
El Ministerio de Salud inició una exhaustiva evaluación de los centros privados de rehabilitación para adicciones en todo el país. Como resultado, hasta el momento se han clausurado nueve centros. Los cierres se realizaron en tres centros en Estelí, dos en Nueva Segovia, tres en Managua y uno en Chontales.
El Ministerio de Salud constató que el personal que servía en esos centros agredía física y psicológicamente a los ingresados, incluyendo torturas, a muchos los mantenían encerrados sin derecho a salir, los habían aislado de sus familias y hasta empleaban terapias inventadas.
Estaban hacinados en habitaciones con pésima higiene, no tenían suficientes camas, sillas, enseres, servicios sanitarios, entre otras deficiencias.
Los nueve centros no estaban autorizados por el Ministerio de Salud para funcionar, no disponían de personal calificado y no tenían protocolos adecuados para el tratamiento de las personas ingresadas, incumpliendo los estándares de salud establecidos.
Además, el Minsa constató que estos centros tampoco tienen planes terapéuticos que de verdad permitan a los internos recuperarse de acuerdo a distintas etapas para luego reinsertarse en la comunidad.