Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua

¡No criamos cuervos y no nos sacarán los ojos!
Extracto de sus declaraciones en Multinoticias del canal 4 de televisión, 8 de septiembre.
Muy buenas tardes, queridas familias de esta Nicaragua nuestra, bendecida, prosperada, victoriosa… Esta Nicaragua de honor y gloria… Esta Nicaragua triunfal… Esta Nicaragua donde no criamos cuervos, y no nos sacarán los ojos, por tanto.
En la semana conmemorativa de nuestras gloriosas batallas con la Piedra de Andrés, y la celebración de nuestra independencia, llenos del vigor y la gloria de toda Nicaragua, honrosa, alegre, gloriosa y victoriosa, recibimos agradecidos las fortalezas que, en forma de bendiciones, Dios derrama sobre cada uno, sobre los hogares, sobre las familias, sobre toda esta tierra sagrada.
Hemos recibido más unidades de transporte digno desde la República Popular China, que en las próximas semanas estaremos distribuyendo para las rutas intermunicipales.
¡Otra victoria de la paz y el Bien! Los que padecen la gravísima enfermedad del odio, no ven, no sienten, no oyen, porque no les concierne la vida buena que gracias al Padre Celestial tenemos en esta Nicaragua de unión y de.
Estamos preparándonos para realizar, el 24 de septiembre, el ejercicio de organización para cualquier evento desastroso, anticipándonos siempre a generar conocimientos y prácticas sobre las respuestas indispensables para salvar vidas.
Otro logro del pueblo presidente que valoramos y cuidamos la vida de todos. A los desvitalizados, sin patria y sin alma, no les interesa que sigamos creando las mejores condiciones para defendernos de las desgracias.
Vamos avanzando en todos los cursos, diplomados, seminarios, idiomas, talleres de estudio y capacitación en todas sus formas, desde el Sistema Nacional de Educación, desde los centros técnicos que abundan, gracias a Dios, y desde todas las universidades coordinadas, 12 Pueblo Presidente y 26 Privadas, donde impartimos el conocimiento para que la patria brille con el talento de sus hijos.
A los que nada les cuesta, porque son empedernidos vividores, no les interesa que los hijos de las familias humildes de Nicaragua sean reconocidos en su inteligencia, capacidad y el derecho intransferible de aprender, emprender y prosperar. Los que no pertenecen, no saben. Los que no son, no tienen Corazón.
Los hospitales y centros especializados de salud del Pueblo Presidente se multiplican en toda nuestra y propia geografía, gracias al Padre Celestial. contamos con 79 hospitales del Pueblo Presidente, que con las tecnologías más actuales y la vocación indiscutible de servicio de los profesionales de la salud, atienden con cariño y esmero a mujeres, niños, varones, adultos mayores, a quienes busquen salud y reciben la atención que dé respuesta a cada una de sus necesidades.
Los que nunca han padecido la ausencia de tratamientos y atención especializada con óptima calidad y gran Espíritu; a los que más bien han creado, a propósito, la carencia de todo, para que no seamos, no vivamos, no sepamos; a ellos, que sólo han sabido llevar a sus bolsillos y a otros lugares lo que les pertenece a los nicaragüenses, no les interesa, por el contrario, les irrita que la Salud en Nicaragua, como la Educación, sean, como deben ser, gratuitas y cada vez de mayor calidad y capacidad de servicio.
¡Qué tragedia la de quienes ni son, ni sienten, ni ven, ni oyen, porque les ocupa más llenar sus bolsas para la ruindad!
¡De los viles y villanos, síganos librando, señor!
A los que nunca les interesó crear la comunicación vial, indispensable para integrarnos como nación pujante, trabajadora, laboriosa, y de futuro, no les importa que tengamos esplendidas carreteras, mejores caminos, si más bien buscan y han buscado cómo destruirlos… mejores caminos, calles, puentes, todo lo que nos comunica, nos acerca, y nos convierte en esta Nicaragua grandiosa, de paz, derechos, armonía y bienestar. ¿En qué nos convierte? En un Pueblo digno, soberano y de avances.
Qué tuerce la de quienes ni son, ni ven, ni oyen, ni entienden. De ellos no es, definitivamente, el Reino de los Cielos.
Tenemos, gracias a Dios, energía. Acordémonos cómo estábamos. Tenemos hoy, gracias a Dios, siempre Dios adelante, energía. Tenemos, gracias a Dios, más y más agua en los hogares. Tenemos, gracias a Dios, cada vez más efectivas comunicaciones, con telefonía en todas sus formas y tecnologías que alientan y animan la relación entre nicaragüenses que aman su patria… ¿nicaragüenses por Gracia de Dios!
Incluso, los ciegos, sordos, mudos e insensatos abusan de estas tecnologías, pretendiendo llenarnos de bocas sucias, de terrorismo virtual, en una sistemática y malvada faena de sembrar caos, desunión, estúpida labor de estúpidos, que no siendo nicaragüenses desconocen el Alma Nuestra, que ni se vende, ni se rinde. El alma nuestra, y menos cuando la estulticia, la imbecilidad, perdonen las palabras, se usa para ganar chelines, chelines que son de mal agüero para los que los recogen. Porque lo que pretende hurtar alegría, respetabilidad y tranquilidad a un Pueblo Vibrante, sólo se revierte a quien lo usa. ¡Y no lo olviden, jamás! Eso es verdad absoluta.
Tenemos, gracias a Dios, miles de viviendas entregadas en todo el país. ¡Cuándo los ciegos, sordos, mudos e insensatos hicieron Casas para el Pueblo…! ¡Cuándo dejaron de hacer negocios con la salud, la educación, las casas, las viviendas, negocios propios que les enriquecieron a costa de la pobreza de las mayorías!
¡Cuándo fueron sensibles a las necesidades de los más, si más bien las crearon !Cuándo fueron sensibles a la miseria, si les interesaba mantenerla! Ellos mismos pretendían, con la miseria, someternos. ¡Cuándo fueron sensibles al derecho de todos, o al bien de todos!
Cuándo los que no tienen Alma se preocuparon de crear espacios para el disfrute de los niños de las familias, si lo único que les interesaba era la ruina. Lo vimos, lo acabamos de ver hace unos años. Les interesaba la ruina de todos, la tristeza… ¡La ruina! Y repetimos, ellos mismos volvieron a sembrar esa ruina y muerte, después de los avances que teníamos, pegándole fuego, imperdonable, a los progresos del Pueblo… Pegándole fuego a nuestros hermanos también, amarrándolos y torturándolos, pretendiendo aterrorizarnos para sus propios fines egoístas, para sus ganancias espurias.
Aquí nomás está la memoria, 2018, y de verdad se los decimos:¡No volverán!
Los que ya no son nicaragüenses, y en realidad nunca lo fueron, viven en la ansiedad y el miedo de su propia vaguedad, de su propia intrascendencia, de su nimiedad y, de hecho, de su inexistencia. Eso les da ansiedad, eso les da miedo.
Como hemos dicho otras veces, que Dios les de fuerzas para reconocer el desamor, y llenarse del divino don de Jesucristo nuestro señor, porque siempre hay espacio para la reflexión, para desdecir la maldad, para dejar la miseria de espíritu, y abrazar la bienaventuranza del amor, que llena, que abre caminos, que abre ojos, y que permite ver más allá de todas las turbulencias temporales y de la Pobreza Espiritual, que es oscurana total.
En estos Días de patria, libertad, dignidad, bondad, generosidad, hermandad… invocamos al Dios de todos los triunfos, para que siga venciendo el amor, al odio…¡Que lo venzamos todos juntos! Que siga venciendo la prosperidad de alma, a la precariedad, las buenas esperanzas, a la perversidad, el buen corazón, a la malignidad, y que el llamado de Cristo a la fraternidad abra ojos, oídos, y sobre todo corazones.
Que viva la patria buena, la patria, la patria sabia, la patria serena y armoniosa, la patria trabajadora, la patria, patria, patria, de todos, y para el bien de todos.
En esa conexión de patria bendita, de pueblos, familias, juventudes, presidentes, de Hermandad absoluta, el día 12 estaremos, desde el alma eternamente joven de nuestra Nicaragua bendita, recibiendo la Antorcha de la Independencia Centroamericana, de joven a joven, de joven presidente, de Juventud Presidente, con la visión espiritual de futuro pleno, libre, digno, y sobre todo más allá de las miserias, de la pobreza, que las familias nicaragüenses, que sabemos de luchas y de honor, merecemos. Ese futuro que trasciende todas las miserias y todas las formas de pobreza.
Compañeros, ¡vamos adelante…! Sabemos que vamos Adelante, sabemos que estamos adelante. ¿Por qué? Porque vamos adelante caminando rutas de bien, atendiendo el llamado del príncipe de la paz, amarnos los unos a los otros, y por supuesto que trabajar, desde el amor, los derechos de todos y el derecho supremo a vivir en paz, en armonía, avanzando y prosperando.
Abrazos grandes, compañeros. ¡Vamos adelante! ¡es nuestro el porvenir!