Managua. Por Rosario Murillo, Consejo de Comunicación y Ciudadanía

Extracto de su alocución este martes 3 de marzo a través del Canal 4 de Televisión
Aquí estamos, trabajando por la paz, fortaleciendo la paz y el bien común desde la fe, la esperanza que es certeza de un futuro mejor para nuestra Nicaragua y para los pueblos del mundo, con Dios adelante, el Dios que protege los derechos de los pueblos, el Dios de todas las victorias y la principal victoria, el triunfo, el triunfo más grande es la paz, porque sin paz no hay seguridad y sin paz no hay prosperidad y sin paz no hay alegría, todos clamamos al Dios de todos por la paz, por el bien común, para que guíe, guíe el pensamiento, ilumine el pensamiento de aquellos que creen que el poder es la paz.
El poder terrenal es el poder, el poder de Dios es el que hay que saber leer en todo tiempo y momento, que es el poder para fortalecer los derechos de todos y el bien de todos, desde esa fe, desde ese gran espíritu que ilumina a las familias nicaragüenses, desde ese gran espíritu que nos ha dado la fortaleza y la fuerza para luchar y vencer el mal en todo momento y eso solo es posible con la bendición y de la mano de Diosñ.
Desde ese gran espíritu vamos adelante y trabajamos duro cada día, reconociendo que la paz es el patrimonio heroico de nuestro pueblo y lo que debe prevalecer, no solo en Nicaragua sino en el mundo entero, porque tenemos un mundo interconectado.
Como vemos, las comunicaciones, nos damos cuenta de un accidente en cualquier parte, nos damos cuenta de temas, asuntos que antes nos tomaba hasta quince días para conocer un mundo interconectado y además un mundo donde cada acontecimiento impacta en la vida de todos, no solo es que sucede en un lugar que es un evento lejano, no, todo en este mundo interconectado nos afecta, nos impacta y por eso la oración es el bien supremo, es la potencia, es potente, orar, pedir a Dios, aceptar humildemente el gran poder de Dios y decir, vamos, vamos fortaleciendo la paz y el derecho de todos a vivir tranquilos, seguros.
Más bien complementándonos en un planeta que hemos afectado tanto en términos de nuestros patrimonios naturales, un planeta que nos pertenece a todos los pueblos del mundo, Dios nos puso en la tierra para ser hermanos, para vivir como hermanos, no para matarnos unos a otros, sino para amarnos unos a otros.
Y por eso todos los días al levantarnos a mediodía, al acostarnos, clamamos al Padre Celestial, bendícenos señor, danos paz, danos concordia, danos espíritu, el espíritu es paz, es concordia, es conocimiento, es sabiduría y la sabiduría afianza y afirma el derecho de los pueblos a vivir en paz, no es la codicia lo que puede movernos, no es la avaricia lo que puede movernos, no es la supremacía o el afán de lucir superiores lo que puede movernos, es la hermandad, es el legado y es el mandato del príncipe Jesucristo nuestro Señor paz, hermandad, fraternidad, amor, gran espíritu, gran poder de Dios que se derrama sobre los pueblos del mundo, y los caminos del señor son misteriosos y son milagrosos, sabemos que el milagro de la paz es posible porque es indispensable para la vida.