
Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional han reconocido los logros que en materia de crecimiento económico está obteniendo Nicaragua bajo el gobierno del presidente Daniel Ortega.
El Banco Mundial ha señado que antes de 2018, las reformas orientadas al mercado y la gestión macroeconómica sólida, incluido un tipo de cambio de paridad móvil y déficits fiscales modestos, contribuyeron a una sólida expansión económica y que producto de la resiliencia de los nicaragüenses los efectos dañinos de la intentona golpista pudieron superarse.
“La actividad económica en 2021 se recuperó a los niveles anteriores a 2018. El PIB real aumentó un 10,3 por ciento en 2021 y continuó durante la primera mitad de 2022 con un crecimiento del 5,0 por ciento”, dice el organismo.
“El consumo privado y las exportaciones impulsados por las remesas impulsaron la expansión en la primera mitad de 2022. El consumo público, la inversión relacionada con el COVID-19 y la reconstrucción tras el huracán impulsaron el crecimiento en 2021, pero posteriormente se desaceleraron en 2022 tras los esfuerzos de consolidación fiscal y la finalización de proyectos. Comercio, manufactura, hotelería y restaurantes, minería y transporte y comunicaciones fueron los sectores líderes en el primer semestre de 2022”, observa.
“Se proyecta que el crecimiento se modere a 4,1 por ciento en 2022 y se desacelere aún más a 2,0 por ciento en 2023, en consonancia con una desaceleración económica mundial”, dice el organismo multilateral.
El FMI ha elevado sus proyecciones de crecimiento económico este año para Nicaragua en 4%, cercana a las proyecciones del Banco Mundial, igualmente reconocimiento la estabilidad macroeconómica y un manejo económico prudente.
El FMI ha dicho que con Nicaragua siguen pendientes de entregar, hasta el 30 de septiembre de este año, US$ 130 millones en préstamos.