Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua

Extracto de sus declaraciones en Multinoticias del canal 4 de televisión, miércoles 9 de septiembre
¡Porque hay paz, hay amor y dignidad!
Aquí, entre todos y por el bien de todos, celebrando la paz.
Cada día, cada instante, para agradecer a Dios por nuestra Nicaragua bendita y siempre libre. Porque hay paz, porque hay amor, ¡porque somos un pueblo digno, pueblo de Héroes!
Agradecemos a Dios por esa suprema bendición de la paz, nuestro patrimonio heroico, como familias nicaragüenses.
Agradecemos a Dios, porque somos un pueblo que recibe con alegría los dones del padre celestial, y que trabaja, porque trabajamos, con amor y esperanza, construyendo un presente y un futuro de seguridad, tranquilidad, trabajo, integridad, prosperidad… ¡Un futuro, un presente, con todos los derechos!
Desde ese amor superior y magnífico, cuyo rostro se muestra en los niños, en los abuelitos, en las mujeres, en los varones, valientes y orgullosos todos de esta patria nuestra, estamos caminando. Sabemos que la paz es el único camino.
Sabemos que, con nuestra fe, que es fortaleza, avanzamos cada día prodigiosamente, con humildad, sinceridad, hermandad, como debe ser, para que Nicaragua siga triunfando en concordia y unión.
Más allá de tanta miseria humana que vemos en el mundo y entre algunos, que alguna vez surgieron o salieron de estas tierras, más allá de tanta miseria humana está, como todos sabemos, el gran poder de Dios. Y vivimos, porque los nicaragüenses somos creyentes y sabemos y vivimos, desde ese gran poder de Dios, construyendo victorias todos los días, y, además, reconociendo que sin Dios y su sacrosanta voluntad, no hay nada.
Hemos estado visitando en estos días el hermoso templo que se construyó en nuestra Nicaragua, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, y hemos agradecido por los apoyos que esta congregación ha venido dando a hospitales, centros de salud, centros de educación, por años, en toda nuestra Nicaragua. Y, al agradecerles a ellos, agradecemos a Dios, porque sabemos, reitero, que el gran poder de Dios mueve todas las cosas.
Hoy 9 de septiembre celebramos el aniversario de nuestra heroica insurrección, de Estelí, de Matagalpa, de León. Y como hemos dicho, esos alzamientos de un pueblo que ha dado todo por su libertad, nos permitieron avanzar hacia el triunfo del 19 de julio, el triunfo de la libertad, de la democracia, de la vida buena, hace ya 47 años.
¡Y desde esos tiempos triunfales, avanzando en el calendario, en los tiempos de Dios, hemos venido forjando el carácter que nos identifica!. ¡Desde tiempos inmemoriales…!¡Un carácter, un temple, de luchadores, porque este no es un pueblo de cobardes!…¡es un pueblo de luchadores!
¿Y con qué luchamos? con amor. ¿Y por qué luchamos? Porque de verdad creemos que cada pueblo merece vivir sus derechos, cada pueblo merece vivir su plenitud, cada pueblo merece vivir su nobleza, su hidalguía, su valentía, y el pueblo de Nicaragua, reconocido en el mundo entero por tanta valentía, tanto carácter, reconocido en el mundo entero porque hemos sido capaces de librar todas las batallas, con amor; hemos sido capaces de alcanzar todos los triunfos desde el amor.
47 años el pueblo unido, que nunca fue vencido, declaró a Sandino viviente, a Darío viviente, insigne, vivientes a Zeledón, Andrés, Estrada, Héroes de la liberación de esta tierra de patriotismo, ¡donde ni nos vendemos, ni nos rendimos, jamás!
El Frente Sandinista de Liberación Nacional surge de tanta vida, y surge para, entre todos, seguir alimentando la vida de todos y la vida buena en esta patria también de todos.
Hoy inicia la segunda fase de la consulta sobre nuestras elecciones soberanas y la reforma correspondiente a nuestra Constitución. Hay patria, decimos, en todos los municipios de Estelí, y hay patria, decimos, la próxima semana en todos los municipios de Matagalpa. Y así, de pueblo en pueblo, de municipio en municipio, de familia en familia, nos escuchamos todos, y hacemos valer la voz sagrada del pueblo, que es la voz de Dios nuestro señor.
En este mes de San Jerónimo doctor, de la Virgen de la Merced, de los santos patronos de todos los municipios de nuestra bendecida patria, invocamos su intercesión permanente ante el padre de todos para darnos cada vez más fuerza y certeza, porque somos un país que construye y cuida la paz, y hace caminos al andar, diciéndonos unos a otros, “Santo Dios, santo fuerte, santo inmortal, la santísima trinidad nos sigue librando de todo mal”.
Así ha sido, y Dios mediante así será, porque nuestros encendidos corazones sólo aspiran a que en cada palmo de nuestra “Nicaragua brille hermosa la paz… ¡siga brillando hermosa la paz! Que nunca más suene la voz del cañón, ni se tiña con sangre de hermanos nuestros gloriosos pendones bicolores.
Brilla, porque brilla, gracias a Dios, hermosa, hermosísima, la concordia, la armonía, la paz, en nuestro cielo, y nuestra enseña triunfal es el honor. A nuestra gloria inmortal nada la empaña. El trabajo es nuestro digno laurel”.
Para los que amamos, para los que sabemos de luchas y vencimientos, de honores a tanta sangre santa, y de glorias y victorias de todas las bienaventuranzas, Nicaragua, de vigor y gloria, de libertades y libertadores, va adelante, sabiendo que la lucha es el más alto de los cantos, que continúan las batallas, ahora contra la pobreza, que somos compañeros y hermanos labrando el porvenir que merecemos.
¡A quienes no saben
de amor, o de patria,
o de sueños hermosos
a quienes no tienen paz
les decimos
piensen, pensemos
no se puede vivir del Odio
de la maldad
de la ignominia
Sencillamente piensen
No hay vida en el vacío
Solo vale, solo cuenta, el cariño, el amor!
Porque somos un pueblo que reconoce de dónde viene y hacia dónde vamos, cuidando lo que somos y multiplicando el conocimiento entre los niños, entre los jóvenes, entre las juventudes presidentes, multiplicando el conocimiento, la apropiación, y vuelvo a decir una palabra que nos identifica a todos, el orgullo que sentimos de venir de ahí, de ser nicaragüenses por gracia de Dios, de lucir nuestros colores, de bailar nuestros ritmos, y de vivir plenamente la paz que agradecemos todos los días a Dios, la paz de Nicaragua, la paz en Nicaragua, la paz para las familias nicaragüenses. ¡Brilla hermosa la paz en nuestro cielo!
Abrazos grandes, compañeros, y aquí estamos, trabajando duro, para vencer la pobreza, para prosperar, y para vivir con la tranquilidad y la seguridad que merecemos como familias nicaragüenses.
¡Adelante, siempre adelante…!
¡Atrás, jamás!