Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua.

Nicaragua entera, toda, celebra la paz. Nicaragua entera grita ¡Presente! a nuestros Héroes y a nuestros Mártires, que hemos dado todo para vivir en soberanía, paz y derechos, como merecemos.
Nicaragua entera clama a Dios, agradece a Dios, bendice a Dios, por este milagro que ha derramado y derrama sobre nuestras tierras sagradas, el milagro que nosotros caminamos, resguardamos y defendemos, como guardianes escogidos por el Padre Celestial, para garantizar que nadie se atreva a manosear o a jugar con ese don suyo, y que su mano poderosa nos continúe guiando, acompañando, en estos tiempos tan complejos que vive el mundo y la humanidad. Para que la paz, la hermandad, la alegría, el bien de todas y todos sea mandato supremo, de obediencia superior, en todos los espacios de nuestra sacra geografía.
Ayer, hoy, mañana y siempre vivimos y viviremos la grandiosa fiesta de la paz. con orgullo, contentas y contentos, agradecidas y agradecidos hemos caminado por toda Nicaragua, festejando en grande esta nuestra paz soberana, digna, cristiana, socialista y solidaria.
Todo este mes, y todos los días, vamos a proteger y protegernos, en concordia y tranquilidad, en seguridad y trabajo que construye prosperidad.
Cada día, cada noche, cada hora, minuto y segundo, para nosotros son absolutamente santos, porque están dedicados al bien y al bienestar, desde nuestra paz que nadie puede ni podrá arrebatarnos, porque nuestra es. Nuestro es el amor, la fe y la esperanza, y somos salvaguardas de todos los prodigios que emanan de esa suprema bendición. La paz que nos ha dejado, la paz que nos ha dado, la paz que somos, la paz que seguimos siendo, y seremos, para avanzar en el sueño de todas y todos.

¿Y cuál es el sueño de todas y todos? La vida sin pobreza, la vida con certezas, la vida con dignidad, como seres humanos extraordinarios que somos. La vida plena, gloriosa, honrosa, en nacimientos y renacimientos continuos. La vida despierta, la vida de espíritus potentes, grandes espíritus. Esa es nuestra fuerza. Esa es nuestra fortaleza. Esa es nuestra vocación y nuestra misión sublime.
Vivir desde el espíritu, creando condiciones óptimas para el despliegue de todas nuestras fuerzas, la espiritualidad que nos ha hecho y nos hace libres y capaces de emprender, de asumir todos los retos y todos los desafíos, en plena trascendencia de nosotros mismos, resueltos y capaces, bendecidos, prosperados y en caminos irrenunciables, irrevocables, definitivos caminos de triunfos de nuestra firme e infalible visión histórica: Siempre Más Allá, en justicia, luz y verdad.
¡Vamos Adelante! Los cobardes se acorralan y aniquilan ellos mismos cuando atentan contra los mandatos cristianos de amor y paz, de convivencia compartiendo, unidos y unidas por los signos, señales y colores de todos los tiempos. Vigor, gloria y victorias. Esa es nuestra Nicaragua, y eso somos cada uno de nosotros y cada una de nosotras. Vida, luz y verdad.
Aquí estamos entonces, trabajando, caminando. ¡Trabajando! Trabajar es caminar. Trabajar es avanzar. Trabajar es progresar y prosperar.
