Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua.
Poseídos por el Dios de la furia y el demonio de la ternura toda Nicaragua en una llama, saludamos al Jefe, al Comandante, al fundador, a Carlos, Comandante Carlos, Carlos Fonseca
Hace 49 años una bala en la selva de Zinica “profanó su recio corazón de santo”. Nos dejó su fe, su certeza, su confianza. Nos dejó la fuerza insobornable e inclaudicable del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Tayacán vencedor de la muerte, nos dejaste la eternidad como Revolución que se crea y se recrea, y avanza en todos los tiempos, con formas y lenguajes, con entereza y convicciones, con alma que crece; nos dejaste la Revolución Popular Sandinista que somos todas y todos con Daniel, nuestra Revolución invicta e invencible, porque tiene tu coraje, tu fortaleza, tu temple, porque es Revolución Verdadera, porque todos los días nacemos de su luz en su luz, porque cada día ese Sol, tu Sol, Carlos, tu Nicaragua, Carlos, tu Patria Libre, Carlos, ilumina y no declina.
Nos conmemoramos, cuando todos somos Carlos y todas somos revolución y todos somos fortaleza, firmeza, coherencia, consecuencia, y todas somos constancia, valor, valentía, bravura, todos sabemos ser revolucionarios, sandinistas, nicaragüenses, ¡por gracia de Dios!
Nos celebramos ondeando las banderas de la Patria bendita, la azul y blanco que nadie puede mancillar, nadie puede arrebatarnos; la roja y negra que está en cada uno de nosotros como sangre santa, como insignia y estandarte de nuestra condición sublime de luchadores, combatientes antiimperialistas decididos, forjadores de derechos y del bienestar cristiano, socialista y solidario, que somos todas y todos.
A 49 años aquí estamos, celebrándote en los avances de nuestra gloriosa Revolución. Celebrando cada victoria. Celebrando cada paso. Celebrando nuestra verdadera hermandad con otros pueblos y revoluciones, con quienes vamos, indiscutiblemente, forjando el nuevo mundo, el mundo mejor que la humanidad merece.
A 49 años aquí estamos, desde tantos caminos, tantas encrucijadas, desde tantos recorridos que son polvo de estrellas sobre cada uno de nosotros, todas y todos los que creemos y sabemos que estamos ya caminando ese otro mundo indispensable para la justicia, la verdad, el trabajo y la paz.
En cada espacio de tierra sagrada, bendecida, prosperada y victoriosa te celebramos, rindiéndote honor y gloria, comandante, vencedor de todas las muertes y triunfal en cada propósito, en cada compromiso, en cada acto y evento de suprema congruencia con el juramento de luchar, luchar, luchar y vencer, vencer, vencer.
Y así vamos, como hijas e hijos de nuestros grandes Héroes y Próceres, como hijos tuyos, como hijos de Tomás, como Daniel, porque todos somos Daniel, y venimos de Carlos, novio y esposo de la Patria Rojinegra.
Habrá vigilias en toda nuestra sacrosanta geografía, porque hay Patria, y vamos adelante.
Habrá dianas, porque Nicaragua está hecha de vigor y de gloria, y de cada inspiración y vitalidad tuya, Carlos.
Habrá actos, conciertos, recitales, desfiles, bandas rítmicas, conferencias, educación, tradición, cultura, deportes, inauguraciones, campañas de salud, campañas de vida buena, porque merecemos vivir en paz, bien, y cada vez mejor.
Hay Patria, tenemos Patria, y vos, Carlos, sos esta formidable, magnífica, suprema fuerza de espíritu que nos llena y acompaña siempre, Siempre Más Allá, haciendo otra Nicaragua, caminando otra Nicaragua, creando otra Nicaragua, de Revolución, que es amor, esperanza de tantos, iluminando presente y porvenir.
Habrá actos de amor a Nicaragua y de amor a Carlos, en toda nuestra gloriosa geografía nicaragüense.
Nicaragua es libre, porque tiene hijas e hijos que la aman.
Nicaragua es libre, porque es valiente, valerosa, valiosa, porque somos raza de patriotas que sabemos dónde está la razón de todas nuestras luchas que son inclaudicables, y la llama ardiente de todos los triunfos que indudablemente llegan, y vendrán.
La juventud nicaragüense de todos los tiempos, la Juventud Sandinista 19 de Julio, en nombre de Carlos Fonseca, lleva todas las banderas que forjan carácter, temple, voluntad superior, porque son banderas del alma, del espíritu, del Siempre Más Allá que vivimos, que honramos, que sentimos, que vibramos, con vos, Carlos, que nos has heredado el deber de trascender en todo momento.
Carlos vive, Sandino vive, los Héroes viven, y todas las luchas siguen.
Más vigentes que nunca sabemos de amores, que son razones, y batallas y Combates de la gran potencia de ese amor que sentimos, que soñamos, que vibramos, ¡que vivimos!
¡Vencemos, venceremos!
Carlos en el azul intenso de tus ojos…
«Cuando los afiches del tirano sean insepultas huellas de la escoria; cuando los traidores y cobardes sean referencias de una vieja historia, las generaciones venideras de la Nicaragua libre y luminosa van a recordarte eternamente con tu carabina disparando auroras».