Managua. Informe Pastrán

New Fortress Energy concluyó el 11 de septiembre de 2026 su plan de reestructuración con tribunales del Reino Unido y reconocido en Estados Unidos, extinguiendo unos 5.700 millones de dólares de deuda de terceros y reduciendo las obligaciones corporativas a cerca de 700 millones de dólares.
En ese nuevo mapa societario, el proyecto de gas natural licuado y generación eléctrica de Puerto Sandino, Nicaragua, no se desprende, al contrario, queda integrado en la plataforma que la empresa denomina “New NFE” o CoreCo, junto con los activos de Puerto Rico, México y el portafolio de turbinas.
La operación separó el negocio brasileño que pasó a los acreedores, y concentró en la compañía que sigue cotizando los terminales, la logística de GNL y la generación fuera de Brasil.
El contrato nicaragüense no quedó en el limbo de la reestructuración; forma parte de la tesis de valor de la empresa ya recapitalizada. Se trata de un esquema integrado LNG-to-power en Puerto Sandino, León, Nicaragua, con una terminal marítima de recepción, almacenamiento y regasificación, gasoducto y planta de unos 300 megavatios.
NFE firmó un contrato de compra de energía (PPA) a 25 años con las distribuidoras Disnorte y Dissur. El volumen previsto ronda los 57.000 MMBtu diarios de GNL para abastecer la planta. La generación está sustancialmente concluida; lo que resta es terminar y poner en servicio la terminal y el enlace. Con la reestructuración NFE proyecta iniciar operaciones en Puerto Sandino en marzo de 2027.
La planta y la terminal siguen siendo de New NFE; el PPA con las distribuidoras nacionales sigue vigente; y la empresa, ahora con balance más liviano, declara que volverá a enfocar capital y ejecución en Puerto Sandino para que aporte caja a partir de 2027.