
El Banco Central de Nicaragua publicó el “Informe del Sistema Bancario y Financieras” correspondiente al mes de diciembre de 2022, en el cual se indica que, el sistema financiero nicaragüense continuó mostrando una posición sólida y de resiliencia, con niveles de capital y liquidez superiores a los mínimos regulatorios.
En este año, destacó la consolidación de la recuperación crediticia, reflejada en aumentos de la cartera en la mayoría de actividades económicas, apalancados principalmente por los mayores depósitos del público. En general, la mayor entrega de crédito se vio acompañada de reducciones en la cartera en mora y en riesgo, lo que permitió una mejora en la rentabilidad.
El informe señala que, el análisis de las fuentes y usos de recursos del Sistema Bancario y Financieras (SBF) en el acumulado a diciembre de 2022 indica que la principal fuente correspondió al incremento de las obligaciones con el público por 21,708.1millones de córdobas y en menor medida al incremento del patrimonio por 3,070.3 millones de córdobas.
Estos recursos fueron dirigidos principalmente hacia el crecimiento del crédito por 20,157.8 millones de córdobas y a la reducción de las obligaciones con Instituciones Financieras y por otros Financiamientos por 3,832.9 millones de córdobas.
Por su parte, los activos totales del SBF registraron al cierre de diciembre un incremento de 8.4 por ciento en términos interanuales, para un saldo de 284,178.2 millones de córdobas. De igual forma, los pasivos mostraron un aumento de 8.8 por ciento, alcanzando con un saldo de 234,828.3 millones de córdobas, mientras que, el patrimonio se ubicó en 49,349.9 millones de córdobas, equivalente a un crecimiento de 6.6 por ciento.
En línea con lo anterior, los depósitos del público registraron un crecimiento de 12.9 por ciento en términos interanuales (saldo de C$189,318.5 millones); mientras, la cartera de crédito se incrementó en 15.3 por ciento (saldo de C$152,122.5 millones).
Las mayores entregas de crédito también estuvieron acompañadas de mejoras en su calidad, así, la cartera vigente representó el 91.8 por ciento de la cartera bruta (87.2% en diciembre 2021), mientras el ratio de cartera en mora a cartera bruta fue de 1.5 por ciento (2.4% en diciembre de 2021).
La cobertura de liquidez, medida por el ratio de efectivo y equivalentes de efectivo sobre depósitos del público, registró un valor de 37.2 por ciento, los niveles de provisiones se ubicaron por encima de las necesarias para cubrir la totalidad de la cartera vencida, y la adecuación de capital finalizó en 19.6 por ciento.
“Esperamos que la dinámica positiva observada en el año 2022 se mantenga durante el año 2023 así como en el mediano plazo. Para el 2023 se estima un crecimiento del PIB en un rango de entre un 3.0 y 4.0 por ciento. La inflación esperamos que se reduzca y finalice en un rango de entre 5.0 y 6.0 por ciento. Ya los precios de los principales productos internacionales han comenzado a descender, entre ellos el petróleo, así como de los alimentos, por lo que esperamos que la inflación nacional se modere a partir del primer semestre de 2022”, dijo en la Asamblea Nacional el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes.
“Aun cuando a nivel internacional están presentes riesgos a la baja, la economía de Nicaragua cuenta con sus fortalezas para mitigarlos. La principal fortaleza es el alto grado de apertura que se ha alcanzado, destacándose al sector exportador y la inversión extranjera. Adicionalmente, el sistema financiero ha presentado una buena capacidad para recuperar su estabilidad y continuará facilitando la reactivación de la intermediación financiera. La economía emprendedora y de negocios ha podido absorber las perturbaciones y es una gran amortiguadora de empleo, colaborando en gran medida en la recuperación económica y el crecimiento. Mientras que la política fiscal ha generado recursos para apoyar el crecimiento económico y crear márgenes fiscales, los que, aunado a la política monetaria, han resultado en mayores ahorros nacionales, fortaleciendo la capacidad de la economía para hacer frente a potenciales impactos adversos. Con estas fortalezas económicas, el país está prácticamente blindado frente a futuros acontecimientos adversos y son una condición suficiente que garantizan la continuidad del crecimiento económico y la estabilidad macrofinanciera”, refirió Reyes.