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El pueblo y los otros: los privilegiados, traidores y mentirosos

Estocolmo. Por Sofia Sánchez, Facebook.

El pueblo y los otros: los privilegiados, traidores y mentirosos Estocolmo. Por Sofia Sánchez, Facebook.

No quería levantar mi voz en estos días haciendo referencia a las últimas noticias que tienen a Nicaragua en el centro de la información y en agendas de presidentes de algunos países porque es difícil hacerlo cuando los medios de comunicación invaden con noticias que dan otra imagen sobre Nicaragua.

Comenzaré escribiendo lo siguiente: sino hubiera estado en Nicaragua entre abril a septiembre de 2018 me hubiera dejado llevar por las noticias de esos días, hubiera creído todo y hoy estuviera criticado fuertemente la pérdida de la nacionalidad de los 222 llamados “presos políticos” y de las 93 personas que han perdido derecho de nacionalidad como nicaragüenses.

Todos tenemos derechos de tener una nacionalidad del país donde nacimos, pero también tenemos la responsabilidad de no atentar contra ese país exponiendo a su pueblo a más pobreza y quitarles su paz.

Escribo esto para ser la voz en el extranjero de todas las mujeres y campesinos a quienes encontré durante mi última visita a Nicaragua entre agosto-octubre de 2022 y que con orgullo me contaban los logros que a nivel personal y el país ha ido logrando poco a poco a pesar de las amenazas que el país vive cada día.

Es por todos los pobres que alzo mi voz para defender a Nicaragua de todos los ataques que cada día hacen personas que a lo mejor nunca han visitado Nicaragua o conocen algo del país porque leen las noticias.

Lo que me sorprende más es cuando veo en perfiles de sueco o me dicen que han estado en Nicaragua en los últimos meses y critican y hablan de la dictadura de Daniel Ortega.

¿Cómo me explican esto de la dictadura de Ortega? ¿Por qué van a Nicaragua?

Los ex sandinistas

A nivel internacional se hablan de los pobrecitos nicaragüenses a quienes se les ha despojado de su nacionalidad por parte del gobierno del Presidente Daniel Ortega. Entre esas personas están Dora María Téllez, Mónica Baltodano, Gioconda Belli, Sergio Ramírez. entre otros que conozco. Son personas que utilizan su imagen y posición para seguir dando una mala imagen de que en Nicaragua hay opresión y que todo el que dice algo mal del gobierno va a la cárcel. En la cárcel estuvieron o están los que han atentado contra la soberanía.

Recuerdo que cuando el Frente Sandinista perdió el poder en las elecciones del 1990, no habían pasado muchos años de que el sandinismo estaba en oposición cuando estas personas antes mencionadas abandonaron al frente sandinista haciendo críticas muy fuertes contra Daniel Ortega y el FSLN, entonces formaron un nuevo movimiento sandinista.

¿Por qué las críticas cuando se está en oposición y no en el poder?

Viviendo en Estados Unidos y después en Suecia hacía presentaciones sobre Nicaragua y al escuchar las críticas de estas personas que abandonaron el FSLN los mencioné en unas de mis ponencias y dije: “¿Por qué estas personas no criticaron o trabajaron al interno del partido cuando eran parte de ese partido y lo abandonaron haciendo muchas críticas cuando están en la oposición?”.

Los cambios se hacen luchando a lo interno para mejorar. Un verdadero militante lucha por la democracia en su organismo y partido, no tirando palabras públicas sin hacer nada internamente. ¿Por qué hacer las cosas cuando ya no soy parte de ese gremio?.

No tengo la lista de los que abandonaron el partido en ese entonces pero los pocos que conozco son parte de la élite de intelectuales, clase alta, media y que fueron parte del gobierno sandinista en los años 80-90 y que dejaron las filas del partido cuando estaba en la oposición para comenzar el Movimiento de Renovación Sandinista .

Al perder el FSLN ya no tenían más privilegios, pero fueron parte de tomar bienes que hubieran sido para clínicas, centros culturales o para militantes humildes que nunca estuvieron en el centro y en artículos periodísticos del país y que han dado lo mejor de sus vidas para el pueblo. Son los militantes que hasta hoy siguen luchando por una Nicaragua mejor en su cuadra, barrio y comunidad, son ejemplo de los jóvenes de Nicaragua.

Mi conclusión en esos años fue que no lo hicieron porque ellos eran privilegiados durante los años de la guerra de los años 80 y los 90. Tenían asegurada la comida, salud y educación para sus hijos. No perdieron a sus hijos luchado contra la contra y puedo asegurar que tampoco cumplieron sus hijos el servicio militar que muchos jóvenes pobres y campesinos lo hicieron. Sus hijos también pertenecían a los privilegiados.

Tampoco la contra les asesinó a algún familiar en las montañas porque sus familias estaban en lugares seguros, mientras que los pobres y humildes campesinos fueron asesinados en las montañas por el hecho de simpatizar con el Frente Sandinista.

Privilegiados y traidores

Estos que un día vi en las tarimas en los actos políticos y culturales son los que cambiaron de la noche a la mañana sus principios y son a ellos mismos que hoy se les niega la nacionalidad de ser nicaragüenses, por ser parte de los opositores que han conspirado, hablado y siguen hablando en el extranjero sobre la que ellos llaman la dictadura de Daniel Ortega.

Lo más penoso de esta élite privilegiada y que fueron parte del gobierno sandinista es que ahora son aliados de los opositores de la derecha que siempre han estado en contra de Daniel Ortega y el Frente Sandinista. Escucharlos hablar es como escuchar a los derechistas que escuchaba durante mis años en Estados Unidos y que por años han odiado al Frente Sandinista. Algunos de estos tienen ya desde hace años doble nacionalidad y han entrado a Nicaragua a realizar su trabajo político y regresan a la comodidad de dónde vienen porque siempre han sido parte de una élite de Nicaragua –entre ellos tenemos a la familia Chamorro– y siguen haciendo su trabajo político en contra de Nicaragua en el extranjero.

Son los mismos opositores de la derecha que desde al inicio de los años 80 han pedido intervención, bloqueos y muchas cosas más contra el pueblo de Nicaragua, porque no es contra del gobierno que piden sanciones sino contra el pueblo humilde, trabajador y quieren un día llegar al poder y estrangular al pueblo como sucedió en los 16 años de gobierno de la derecha desde la presidenta Violeta Barrios de Chamorro hasta el presidente Enrique Bolaños.

Escribo esto porque conocidos suecos y de otras nacionalidades creen conocer todo lo que sucede o ha sucedido en Nicaragua en los últimos años. Dicen que no hay libertad de expresión y religión en el país. Todo lo que publican viene de medios como Artículo 66, Confidencial, La Prensa, entre otros. Esos son medios de la derecha que desde hace años han ensuciado la imagen de Nicaragua con noticias falsas.

Después de mi última visita y al regresar a Suecia le comenté a un sueco que en Nicaragua lo que había era libertinaje de expresión porque los que escriben lo hacen sin bases. Insultan al gobierno, ministerios y esas personas siguen allí dando vueltas en el país. No están en las cárceles como se quiere dar a entender en el extranjero.

Porque aunque ellos escriben mentiras sobre Nicaragua, no están en el extranjero pidiendo intervención contra el pueblo de Nicaragua. De lo contrario serían muchos los que estuvieran en la cárcel, sino sólo hay que ver las redes sociales donde hay muchas noticias falsas sobre Nicaragua.

Los que han sido condenados y hoy expulsados de Nicaragua es porque fueron líderes de los acontecimientos de abril del 2018 y que salieron a los Estados Unidos, Costa Rica se reunieron con políticos estadounidenses y otros con la Comunidad Europea para pedir sanciones contra Nicaragua, son ellos los que han perdido la nacionalidad.

¡Dios bendiga a Daniel Ortega!

Estoy de acuerdo que no se le puede quitar la nacionalidad a una persona porque el/ella nace con esa nacionalidad y lo estipula la Constitución de la República, pero desde el momento que se atenta contra la soberanía de un pueblo, estan dejando de ser parte de esa Patria.

Y eso que no soy nacionalista, porque siempre he dicho que uno hace lo mejor en cualquier parte del mundo que se encuentre cuando todo sea para contribuir a la paz del mundo.

No creo que ningún país del mundo puede quedarse callado y no actuar cuando su soberanía está en juego. Aquí las reacciones son grandes porque el país que ha tomado esa decisión es el pequeño país Nicaragua. Entonces hoy Nicaragua tiene un dictador.

Pero si le pregunto a un humilde campesino me contestaría: ¡Dios bendiga a Daniel Ortega! y aclaro aquí este campesino no es militante del Frente Sandinista.

Estoy por la libertad de expresión, religión y partido, pero que esos derechos sean utilizados para mejor el nivel del pueblo, no para ir en contra de su propio pueblo.

Siempre estaré al lado del pueblo pobre de Nicaragua, no al lado de los ricos, clase alta o de los privilegiados porque ellos no defienden los intereses de la clase pobre y trabajadora.

Soy nicaragüense-sueca, pero nunca voy a atentar contra Nicaragua y tampoco contra Suecia. Siempre diré lo bueno que los dos países me han dado y voy a valorar los logros que Nicaragua ha ido alcanzando durante los últimos años a pesar de sanciones, intento de acabar con su paz y en Suecia siempre trataré con pruebas de mostrar que Nicaragua no es lo que los medios de comunicación escriben y lo que los privilegiados dicen.

¡Dios proteja a Nicaragua!

(*) La autora es periodista sueca-nicaragüense, residente en Suecia.

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