Managua. Informe Pastrán.

El Presupuesto General de la República de Nicaragua para 2027 estará destinado prioritariamente a la reducción de la pobreza, mediante la asignación de recursos para la prestación de servicios públicos, la inversión estatal y la atención de las necesidades de las familias nicaragüenses, informó este lunes el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes.
En conferencia de prensa, explicó que, de cada 100 córdobas recaudados, 65 se destinarán al combate de la pobreza, lo que equivale a más de 108 mil millones de córdobas de los 168 mil millones presupuestados para el próximo año.
“El primer gran pilar es luchar contra la pobreza; el objetivo es reducirla”, afirmó, al señalar que el apoyo a la inversión en infraestructura social y productiva —educación, salud, atención a las familias, parques, viviendas y servicios— contribuye directamente a ese objetivo.
El presupuesto incluye subsidios directos para proteger el ingreso real de los sectores más vulnerables: el subsidio al transporte colectivo de 2,50 córdobas que se mantiene en Managua y Ciudad Sandino, el subsidio de energía eléctrica para familias que consumen menos de 150 kWh, agua potable y el subsidio de consumo básico a los jubilados en energía, agua y telefonía. También contempla financiamiento para proyectos de reforestación y protección ambiental, así como programas de seguridad ciudadana, defensa nacional y lucha contra el narcotráfico.
En el ámbito macroeconómico, el presidente del BCN destacó el manejo prudente de la deuda pública.
“Nicaragua desde hace 10 años tenía una deuda pública equivalente al 68% del PIB; hoy esta deuda pública es del 48% del PIB, viene reduciéndose”, señaló.
El presupuesto se elabora bajo una política de sostenibilidad y estabilidad financiera: se proyectan recaudaciones de 195 mil millones de córdobas frente a un gasto de 168 mil millones, lo que genera un superávit de alrededor de 26 mil millones de córdobas destinado al ahorro y al cumplimiento de obligaciones nacionales.
Se trata del séptimo año consecutivo de ahorro, lo que permite financiar con recursos propios importantes obras de infraestructura.