Managua. Consejo de Comunicación y Ciudadanía.

La Copresidenta de la República, Rosario Murillo, reafirmó el compromiso inquebrantable del pueblo nicaragüense con su dignidad, soberanía y memoria histórica, dejando claro que ningún intento podrá borrar la valentía y el honor de una nación que ha sabido defender su identidad a lo largo de los años.
“En estos días de celebración heroica de nuestra dignidad nacional, estos señores de la Unesco, señora, se atrevieron, se atrevieron con Nicaragua y yo me pregunto dentro de 50 años, de 30 años no nos vayamos tan largo, ¿quién se va a acordar de quiénes son ellos? ¿Quién? Pero la memoria histórica de la dignidad humana esa sí queda grabada, esa sí queda grabada en el alma de los pueblos”, expresó.
Estas fueron sus declaraciones íntegras:
Queridas Familias de esta Nicaragua nuestra, digna, la dignidad en alto. Venimos de una historia de dignidad nacional, no una historia de reacción digna. Es una historia de dignidad, de actitud, de conocimiento, de apropiación, de espíritu, de alma, digna, digna, digna.
El 4 de mayo nos celebramos precisamente, y celebramos la dignidad en alto, de este pueblo, nuestro pueblo. Esa dignidad que nos muestran nuestros caciques originarios, los indios flecheros de Matagalpa; Andrés Castro con su piedra; el General José Dolores Estrada. Esa dignidad que ha derrotado a los filibusteros de todo tiempo, y los ha expulsado de nuestra Nicaragua.
Celebramos nuestra dignidad nacional y dejamos claro, en palabras de nuestro General Sandino, “nosotros vamos hacia el sol de la libertad”, vivimos en el sol de la dignidad, y somos un pueblo que ni se vende, ni se rinde, ¡jamás!
Con semejante historia de abuso, atropello, colonialistas e Imperialistas en nuestra Nicaragua, y los extremos que el 4 de mayo exponía el doctor Gustavo Porras, cuando tantas veces pretendieron crear (lo hicieron además), pero hubo quien se rebelara, esa es la dignidad de este pueblo. Crear las Instituciones a su imagen, semejanza y medidas, para dominarnos mejor.
Nos ocuparon, profanaron nuestro sagrado territorio, pero aquí hubo quien se opusiera y quien alzara las banderas del decoro nacional; esas banderas que hoy flamean como banderas nacionales de esta patria bendita y siempre libre.
Nuestra dignidad en alto, que no tiene que ver con reacciones. Es el espíritu, es la nobleza, el carácter, la idiosincrasia, la identidad del pueblo nicaragüense, de nuestro pueblo.
Nuestra dignidad no se refiere a un evento o un momento, no está referida a un evento o un momento. Nuestra dignidad es de historia, memoria, gloria y permanencia, una dignidad que crece incluso, y frente a cualquier intento de denigrar, humillar, al pueblo, a la historia y a la gloria de nuestra nicaragua. Denigrar, humillar nuestra alma digna, desde el alma, no es un asunto de papeles, es un asunto de alma, de espiritualidad profunda. Se alza y con voz de gigante dice, ¡adelante! Que quiere decir, no nos dejamos ni atropellar, ni ofender, ni humillar, ¡por nadie!
En estos días de celebración heroica de nuestra dignidad nacional, estos señores de la UNESCO, señora, se atrevieron con Nicaragua, y yo me pregunto: Dentro de 50 años, de 30 años, no vayamos tan largo, ¿quién se va a acordar de quiénes son ellos? ¿Quién? Ah, pero la memoria histórica de la dignidad humana esa sí queda grabada, esa sí queda grabada en el alma de los pueblos.
Nadie va a saber quiénes fueron los indignos… Claro, la institución que desgraciadamente, como tantas otras, del sistema de naciones Unidas que nació para defender a los pueblos, y ahora, humilla, denigra, calumnia, falsifica la historia de los pueblos.
Nadie va a saber quiénes estuvieron ahí, pero la historia y la gloria del pueblo nicaragüense y de nuestra dignidad y nuestro honor, esa está grabada en la memoria, precisamente la memoria verdadera de las luchas de los pueblos.
Así que, nosotros, actuando desde nuestro profundo sentimiento de dignidad nacional, sentimiento y accionar, dijimos: ¡Ya no más!
Es que, con la dignidad de un pueblo no se juega, como con la paz no se juega, y dijimos: ¡hasta aquí!, con toda la fuerza del heroísmo del General Augusto Nicolás Calderón Sandino, que no tuvo el más mínimo miedo para enfrentarse al imperio, al ejército más poderoso de la Tierra, con un grupo de patriotas, como decía él, que le acompañaron, y ahora un pueblo entero que acompaña, porque vive ese legado, esa historia, ese honor y esa gloria.
Nadie va a recordar a los profanos, pero sí vivirá eternamente, la gloria, la dignidad, la valentía, la soberanía ejercida por nuestro heroico pueblo nicaragüense. Nos sentimos cada vez más orgullosos de ser totalmente consecuentes con nuestro legado. ¡Totalmente consecuentes!
Aquí el que se atreva sabe que este es un pueblo de dignidad altísima, elevadísima, un pueblo de identidad gloriosa, un pueblo grande, un pueblo en armas. ¿Cuáles son nuestras armas? La dignidad, el orgullo, el honor, el decoro, la exigencia de respeto a nuestra soberanía, a nuestra Independencia.
Así que, ya se los hemos dicho, lo decimos: No se atrevan, ¡con Nicaragua no se atrevan! ¡Ni pudieron, ni podrán! A los articuladores del vendepatrismo… ¡no se atrevan!
Ayer veía, oía, las palabras del alcalde de Jinotega, al compañero Leónidas Centeno, que les dijo: “pueden estar tranquilos, mientras estén tranquilos”.
Aquí hay un pueblo vigilante, y heroico, valiente, noble, vigilante, vigilante, vigilante, porque cuidamos celosamente, resguardamos celosamente la paz. Sabemos que es la base del futuro, y sabemos que en todo momento la hemos defendido.
El derecho a vivir en paz, el derecho a vivir en nuestro suelo, en nuestra tierra, como dueños, en soberanía nacional. El derecho a decirnos, con infinito orgullo: somos nicaragüenses, venimos de una historia que ahí está, para enseñanza y para práctica de los pueblo que luchamos; venimos y somos esa historia de patria y libertad, de patria digna, patria soberana, patria y ¡siempre más allá!
También queremos destacar que esta semana se celebra, como ya sabemos, el 80 aniversario de la gran victoria sobre el fascismo, esa plaga que quiso destruir a la humanidad. Pero hubo quienes lucharon, que dieron la vida, por millones, para defender a la familia humana, a la comunidad humana; entre ellos 27 millones de hermanas y hermanos ciudadanos de la Unión Soviética, que dieron ejemplo luminoso, de luz, parece repetitivo, pero es luminoso, de luz espiritual, de vida y de verdad.
Hoy, esta semana que estamos conmemorando los 80 años, nuestra Nicaragua bendita y siempre libre estará representada en los festejos, en las celebraciones, en los desfiles que se proyectan, con una delegación que presiden los compañeros Laureano Ortega Murillo; la compañera Arling Alonso, vicepresidente de la Asamblea Nacional; el Mayor General Marvin Corrales, Inspector General del Ejército; el compañero Daniel Edmundo Ortega Murillo en representación de los medios sandinistas.
¡Sandinistas! Cómo les duele cuando uno dice sandinistas, porque saben lo que significa en términos de solidez, de congruencia, de coherencia y de valentía… ¡Sandinistas! Los medios sandinistas que estarán representados allá, esa comunicación revolucionaria y evolucionaria. Y nuestra embajadora, la compañera Alba Azucena Torres, poeta chontaleña. Allá estamos. Allá estaremos.
(*) Declaraciones de Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua, en la edición del mediodía de Multinoticias canal 4 de televisión, 5 de mayo de 2025.