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Dos millones de civiles viven un infierno debido al masivo ataque sionista

Varias capitales. eldiario.es / agencias

Dos millones de civiles viven un infierno debido al masivo ataque sionista Varias capitales. eldiario.es / agencias

Durante más de 60 horas, Israel ha bombardeado por mar y aire la delgada franja de tierra de Gaza en la que viven más dos millones de personas. La promesa del primer ministro sionista Benjamín Netanyahu de infligir el máximo dolor a los dos millones de habitantes de Gaza y de ir contra los combatientes de Hamas en la zona se produce tras 16 años de bloqueo israelí de la franja de Gaza y más de una década de enfrentamientos repetidos entre el Ejército israelí y milicianos palestinos, que se han cobrado miles de vidas civiles.

Durante esos 16 años, el bloqueo ha impedido salir de Gaza a los palestinos (salvo circunstancias excepcionales) y permite a Israel limitar y controlar el flujo de mercancías que entran en la zona, especialmente materiales de construcción, suministros médicos y hasta alimentos.

En 2020, el relator especial de la ONU para Palestina ya denunció que el bloqueo de Gaza representa un castigo colectivo, que a su vez constituye un crimen de guerra. “Aunque la justificación de Israel para imponer el bloqueo a Gaza es contener a Hamas y garantizar la seguridad de Israel, el impacto real ha sido la destrucción de la economía de Gaza, causando un sufrimiento inconmensurable a sus dos millones de habitantes”, denunciaba el relator en su informe.

“Esto es un crimen contra más de dos millones de civiles”, dice el director y fundador del Centro Palestino de Derechos Humanos. “He vivido todas las guerras aquí, pero nada se compara con esto. Es como el infierno”. Justo antes de la primera explosión, Raji Sourani, de 70 años nacido en Gaza, decía que podía sentir las bombas desde su casa, que tiembla con el colapso de los edificios cercanos y denunciaba ataques contra casas de familias civiles.

La conversación telefónica dura menos de 10 minutos, pero se interrumpe cuatro veces por el sonido perfecto de las explosiones. “¿Lo escuchas?”, pregunta en cada una de ellas Raji Sourani, activista por los derechos humanos nacido en Gaza. La última golpea especialmente cerca y deja unos segundos de silencio.

“Esto son cinco bombas a la vez, son las GBU, estadounidenses. Ya las puedo diferenciar”, dice tras recuperar la palabra. Pasan unos minutos. “Huele toda la casa a explosivo. Me estoy sofocando”, dice Sourani.

Desde el lunes, Gaza ya no recibe electricidad, alimentos, combustibles ni todos los productos que entraban en gran parte desde Israel. “He dado una orden: Gaza estará bajo un cierre total. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia”, ha dicho el ministro de Defensa sionista, Yoav Gallant.

La Franja de Gaza, a veces referida simplemente como Gaza, es una estrecha banda de tierra de la que 51 kilómetros lindan con el suroeste de Israel y otros 11 kilómetros con el noreste de la península del Sinaí, fronteriza con Egipto.

Israel ha advertido a Egipto que no envíe ayuda a la Franja de Gaza, señalando que “bombardearán los camiones” si mandan suministros. El Ministerio del Interior de Gaza ha comunicado que los aviones de combate israelís bombardearon el puesto de control fronterizo en Rafah, situado entre Egipto y la Franja de Gaza. El ataque ha impedido la salida y llegada de personas desde y hacia la Franja.

De acuerdo con las últimas estimaciones, al menos 687 palestinos han muerto y otros 3,800 han resultado heridos desde la escalada del conflicto, mientras que más de 900 israelíes perdieron la vida y unos 2,616 fueron heridos.

Las Brigadas al Qassam, brazo armado del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas, por su acrónimo en árabe), bombardearon este martes el aeropuerto Ben Gurión –el más grande de Israel– en respuesta al ataque sionista contra civiles en Gaza.

Este martes, Israel afirmó haber recuperado el control sobre la frontera con la Franja de Gaza y declaró que Hamas “no tiene dónde esconderse”. Al mismo tiempo, el movimiento palestino amenazó con empezar a ejecutar a los rehenes por cada ataque que Israel realice sin previo aviso contra objetivos civiles en la Franja de Gaza.

Un portavoz de Hamas ha advertido a los residentes en la ciudad de Ascalón, al sur de Israel, de un ataque con misiles a mayor escala, instándoles a que abandonen sus hogares antes de las 5 de la tarde hora local.

No hay donde protegerse

El lunes, los civiles en Gaza se refugiaron atemorizados en medio de constantes bombardeos contra edificios residenciales e infraestructuras de comunicaciones. “Las bombas caen a nuestro alrededor y ni siquiera sabemos dónde impactan”, dice Rama Abu Amra, de 21 años, por teléfono desde la ciudad de Gaza.

A lo largo de toda la sitiada franja de Gaza, los palestinos hablan de confusión y pánico, con miles de personas huyendo de los bombardeos con los que Israel ha respondido a la incursión sin precedentes de Hamas.

Muchas personas temen que no haya ningún lugar donde esconderse en los aproximadamente 360 kilómetros cuadrados de la Franja, considerada desde hace tiempo una de las zonas más densamente pobladas de la Tierra.

Miles de personas han huido a la ciudad de Gaza (a su vez, la zona más densamente poblada de la Franja), donde bombardearon bloques de apartamentos y otras infraestructuras. Según los datos publicados por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) este lunes, la escalada ha provocado el desplazamiento interno de al menos 187,500 palestinos en la franja de Gaza.

Las fuerzas sionistas dicen haber apuntado contra objetivos vinculados a Hamas, gobierna la Franja desde las elecciones de 2006, pero los palestinos afincados allí acusan al Ejército israelí de atacar infraestructuras civiles y residenciales de escasa relación con el grupo armado.

“Ha sido muy angustiante, como es fácil de imaginar; ha habido bombardeos cada 15 o 30 minutos durante toda la noche”, dice Mohammed Ghalayini, un científico que había regresado a Gaza para visitar a su familia desde Manchester, donde investiga temas relacionados con la calidad del aire.

“Muchas personas han salido de sus casas en busca de lugares aparentemente más seguros”, dice Ghalayini. “Un amigo del este de Gaza tiene a 80 familiares y vecinos alojados en su bloque; mi tío de Jan Yunis tiene con él a amigos que en busca de refugio se fueron de sus propias casas, en la frontera oriental (de Gaza)”.

Según Mohammed Ghalayini, a los palestinos les asombró la incursión sin precedentes protagonizada por Hamas en territorio israelí. Pero a muchos también les avivó el temor. “La gente también tiene mucho miedo de lo que está por venir. Pero los palestinos han sufrido tanto en los últimos 15 años de bloqueo y un ataque tras otro de Israel, especialmente en Gaza, que sienten que ya no tienen nada que perder”, dijo.

Un auténtico matadero

“Cuando empezamos a preguntar por la situación en los hospitales con los que trabajamos, una persona lo describió como un matadero”, dice Mahmoud Shalabi, de la ONG británica Medical Aid for Palestinians (Ayuda médica a los palestinos), que está supervisando la asistencia a los hospitales de la franja de Gaza.

“Cadáveres tirados por el suelo, sin espacio en urgencias, y con dificultades para lidiar con la llegada de pacientes que estaban experimentando”, dice. “En estos momentos la situación es verdaderamente horrorosa, los palestinos de Gaza nos estamos enfrentando a una de las escaladas (bélicas) más duras”.

Según Shalabi, la inédita situación de emergencia que vive el personal médico en la franja se ha visto agravada por la falta de electricidad, así como por años de ataques israelíes que han dejado en mínimos la infraestructura médica de la zona.

“Esta mañana hablé con otro médico, cirujano general, que trabaja en la zona central de Gaza y me explicaba que en gran medida carecen de suministros médicos, de medicinas, de material desechable y de todo lo necesario en una situación de emergencia”, dice.

“Pero lo más importante es que no hay médicos suficientes para atender los casos y la llegada de heridos; una persona que acababa de empezar su formación en cirugía general lleva casi dos días dirigiendo el departamento de cirugía general sin ayuda, mientras otros de mayor experiencia se ocupan de los casos más graves en el piso de arriba”.

Explica que su organización ha adoptado una medida atípica que no se tomó durante otros ataques aéreos israelíes contra Gaza y ha puesto a disposición de manera inmediata todas sus existencias de recursos médicos, incluidos los suministros de sangre. “En este momento estamos dando todo porque la situación se va a poner verdaderamente grave, verdaderamente horrible”, dice.

“Por su seguridad, evacúen inmediatamente las zonas donde viven”, publicó en la red social X (antes Twitter) el portavoz militar del ejército sionista Avichay Adraee en un mensaje a los civiles de la franja de Gaza.

Israel ha afirmado este lunes que lucha contra “animales”. Raji Sourani y los más de dos millones de palestinos ya sufren las consecuencias. La orden sionista de interrumpir el suministro redujo en un 80% la electricidad de Gaza. “(La señal de) Internet es muy débil y no hay luz”, dice Ghalayini. “Incluso los generadores de reserva, una red secundaria para los que pueden permitírselos, están siendo racionados”.

Los palestinos en Gaza temen que el creciente cierre afecte a su capacidad para comunicarse con sus seres queridos cercanos y con el mundo exterior, a medida que el acceso a Internet y la electricidad disminuyen.

Entre el sábado y el lunes por la mañana, Israel bombardeó 1.200 objetivos en Gaza. “Hoy hemos doblado esa cifra”, ha señalado el Ejército, que ha descargado toneladas de explosivos sobre la Franja.

Con el bloqueo total y el aumento exponencial de los ataques, la guerra entra en una nueva fase después de que Israel haya asegurado que ha recuperado prácticamente todo el control de las poblaciones asaltadas por Hamas en una incursión sin precedentes que ha dejado más de 900 israelíes muertos y más de 100 rehenes.

Médicos Sin Fronteras ha denunciado que algunos de sus colaboradores han visto sus casas destruidas. “Claro que estoy en casa. No tengo ningún sitio al que ir. No hay sitio seguro en Gaza. No hay refugio”. “Tu casa es un número de lotería”, concluye. Según el Ministerio de Sanidad de Gaza hay más de 770 palestinos muertos. “Incluso Netanyahu pide a la gente que salgamos de aquí, pero ¿dónde vamos a ir? ¡Dónde!”, se pregunta enfadado Sourani.

Sourani, que condena el ataque de Hamas, asegura que las acciones palestinas responden a la rabia de unos jóvenes “que no tienen ninguna esperanza en el futuro” y muestra una resignación absoluta ante el devenir de los acontecimientos. “Es nuestro destino y tenemos que enfrentarlo. Seguiremos adelante y estaremos aquí para siempre, como las mismas rocas del valle”.

Fuentes del Gobierno de EEUU han señalado al Washington Post que esperan el asalto terrestre en las próximas 24-48 horas. La última operación de este tipo en Gaza fue en 2014 tras el secuestro y ejecución de tres jóvenes israelíes en Cisjordania. Israel ha movilizado más de 300.000 reservistas, una cifra nunca alcanzada en un periodo de tiempo tan corto.

Hamas, que tiene más de 100 rehenes israelíes desde el sábado, la mayoría civiles, ha amenazado con ejecutar a uno por cada bombardeo israelí sin previo aviso. Mientras tanto, los mediadores cataríes están trabajando con Israel y el grupo armado palestino para un intercambio de prisioneros.

También ha aumentado la tensión en la frontera norte con Líbano, donde se han producido varios incidentes a lo largo del día. Israel teme que el grupo armado Hizbulá, rearmado en los últimos años, abra un nuevo frente.

El Ejército israelí ha anunciado que helicópteros de combate han atacado territorio libanés y que las fuerzas armadas han matado a dos atacantes que habían entrado a Israel desde el país vecino. Hezbulá ha lanzado varios cohetes como respuesta a la muerte de algunos de sus combatientes y las autoridades sionistas han ordenado a los residentes de 28 municipios cercanos a la frontera permanecer en los refugios antimisiles.

Los ecos de guerra también han llegado hasta barrios cercanos a Jerusalén, donde Hamas ha disparado varios cohetes hiriendo a siete personas, según medios locales.



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