Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua

Extracto de su comparecencia de este jueves en el Canal 4 de Televisión
¡Dios es amor, Dios en Nicaragua!
Muy buenas tardes, queridas familias de esta Nicaragua nuestra, bendita, digna, soberana… ¡siempre digna, siempre prosperada, de la mano de Dios… siempre victoriosa, de la mano de Dios!
Hoy es jueves 30 de julio y, gracias a Dios, vamos adelante, construyendo el porvenir desde la dignidad, el decoro, el honor y la gloria de ser y vivir como nicaragüenses, por gracia de Dios !
Aquí estamos, y vamos adelante… aquí estamos, trabajando duro, desde el presente que ya es mejor, hacia el porvenir que debe ser mejor, en todos los espacios, en todos los aspectos, cumpliendo con todos los derechos de nuestro admirable pueblo nicaragüense.
Líbranos del mal, decimos… libéranos del mal, decimos a diario cuando rezamos el padre nuestro, que está en el cielo, en la tierra y en todo lugar… aquí, con el gran poder de Dios presente en nuestras mentes, en nuestras almas, en nuestros corazones, vivimos por el bien y para el bien de todos… El bien común.! No es el mal para todos, como en otras mentes y latitudes. Es el bien de todos, como predicó, enseñó y mostró el gran maestro, Jesucristo nuestro señor.
Nicaragua, está hecha de vigor y de gloria, y está hecha de dignidad, de libertades, de caminos de justicia y verdades verdaderas…estamos hechos para la libertad suprema, estamos hechos para esa libertad suprema, que es el derecho de todos, para todas, derechos que tenemos a construir el futuro libre de pobreza, desde caminos democráticos, soberanos, de seguridad, de estabilidad, de concordia, que representan un diseño propio de un pueblo que a lo largo de toda su historia ha luchado por su soberanía, ha defendido su soberanía, y estos caminos democráticos son de soberanía nacional. Y el padre nuestro, que está en el cielo, en la tierra y en todo lugar, nos escucha, porque sabe que son caminos de hermandad, de fraternidad, de valores, de ideales, de persona, familia y comunidad… caminos de cristianismo y solidaridad.
El padre nuestro, que está en el cielo, en la tierra y en todo lugar, nos ha tenido librando del mal y fortaleciendo nuestra capacidad de rechazar, de repudiar, de alejar, el mal, los maleficios, y de acercar esa conciencia crecida, alzada, de bien común y de derechos, para recorrer nuestros propios caminos, sendas de paz, bien supremo nuestro, de bien, sabia decisión; sendas para la realización de nuestros sueños, ese sueño irrenunciable de vivir más allá de las pobrezas impuestas, más allá de las miserias impuestas, más allá de las precariedades impuestas, más allá de los saqueos, de las depredaciones, de los asaltos, de los atracos, no sólo a los derechos de todos, sino a los bienes de todos.
Vivir más allá de la maldición de quienes, en su soberbia y su mezquindad, en su miseria espiritual, creen que, como súbditos, como esclavos, de quienes piensan o se piensan como los dueños del mundo, están ganando indulgencias plenarias. Mentalidad de esclavos, mentalidad de sirvientes, mentalidad de lacayos, prácticas de serviles, prácticas de quienes buscan pinches recompensas por entregar su patria.
Los llamamos apátridas, porque no tienen patria, sólo servilismo, entreguismo, carencia absoluta de dignidad, de conciencia o de pertenencia a la fe y las prácticas, dignas, cristianas, solidarias.
Hoy es jueves 30 de julio y estamos aquí comunicándonos, unos y otros, hablándonos, gracias a Dios recorriendo nuestras sendas de alegrías victoriosas. Son bendiciones que Dios derrama sobre Nicaragua !
Hacemos caminos al andar. Estamos y somos orgullosos de nuestra condición cristiana, de nuestro heroísmo histórico y de nuestra misión suprema, superior, de servir al evangelio, ese evangelio que nos mandata a trascender las precariedades de espíritu y de las materialidades, y de seguir instalando una patria libre, segura, digna, estable, pacífica, de trabajo, como digno laurel; de convivencia armoniosa; de glorias y victorias del compromiso de alcanzar lo que todos merecemos: dignidad, confianza, perseverancia, honestidad… confianza, para vernos en la claridad de la iluminación cristiana, procurando siempre superar atrasos y errores humanos, y vivir la plenitud de ese evangelio en el que nacimos, crecimos y nos hemos venido forjando, desarrollando, fortaleciendo… El evangelio de Cristo Jesús, que predica paz, respeto, y bien para todos…
Contentos, orgullosos, de sentirnos bendecidos, de sentir que esa fe en la que hemos crecido, y seguimos creciendo, en el sentido espiritual, mental, en el sentido de bien supremo, esa fe nos fortalece, nos alienta, nos anima, todos los días.