Honduras. Agencias

La presidenta Xiomara Castro inició el año 2025 con un mensaje contundente en el que expresó una firme postura ante posibles políticas hostiles hacia los migrantes hondureños bajo la próxima administración de Donald Trump en Estados Unidos.
La Presidenta Castro advirtió que Honduras reconsideraría la permanencia de las bases militares estadounidenses, particularmente la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo en la Base Aérea Soto Cano, si el gobierno estadounidense entrante adopta políticas que afecten a los migrantes hondureños.
“Frente a una actitud hostil de expulsión masiva de nuestros hermanos, tendríamos que considerar un cambio en nuestras políticas de cooperación con Estados Unidos, especialmente en el campo militar, en el que sin pagar un centavo por décadas mantienen bases militares en nuestro territorio, que en este caso perderían toda la razón de existir en Honduras”, dijo Castro en un mensaje en cadena nacional de radio y televisión dirigido a sus compatriotas con ocasión del nuevo año.
Estados Unidos tiene en Comayagua, centro de Honduras, la base de Palmerola, construida en los años 80 para la lucha de los movimientos comunistas.
“Esperamos que la nueva administración norteamericana del presidente electo democráticamente, Donald Trump, sea abierto al diálogo, constructivo y amistoso, que no tome represalias innecesarias contra nuestros migrantes, que por norma hacen un gran aporte a la economía norteamericana”, abogó.
Según el vicecanciller hondureño, Tony García, unos 250,000 hondureños están en lista para ser deportados en 2025 desde Estados Unidos, y que Honduras no está preparada para recibir una cantidad de personas como esa.
Cerca de dos millones de hondureños viven en Estados Unidos, la mayoría indocumentados, que aportan más del 25% del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras.
La mandataria hondureña canceló en agosto pasado un tratado de extradición con Estados Unidos debido a que podría servir para preparar un golpe de Estado en Honduras, como el que derrocó en 2009 a su esposo, el expresidente Manuel Zelaya. En base a este tratado vigente de 1912 y que caducará en febrero próximo, Tegucigalpa ha extraditado a Estados Unidos desde 2014 a medio centenar acusados de narcotráfico.
Traición a la Patria
La presidenta calificó de «injerencista» las represalias del gobierno de Estados Unidos contra la magistrada de la Corte Suprema de Justicia Sonia Marlina Dubón y la suspensión de su visa estadounidense.
En su comparecencia, la mandataria anunció que Honduras presentará una protesta formal al gobierno de EEUU, al tiempo que reiteró su rechazo a proyectos como las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), un proyecto de división administrativa mediante el cual Honduras perdía totalmente su soberanía en vasto territorios, que fueron derogadas en 2022.
A su juicio, los creadores y defensores de las ZEDE, cometen «traición a la patria» y pues esas zonas son una amenaza a los intereses nacionales al permitir la venta de territorio a inversionistas extranjeros
Como presidenta pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Castro reafirmé su compromiso con la integración regional.
Anunció una reunión de cancilleres, en colaboración con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Tratarán temas migratorios e iniciativas para brindar apoyo a Haití, Cuba y otras naciones.
Además, invitó al presidente electo Trump a considerar una inversión en el tren interoceánico hondureño, un proyecto estratégico para conectar el Caribe con el Pacifico.
En su discurso, la presidenta Castro también se refirió a los desafíos internos que ha enfrentado su gobierno. A tres años de su mandato, la mandataria expresó que ha soportado ataques que describió como viscerales y feroces, especialmente en el Congreso Nacional desde sectores de los partidos tradicionales de Honduras, respaldados por Estados Unidos, que han bloqueado iniciativas clave como la Ley de Justicia Tributaria.
La oposición legislativa también ha dificultado la aprobación del Presupuesto 2025, lo que según la gobernante afecta directamente a los proyectos nacionales y a la población en general.
Criticó la resistencia a su administración, destacando el obstinado rechazo de las políticas públicas que busca implementar, y apuntó que el regreso al modelo neoliberal que, según ella, saqueó a las empresas públicas y expulsó a miles de hondureños, es inaceptable.
En su balance de logros, la presidenta destacó avances en áreas como la energía, la economía, la salud, los programas sociales y la lucha contra el cambio climático, mientras continuaba abogando por un modelo de país más justo y menos vulnerable a las presiones externas.
Finalmente, reveló que su gobierno está tomando medidas para abordar el alto costo de los medicamentos en el país, ordenando a la Agencia Reguladora de Salud (ARSA) registrar sin reservas los medicamentos provenientes de países fuera de las grandes cadenas farmacéuticas internacionales.