La Habana. Medios de prensa cubanos

Decenas de miles de cubanos se reunieron este viernes en la Tribuna Antiimperialista para rechazar la intentona del gobierno de Donald Trump de judicializar al líder Raúl Castro, repudiar el bloqueo económico estadounidense y reafirmar su apoyo a la Revolución cubana.
La concentración ha sido convocada por la Unión de Jóvenes Comunistas junto con organizaciones de masas, estudiantiles y movimientos juveniles, con el propósito también de fortalecer la unidad nacional y respaldar la reciente declaración del gobierno.
“En la Jornada por los 95 años de nuestro General de Ejército, el pueblo cubano reafirma que ni amenazas, ni bloqueo, ni cerco energético, ni falsas acusaciones serán capaces de doblegar la voluntad de todo un pueblo en defensa de su Revolución”, proclama el texto divulgado en toda la isla.

El Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), encabezó la concentración en la Tribuna Antimperialista José Martí, donde el pueblo de la capital rechazó la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el líder de la Revolución, Raúl Castro Ruz.
Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba, fue portador del mensaje enviado por el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, quien manifestó que agradece de corazón la solidaridad de nuestro pueblo y de los amigos del mundo, y que tengan la certeza de que mientras viva seguirá marchando al frente de nuestro pueblo, defendiendo la Revolución y con el pie en el estribo.
En ese sentido, Hernández Nordelo sentenció que los imperialistas, “no nos perdonan por la humildad que no pueden destruir. Contra nuestra moral tan alta incitan todo tipo de planes siempre aliados con la mentira, con el terrorismo hacia esta tierra”.
Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), pronunció el discurso central en el acto de apoyo a la Revolución y al líder histórico Raúl Castro. Señaló que la escultura de José Martí, con el dedo extendido, indica a los responsables de las dificultades que enfrenta la población. Identificó a los imperialistas como quienes no aceptan la dignidad del pueblo cubano.
El coordinador de los CDR afirmó que tiene conocimiento de los planes organizados contra Cuba. Mencionó al connotado criminal José Basulto, presentado como víctima, pero registrado por agencias de seguridad de Estados Unidos por actividades terroristas. Señaló a Basulto como uno de los responsables de muertes ocurridas en intentos de provocar una confrontación entre ambos países. Agregó que no es fácil engañar a los cubanos, pues han dejado de ser analfabetos o simples observadores.
Hernández Nordelo afirmó que en Cuba no se baja la cabeza y afirmó que el gobierno de Estados Unidos no tiene legitimidad, prueba ni jurisdicción para acusar al General de Ejército. Preguntó si el imperio que ha invadido países, ha torturado en la base naval de Guantánamo y ha armado dictaduras tiene autoridad moral para señalar a otros y calificó la acusación como una provocación política.

Explicó que se manipulan los hechos ocurridos en febrero de 1996, cuando fueron derribadas dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, dirigida por José Basulto, pero no se menciona que esa organización había violado el espacio aéreo cubano en reiteradas ocasiones. Entre 1994 y 1996, Cuba denunció más de 25 violaciones. Cuba protestó y pidió a Estados Unidos que impidiera esas violaciones y que actuara contra Hermanos al Rescate. Solo después del suceso, Estados Unidos retiró temporalmente la licencia a Basulto.
La acción de Cuba fue un acto de legítima defensa, proclamó Hernández Nordelo, y preguntó qué país soberano toleraría 25 violaciones de su espacio aéreo sin tomar acción. Cuba pidió públicamente que cesaran esas violaciones y envió mensajes de alerta al presidente de Estados Unidos, pero su inacción demuestra complicidad con el terrorismo.
Preguntó cuándo se va a enjuiciar al presidente Donald Trump por la orden de atacar embarcaciones en aguas internacionales, en las que fueron asesinadas 200 personas y fueron destruidas 57 embarcaciones, sin pruebas presentadas y solo por sospecha de narcotráfico. Para Estados Unidos, la ley se aplica de manera distinta según el poder de cada cual, agregó.
Cuba ratifica su compromiso con la paz y su derecho a la legítima defensa. Nadie podrá arrancarles ese derecho, afirmó y finalmente, Hernández Nordelo declaró que el pueblo de Cuba reafirma su decisión de defender la patria y la Revolución, y ratifica su respaldo al General de Ejército Raúl Castro Ruz, como ha declarado el gobierno revolucionario.
Raúl Castro no es un acusado, sino un líder y un heredero de José Martí y Fidel Castro. Mientras haya un cubano con el puño en alto, esa acusación será repelida, sentenció.

“Cuba entera está contigo, te seremos siempre fieles”
Betina Valenzuela Corcho, hija de Adriana Corcho Calleja, quien falleció el 22 de abril de 1976 en la explosión de una bomba en la embajada de Cuba en Lisboa, afirmó que la pérdida de su madre marcó su vida de manera irreversible.
“Siempre he pensado que pudiera haber sido distinta de lo que soy, tal vez más alegre, menos responsable”. Añadió que no le desagrada ser responsable, ya que su madre se lo enseñó durante los pocos años que compartieron.
Valenzuela recordó que tenía 12 años cuando ocurrió el atentado y que tenía dos hermanos menores. “Una adolescente que pierde a su madre a los 12 años, destrozada por una bomba con dos hermanos menores, no puede ser nunca más una muchacha como las otras”, expresó.
Sobre su madre, dijo que era “sencilla, llana, segura, hija de un trabajador de imprenta y una costurera”. También la describió como “madre recta y cariñosa, hija ejemplar, austera, afable y respetuosa, magnífica vecina, amiga fiel”. Agregó que se caracterizó por su “alto sentido de la responsabilidad y el compañerismo”.
Según su relato, Adriana Corcho detectó un artefacto explosivo en las oficinas de la embajada, avisó al resto de los funcionarios y orientó medidas para evitar pérdidas de vidas humanas. No obstante, al producirse la explosión, ella y Efren Monteagudo Rodríguez fallecieron.
Valenzuela señaló que los perpetradores tenían como objetivo matar a funcionarios, incluidos los hijos de los diplomáticos, quienes por casualidad se encontraban fuera de la embajada en una actividad.
Afirmó que durante 50 años han sentido la ausencia de su madre en momentos felices y difíciles, como al terminar estudios o al nacer un nieto, y que también les faltó su abrigo maternal en momentos de enfermedad.
En relación con el gobierno de Estados Unidos, Valenzuela mencionó que ese país acaba de anunciar la imputación al general de ejército Raúl Castro. Calificó esa decisión como “infame, inmoral y carente de intimidad” y dijo querer denunciarla.
Definió a Raúl Castro como “un hombre de familia que ha dedicado toda su vida a defender la soberanía de Cuba, la dignidad de su pueblo y la paz entre las naciones”, y como uno de los principales impulsores de la proclamación de América Latina y el Caribe como zona de paz.

Citó a José Martí: “Familia, sitio sin límite de tiempo y espacio donde primero se aprende la vida”. Afirmó que los cubanos son una gran familia y personas de paz y de vida.
Denunció lo que llamó “genocidio que se gesta y se comete desde los Estados Unidos” contra el pueblo cubano y dijo que intentan asfixiarlos, pero que se mantienen firmes.
Recordó más de 67 años de agresiones, invasiones mercenarias, ataques piratas, sabotajes y atentados a sedes cubanas en el exterior, en medio de un bloqueo que, según dijo, ha costado la vida a más de 3,400 compatriotas víctimas de actos de terrorismo.
Finalmente, se dirigió a Raúl Castro: “Cuba entera está contigo, te seremos siempre fieles. Raúl es Raúl, todo a muerte venceremos”.
A la cita también asistieron, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo, el primer ministro Manuel Marrero, el secretario de Organización del Partido Comunista de Cuba, Roberto Morales y el Comandante del Ejército Rebelde, José Ramón Machado.
En representación de los familiares de los más de tres mil cubanos muertos, como consecuencia de los actos terroristas organizados o apoyados desde los EEUU contra la Isla, Betina Palenzuela Corcho, hija de Adriana Corcho, quien perdió a su madre con 12 años, abatida por la bomba colocada en la sede diplomática cubana en 1976 en Lisboa, expresó que durante estos 50 años hemos sentido la ausencia maternal en todos los momentos felices y difíciles que afrontamos.
Esos sentimientos, dijo, se refuerzan cuando se piensa que su vida fue tronchada por un acto atroz terrorista, “financiada por un gobierno como de los Estados Unidos que acaba de anunciar la imputación al del General de Ejército Raúl Castro Ruz, una decisión infame, inmoral y carente de legitimidad que queremos denunciar hoy”.
Raúl es un hombre de familia que ha dedicado toda su vida a defender la soberanía de Cuba, la dignidad de su pueblo y la paz entre las naciones. Ha sido uno de los principales impulsores de la programación de América Latina y el Caribe como zona de paz, añadió. “Por eso somos personas de paz. No podemos seguir permitiendo el genocidio que se gesta y se comete desde los Estados Unidos contra nuestro amado pueblo. Lo quieren asesinar, pero aquí estamos, firmes”, dijo Betina.
De igual forma, puntualizó que no podemos olvidar más de 67 años de agresiones, invasiones mercenarias, ataques piratas, sabotajes y atentados a sedes cubanas en el exterior en medio de un despiadado bloqueo que ha costado la vida a más de 3 400 compatriotas víctimas de estos actos de terrorismo. “Todas estas acciones son pruebas irrefutables de la necesidad que tiene nuestro país de defenderse de semejantes hechos”, concluyó Betina Palenzuela Corcho.
