Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua.

Extractos de su intervención al mediodía del 8 de junio, a través de Multinoticias, canal 4 de televisión
Muy buenas tardes, Compañera. Muy buenas tardes, Queridas Familias de nuestra Nicaragua Bendita, Digna, Dignísima, Soberana, Siempre Luchadora y Siempre Victoriosa, Siempre con fe en Cristo Jesús, Siempre llenos de Amor a la Humanidad. Siempre Distinguidos por nuestro Carácter, nuestra Visión, nuestra capacidad, y nuestras Luchas, nuestras Batallas inmensas, de verdad increíbles, Batallas por la Verdad y las Verdades Verdaderas, Batallas en el Siempre Más Allá !
Y por eso, cada día que avanzamos en los rumbos de lucha contra la pobreza, bendecimos a Dios Nuestro Señor, bendecimos a Cristo, Cristo Jesús, el Príncipe de la paz y del amor, y bendecimos a todos los que luchamos, y nosotros con ellos, por el bien común, por el bien de los pueblos del mundo, por amor y con amor, para avanzar, en un planeta, en un mundo libre de irrespeto, libre de irreverencia, libre de gigantismos, porque hay quienes se creen gigantes, pero uno sabe que eso es fantasía, es ilusión, es espejismo, porque los verdaderos gigantes son los pueblos.
Los pueblos que batallamos, los pueblos que luchamos, los pueblos que merecemos, por nuestras luchas, por nuestro carácter, por nuestro brillo, nuestra hidalguía, nuestro sentido del derecho, los pueblos que luchamos por el bien de todos, esos son los verdaderos gigantes.
No los que se llenan la boca de espuma dándose a conocer como capaces. ¿Capaces? ¿capaces de qué? ¿Capaces de destruir? ¿Capaces de sembrar infortunios? ¿Capaces de instalar tragedias? ¿Capaces de reinar desde la injusticia? bueno, el mundo avanza y en ese mundo que avanza vamos los pueblos, vamos los pueblos luchadores y triunfales.
Vamos adelante, en el Siempre Más Allá de un General, de un pueblo pequeño, aquí en el centro de nuestra Nicaragua, que tuvo la valentía, el valor, la osadía, por valiente, de declararse defensor de las soberanías nacionales, y no solo declararse, sino defender el decoro nacional, más allá de las bocas que se creen gigantes, más allá de las bocazas, diría alguna gente, que creen que pueden vituperar, que creen insultar, que pueden regir desde el insulto, desde la maldad y desde el irrespeto. Pero no es posible, este es otro mundo, y unidos los pueblos del mundo, vencemos y venceremos.
No solo los docentes expresan el compromiso con una Nicaragua llena de victorias educativas que son bendiciones, sino también los alumnos, el reconocimiento de cómo eso, esos seminarios, esos talleres, todos esos eventos que se realizan fomentan la vocación, la capacidad, y no solo la capacidad, sino la certeza de que es estudiando que vamos adelante, que salimos adelante, que nos sentimos cada vez más orgullosos de nosotros mismos y de nuestra Nicaragua bendita, estudiando, emprendiendo y prosperando.
Ahí vamos, adelante siempre. Adelante siempre, aquí, llenos de orgullo por esa historia grandiosa del pueblo nicaragüense, historia valiente, historia de decisión, de determinación, de batallas, de batallas por el bien común, de batallas que representan el avance de nuestro pueblo.
Aquí sabemos que vamos adelante y que Dios bendice esos caminos, que son de bien común, que son para todos, por el bien de todos, y que son, sobre todo, de fuerza insobornable, de lucha inclaudicable, y de grandes espíritus, que nos llenan, nos inspiran y fortalecen nuestra capacidad, nuestra fuerza, para seguir luchando por lo que merecemos.
Estamos viviendo tiempos luminosos, porque el heroísmo de cada uno de nuestros compañeros que batallaron para que nos liberáramos del yugo somocista, de la Dictadura Somocista, del mal que era endémico y que se había hecho epidémico, cada uno de ellos representa la capacidad de victorias del pueblo nicaragüense, viviendo los desafíos, los retos plenamente, y asumiendo la responsabilidad para trascenderlos.
Ese es el pueblo nuestro y eso somos todos nosotros, cada uno de nuestros hermanos y familias nicaragüenses, somos luchadores, somos vencedores por eso, y, además, porque todas nuestras batallas, batallas victoriosas, provienen de la fe. Quiero decir, la capacidad de batallar es esencia de nuestra fe, de nuestro espíritu y de nuestra historia y memoria. Gran historia, gran memoria y grandes victorias.
¡Vamos adelante, compañeros! Como decimos y no nos cansamos de repetir, Nicaragua, siempre bendita, bendecida, porque Dios Nuestro Señor reconoce que es Él el que se moviliza desde el coraje de nuestro pueblo, para enfrentar en vencimiento todos los desafíos.
Los desafíos, las dificultades nos hacen más fuertes a todos, los desafíos nos hacen más capaces a todos; desafíos, retos, dificultades que son parte de la vida, esa vida que sabemos que vivimos plenamente, con la fuerza de Dios Nuestro Señor, el Dios de todas las victorias.
Vamos adelante, compañeros, familias nicaragüenses, y es nuestro ese porvenir de justicia, de paz, justicia verdadera, paz digna, con respeto y, además, bienestar, lucha efectiva y activa contra la pobreza, para batallar contra esa plaga, esa peste y ese pecado capital que es la pobreza, y avanzar con la alegría que nos caracteriza.
Mucho cariño a todos, y vamos adelante. Es nuestro el porvenir de glorias y de victorias que desde nuestra brillante historia todos merecemos. Abrazos, grandes.