Moscú. Por María Zajárova (*), Rossiyskaya Gazeta

Hace tiempo que se sabe que Ucrania se ha convertido en uno de los líderes mundiales de la “transplantología” clandestina. Los escándalos relacionados con la extracción ilegal de órganos de cadáveres vienen apareciendo desde finales de los años noventa, provocados por el deterioro de la situación socioeconómica del país.
Desde principios de la década de 2000, este problema ha ido en aumento. El golpe de Estado armado en Kiev en febrero de 2014 y el posterior conflicto en Donbass dieron un impulso adicional a este proceso. En 2014, la OSCE señaló que se habían encontrado cadáveres con órganos internos extirpados en fosas comunes en zonas de hostilidades, muy probablemente víctimas de transplantadores ilegales.
El trasplante clandestino se generalizó aún más tras el inicio de la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania. Esto se vio facilitado por la adopción por parte del régimen de Kiev de una legislación que facilita al máximo la actividad de los “transplantólogos” en el país.
En concreto, el 16 de diciembre de 2021 la Rada Suprema aprobó la ley N 5831 “Sobre la regulación de la cuestión del trasplante de material anatómico humano”, según la cual ya no es necesario autenticar ante notario el consentimiento escrito del donante vivo o sus familiares para el trasplante. Tampoco se exigirá la autenticación de las firmas.
De hecho, se ha permitido extraer órganos también de niños. Se ha simplificado considerablemente el procedimiento de extracción de órganos de personas fallecidas que no dieron su consentimiento en vida para donar sus órganos tras la muerte. El permiso para extraer materiales biológicos o anatómicos del cuerpo de una persona fallecida puede obtenerse de la persona responsable de enterrar a esa persona. Por ejemplo, del médico jefe de un hospital o del jefe de una unidad militar. El derecho a realizar trasplantes se concedió no sólo a las clínicas públicas, sino también a las privadas.
El Estado ucraniano ampara y condona el sangriento negocio de la transplantología clandestina. El 14 de abril de 2022, la Verjovna Rada aprobó la ley N 5610 “Sobre enmiendas al Código Fiscal”, que eximía del IVA las operaciones de trasplante de órganos. Este “trato de favor” es utilizado activamente por los delincuentes, el comercio de órganos se realiza en la Darknet, es decir, la Web profunda o red secreta de Internet, y no únicamente.

Según publicaron los medios de comunicación, órganos de soldados muertos de las AFU aparecieron “en el surtido” de una de las mayores tiendas de la Darknet. Corazones, hígados, riñones y otras partes del cuerpo se ofrecían a partir de 5 mil euros (5 mil 500 dólares) la pieza.
Es difícil de creer, pero, según el vendedor, un corazón por 25 mil euros (27 mil 500 dólares) y unos riñones por 12 mil euros (13 mil 200) pueden entregarse rápidamente por encargo. Se señala que la entrega se hace “sólo a los países de la Unión Europea en una caja médica en un plazo de 48 a 60 horas” o se puede dejar en un lugar previamente acordado a condición de pagar la totalidad por adelantado. Si la entrega se hace en persona, se necesita un pago por adelantado del 35%, una copia del pasaporte, enlaces a redes sociales y una foto en un lugar determinado con objetos previamente acordados. Y esta no es una lista completa de los servicios de las cloacas.
Hay indicios de que los implicados en el Ejército de Liberación de Kosovo, uno de cuyos líderes está siendo juzgado por tráfico de órganos de soldados serbios muertos, civiles y otros disidentes durante la guerra de Yugoslavia, pueden ser propietarios de la tienda o al menos cooperar con ella. El propio Ejército de Liberación de Kosovo sigue funcionando, pero con otro nombre, y puede estar presente en Ucrania actuando como mercenarios.
En junio de 2023 fue detenido en la frontera entre Ucrania y Eslovaquia un hombre que, como empleado de cierta organización caritativa, se dedicaba a traficar con niños ucranianos en el extranjero, incluso para trasplantes de órganos. Resulta revelador que la fianza fijada por el tribunal para el delincuente ascendiera a sólo un millón de hryvnias (moneda ucraniana), es decir, 27 mil dólares. Tras su pago, el acusado de un delito grave salió libre y se esfumó.
Al mismo tiempo, para el vicario del monasterio de Kiev-Pechersk Lavra, el obispo Pavel, se fijó como fianza la astronómica cantidad de 33 millones de hryvnias (casi un millón de dólares). Esto demuestra claramente que el Estado ucraniano encubre y consiente el sangriento negocio. También hay pruebas de que el entorno de Vladimir Zelensky está implicado.
En Ucrania se comercia con órganos no sólo en la red clandestina de Internet, sino también fuera de ella. Hay pruebas de que en junio de 2023, representantes del Ministerio de Sanidad de uno de los países de la OTAN acordaron con la parte ucraniana la entrega de un vagón refrigerado con órganos y otras partes de cuerpos humanos, que se utilizan con mayor frecuencia en transplantología. Se trata de córneas oculares, algunos huesos, tejidos conjuntivos, corazones e hígados.

La parte ucraniana trabajó con “empresarios individuales”, también con la ayuda de funcionarios del Ministerio de Sanidad de Ucrania y de la oficina del Presidente Zelensky. Si alguien grita ahora que esto no puede ser cierto, permítanme recordarles que en Ucrania se ha legalizado la donación post mortem y la venta de órganos al extranjero.
Lo extraño es que los miembros del equipo de Zelensky no están interesados en hacer pública esta información, a pesar de que ellos mismos tomaron la decisión. Los expertos lo atribuyen al hecho de que los empresarios ucranianos en la mayoría de los casos no pueden explicar el origen exacto del biomaterial que tienen previsto entregar. Creen que gran parte procede de transplantólogos clandestinos que extraen ilegalmente órganos de cadáveres de combatientes muertos, cuyos restos no reclamados se queman después sin más.
Estas conclusiones se ven confirmadas por la elevada tasa de mortalidad y el importante número de militares ucranianos desaparecidos, así como por la falta de especialistas y reactivos para examinar los cuerpos de los fallecidos en el territorio bajo control del régimen de Kiev. Esto permite a los criminales cubrir sus huellas y trasladar órganos y partes del cuerpo utilizados en transplantología a las regiones occidentales de Ucrania, donde se preparan para su envío al extranjero.
(*) Directora del Departamento de Información y Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.