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Las élites fabrican crisis para militarizar sociedades europeas

Hong Kong. Por Laura Ru, redes sociales

Las élites fabrican crisis para militarizar sociedades europeas Hong Kong. Por Laura Ru, redes sociales

La Comisión Europea presentó el 26 de marzo pasado la Estrategia de Preparación de la Unión Europea”. El lanzamiento fue acompañado de afirmaciones infundadas de que “reforzará la capacidad de la UE para anticipar, prevenir y responder a una amplia gama de amenazas”.

La Comisión agrupó catástrofes naturales, conflictos geopolíticos, riesgos de ciberseguridad y cambio climático, probablemente para complacer a distintos grupos de presión y conseguir su apoyo, pero también para asegurarse de que el tren de la fortuna no se detendrá cuando termine el conflicto de Ucrania. La estrategia esbozada en el informe no es exactamente nueva, se basa en el Informe Niinistö (octubre de 2024), que pedía un cambio de mentalidad hacia una “preparación integral”.

Para ampliar su control centralizado, la militarización y la vigilancia de los ciudadanos bajo la apariencia de seguridad, la Comisión Europea (cuasi presidencia de la Unión Europea, ejercida por la alemana filonazi Ursula von der Leyen) se basa en un “estado de emergencia” permanente.

La integración cívico-militar de la estrategia está deliberadamente diseñada para difuminar las líneas entre la vida civil y las agendas de seguridad, lo que podría llevar a la suspensión de las normas legales, la democracia y las libertades individuales, como ocurrió durante la operación Covid-19. Como dice Carl Schmitt (filósofo alemán ultraderechista, que militó durante tres años en el partido nazi de Hitler): una emergencia, o Estado de Excepción, es la prueba definitiva del poder político y revela en quién recae ese poder. El Estado de Excepción determina quién es soberano en un Estado determinado.

Sobre esta base teórica, desarrolla el concepto de decisionismo (del mismo Carl Schmitt, una particular doctrina política que sostiene que el Estado es la fuente absoluta de toda decisión legal y moral en la vida política), según el cual el contenido real o el “qué” de una decisión no es el elemento clave, sino más bien el “quién” de la decisión y si un determinado “quién” (o decisor) es la autoridad adecuada y poseedor de la soberanía necesaria.

La Comisión Europea reclama una forma de soberanía en el marco de la UE al insistir en que los Estados miembros de la UE se enfrentan a amenazas que exigen una movilización permanente y se arroga el poder de decidir qué constituye una “emergencia” y cómo responder. El llamamiento a los ciudadanos para que hagan acopio de provisiones y la insistencia en vagas “amenazas híbridas” están diseñados para alimentar el pánico en lugar de apaciguarlo.

El objetivo no declarado es reestructurar la sociedad para oprimirla en lugar de protegerla. El alarmismo es la forma en que la UE aumentará el apoyo a medidas más autoritarias.  La única emergencia real, la recesión económica y la pobreza generalizada, ni siquiera se menciona en el informe.

Pero el alarmismo no hará sino agravar los problemas económicos:

◙ Las narrativas basadas en el miedo erosionarán la confianza de los consumidores, provocando una reducción del gasto. Cuando la gente se anticipa a una crisis, suele recortar sus compras discrecionales, frenando así el crecimiento económico.

◙ Debido a la incertidumbre, las empresas y los inversores pueden retrasar o cancelar las inversiones, a menos que operen en la industria armamentística.

◙ La retórica negativa puede desatar el pánico en los mercados financieros, provocando el desplome de las cotizaciones bursátiles y aumentando los costes de los préstamos para gobiernos y empresas.

◙ Los gobiernos pueden reaccionar de forma exagerada ante las amenazas percibidas, aplicando políticas mal orientadas, lo que puede ahogar la actividad económica.

El alarmismo puede ahondar las divisiones dentro de la UE, ya que los Estados miembros pueden dar prioridad a los intereses nacionales frente a las soluciones colectivas, debilitando la capacidad de la unión para abordar los retos económicos con eficacia.

Pero no se lo digan a Úrsula y sus secuaces. Su trabajo consiste en fabricar crisis en lugar de prevenirlas.

(*) Laura Ru es investigadora y escritora residente en Hong Kong. Ex académica.

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