ayer por la tarde, la UCA, Universidad Centro Americana, fue atacada por primera vez y sin ninguna provocación. Un buen equipo bélico tomó este operativo a la 1:15 de la tarde con la Policía Nacional, ingresaron al campus disparando, y un estudiante que se encontraba estudiando matemáticas, Manuel Orantes Guillén, fue asesinado. Me dicen también que han desaparecido varios estudiantes y que sus familiares y la UCA protestan por el allanamiento de un campo que debe de hacerse respetar en su autonomía. Lo que no han hecho en la Universidad Nacional, sin duda por temor, lo han hecho en la UCA con lo cual la UCA muestran también que no está armada para defenderse y que ha sido un atropello sin ningún motivo. Esperamos dar más detalles de esto que es una falta grave contra la civilización y la legalidad en nuestro país.
La ley de Dios: No Matar
Queridos hermanos, sería interesante ahora hacer un análisis pero no quiero abusar de su tiempo, de lo que han significado estos meses de un nuevo gobierno que precisamente quería sacarnos de estos ambientes horrorosos y si lo que se pretende es decapitar la organización del pueblo y estorbar el proceso que el pueblo quiere, no puede progresar otro proceso. Sin las raíces en el pueblo ningún Gobierno puede tener eficacia, mucho menos, cuando quiere implantarlos a fuerza de sangre y de dolor.
Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del Ejercito, y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la Policía, de los cuarteles:
Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: No Matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios… Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre.
En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión! (interrupción de aplausos).
La Iglesia predica su liberación tal como la hemos estudiado hoy en la Sagrada Biblia, una liberación que tiene, por encima de todo, el respeto a la dignidad de la persona, la salvación del bien común del pueblo y la trascendencia que mira ante todo a Dios y sólo de Dios deriva su esperanza y su fuerza. Vamos a proclamar ahora nuestro Credo en esa verdad…