Managua. Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua

Extracto de sus declaraciones en Multinoticias del Canal 4 de este martes 6 de octubre
Hay un clamor de amor, de paz
Muy buenas tardes, queridas familias de nuestra Nicaragua, siempre bendecida, siempre caminando rutas de paz, siempre avanzando, paso a paso, contra la pobreza que nos impusieron para dominarnos… Siempre trabajando seguros… siempre procurando la estabilidad que nos garantiza la paz, la estabilidad que nos garantiza el trabajo bueno, la estabilidad que nos garantiza esa creación del futuro que todos merecemos.
Hoy estamos a martes 6 de octubre y es un día más para la vida… Un día más para forjar paz, concordia, derechos, bienestar… Un día más para trabajar y avanzar frontalmente contra la pobreza… Un día más para fortalecer el alma nicaragüense con tanto logro y tanta victoria de su propio protagonismo y poder, que Dios nuestro señor fortalece cada día, afianza cada día.
Un día más para que esa paz que es nuestro arco iris eterno, nuestra máxima bendición y nuestra proclama permanente de unión en fuerza espiritual, se asiente y aclare mentes y Corazones que todavía, a pesar de ellos mismos y en otras latitudes, no ven la Luz, no ven la verdad, no ven la existencia de la comunidad o de las familias humanas, como debe ser.
Un día más para aprender… Un día más para crear… Un día más para crecer… Un día más para que la hoguera estelar de tan espléndida espiritualidad nos ilumine y sea ese sol que no declina, porque estamos hechos de su Luz y de todas sus energías vigorosas, milagrosas, y triunfales.
Hoy martes 6 de octubre hemos realizado, como cada martes, nuestras Unidades de Victorias, comprometidos más y más con el trabajo, con todos los esfuerzos indispensables para que ese trabajo dé frutos, generando mejoría en la vida de todos. Paso a paso, desde nuestros esfuerzos, con la bendición de Dios, la vida y el derecho inalienable a dejar atrás los tiempos de precariedad, somos, como pueblo de Dios, victorias y más victorias.
La precariedad, la miseria, fue herramienta de sometimiento a través de la cual nos impidieron caminar. Desde el triunfo de la Revolución nos comprometimos a erradicar la Pobreza y a generar todos los derechos, sin embargo, bueno, se dieron los acontecimientos que se dieron. Siempre hay, en la historia, personas que verdaderamente no aman a su patria y que se prestan para las aventuras hostiles del odio.
Nos impidieron avanzar, pero ahora caminamos, desde todos los aprendizajes y con el gran poder de Dios, lúcidos y orgullosos, sabemos todo lo que somos, todo lo que podemos, con él, que es nuestra potencia.
Seguimos celebrando nuestras festividades, como informamos ayer, realizando todos los rituales de nuestra tradición y nuestra devoción, como católicos, o como cristianos / evangélicos, rogando siempre, en rogativa permanente, para que la paz no vuelva a verse quebrantada por quienes mueven aires de fatalidad, porque ya no pueden otra cosa más que, desde las mentiras, exageraciones, falsificaciones que es lo mismo que la mentira, magnificaciones absolutamente interesadas, desde fantasías malévolas, pretenden aplacar el pebetero del trabajo, la estabilidad, la seguridad, los tiempos de paz, con los que venimos abriendo los nuevos surcos para las nuevas cosechas del bienestar de las familias nicaragüenses.
La mentira, el terrorismo, esa perfidia mediática que ya nadie compra, ni cree, nunca ha logrado desplazar el honor, la identidad, el carácter nicaragüense, digno y luchador, ¡por gracia de Dios!
Dios no escucha las mentiras, Dios no promueve mentiras, Dios no las justifica. ¡Dios es amor!
Saludamos las visitas que desde ese carácter nuestro que tanto se admira, embajadores y jefes de misiones en Nicaragua realizan a distintos proyectos y empeños, ambientales, productivos, educativos, de salud, científicos, culturales, y de verdadera amistad entre pueblos y gobiernos.
Saludamos esos lazos que nos identifican a todos como comunidad y familia humana, buscando, propiciando, queriendo, motivando, impulsando, para que la paz sea y nos permita llegar a esos tiempos de dicha y complementariedad, por un destino que debemos compartir.
Sabemos que nuestra Nicaragua atrae, admira y es ejemplo de la vitalidad y la alegría de nuestro pueblo, esa vitalidad y esa alegría que son contagiosas, porque es genuino entusiasmo, sencilla alegría, y por las expresiones abundantes que se ven en todas partes, desde los nombres, desde las personas, desde los pueblos, desde los sagrarios y santuarios, desde los templos, expresiones abundantes de fe, esperanza y certeza. También, por supuesto, desde la fe y la esperanza y la certeza, la hermandad y la solidaridad.
También quiero, con inmenso cariño y admiración permanente, quiero saludar el 90 Cumpleaños de nuestro imperdible, imprescindible, poeta caribeño, revolucionario, sandinista, profeta y místico de la fuerza invicta de nuestro pueblo, a las que cantó desde todos los tiempos, desde tiempos inmemoriales, cuando nadie escuchaba ese clamor, ese rumor. O muy pocos. O sólo los más valientes.
Hasta el Hospital Militar donde se atiende de dolencias propias de su edad, nuestro cariño, esa admiración que prevalece, nuestro abrazo, siempre escuchando todos el clamor que él supo escuchar antes de muchos de nosotros… Ese clamor que nos llegó de la montaña, que invadió las ciudades, que fue y es llama poderosa y portentosa.
“Hay un clamor que viene de la montaña
y dice así: Revolución, Revolución…
En Pancasán la brisa le está cantando
y en la ciudad ya viene llegando el son,
que dice así: Revolución, Revolución, Revolución…
¡Poder del Pueblo…! Es clamor en su canto, es clamor su voz y su vida que nada empaña, porque los traidores y cobardes, poeta, ya ni siquiera son residuos o referencias de una vieja historia. Simplemente ya no son.
Poeta McField, Davicito te decíamos, tu clamor, tu poesía, tu canto, tu esperanza, aquí están… Tu llama eterna, aquí está. Te queremos y saludamos todos los que vibramos en todos los fulgores y fragores de esta Revolución Nuestra, de todos, que avanza, ¡siempre más allá!
Orgullosa nuestra gratitud. A huevo amaneció, Poeta McField, porque a huevo tenía que amanecer, y a huevo queremos decir, a valentía pura amaneció, y a huevo, es decir, a valentía pura el sol llegó y sigue llegando, y fertiliza los sueños y las nuevas realidades, cada día.
Por los 90 y por más salud, más vida, más fuerza, más claridad… “Puedo ver claro hoy”, cantabas, “I can see clearly now”… ¿Te acordás? Con esa claridad vamos adelante, poeta, y con la fuerza de tu lealtad infinita a los Héroes, a los Mártires y a este proyecto de Revolución del amor.
Compañeros, ahí vamos, así vamos, con fuerza. Cuando decimos ahí vamos, hablamos como hablamos cotidianamente. Yo insisto mucho en que la comunicación debe ser para la comprensión; si nos elevamos con términos que nadie entiende, no es comunicación, es un poco un enredijo y parece que estamos creando o reproduciendo Babel y su Torre y el no entendernos.
Pero no. Cuando la comunicación es efectiva debe ser, no sólo clara, sino fidedigna; que uno, las personas que andamos en nuestras rutinas laborales o sociales, podamos ver, oír, tocar, y saber que no se miente, que todo lo que se cuenta es verdad, porque además lo puede vivir y porque todo lo que se cuenta contribuye a mejorar la vida de cada uno, y de todos.
Vamos adelante, compañeros, siempre en profunda reverencia, entrega a Dios nuestro señor, que dispone; nosotros proponemos, él dispone.
Abrazos grandes… ¡Siempre más allá! Abrazos grandes de nuestro Comandante Daniel. ¡Es nuestro el porvenir! Mucho cariño.