Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua

La Copresidenta Rosario Murillo valoró el mensaje brindado por el Copresidente Daniel Ortega como una «clase magistral» sobre la memoria histórica, la identidad nacional y la defensa de la soberanía de Nicaragua.
En sus recientes declaraciones tras el acto del 46 Aniversario de la Fuerza Naval, Rosario enfatizó que la verdadera fortaleza del pueblo nicaragüense reside en su fe espiritual, el amor patrio y la capacidad de resistencia inspirada en los héroes nacionales.
Asimismo, reafirmó el compromiso del Gobierno de continuar la lucha en tiempos de paz contra la pobreza, extendiendo un reconocimiento a los miembros de la Fuerza Naval y del Ejército de Nicaragua como garantes de la concordia y el bienestar de las familias.
Declaraciones de Rosario
Buenas noches, compañeros, y muy buenas noches a las queridas, muy queridas familias de nuestra Nicaragua heroica, bendecida con el espíritu grande que da heroísmo, fuerza y fortaleza para luchar y vencer, para luchar en estos tiempos de paz, en nuestra Nicaragua, contra la pobreza, y vencer, y seguir venciendo.
Estas son cátedras, clases magistrales las que ha dado nuestro Comandante Daniel en los últimos eventos, y son clases magistrales sobre lo que somos nosotros. De dónde venimos, como dice nuestro Darío, y hacia dónde vamos.
Venimos de la heroica resistencia a los intentos de la codicia imperial, codicia imperialista en tantos tiempos de nuestra historia. Pero hemos sabido resistir esa codicia, hemos sabido vencer esa codicia, y hemos sabido, además, mantener a lo largo de nuestra historia esa fuerza; porque es una fuerza que Dios da, no es una fuerza material, una fuerza que sea solo explicable desde dentro de nosotros los seres humanos.
Sin Dios no hay nada. Dios nos ha dado la fuerza para luchar, Dios nos ha dado la fuerza para resistir, y Dios nos sigue dando la fuerza para continuar las Batallas; pues todavía andan por ahí quienes se creen hijos de William Walker. O son! O son!
Y nosotros decimos: tenemos la fuerza, tenemos la fuerza, así como salieron corriendo, en guinda, desde San Jacinto, la fuerza de la piedra de Andrés! Decía Fernando Gordillo, poeta sandinista, grande: “Lanza la piedra, Andrés. ¡Lánzala! A tantos años de distancia, el enemigo es el mismo”.
Tenemos la Piedra de Andrés en nuestras manos, en nuestros corazones, y no para matar, sino para resistir. es el emblema que nos identifica, un pueblo Grande, un pueblo Heroico, un pueblo Luchador, un pueblo Victorioso. Y que más, también, que lo que narraba nuestro Comandante Daniel sobre esa inmortal Batalla de Ocotal. Ahí también salieron vencidos los Imperialistas de la Tierra.
Y como también reflexionaba el Comandante Daniel, no es el odio lo que va a transformar el mundo y a lograr el bienestar para la comunidad o la familia humana. No es el odio. es el amor cristiano.
Cristo Jesús nos dejó la enseñanza suprema: es con amor que podemos ir adelante. Es con amor que podemos seguir venciendo. Es el amor que te da esa fuerza interior, ese gran espíritu capaz de vencer en toda circunstancia.
Una historia extraordinaria la de Nicaragua, como decíamos, codiciada por todos, pero también resistida por todos los nicaragüenses, resistidos los imperios. Y se han librado batallas ejemplares, ejemplos para nosotros mismos, ejemplos para el mundo. Con qué? Con la fuerza del amor, amor patrio, amor a la tierra que nos vio nacer.
Amor también a la esperanza, porque somos un pueblo de esperanza, de batallas esperanzadas que proponen, en todo momento, paz, concordia, ejemplo cristiano… paz, concordia, para construir vida todo el tiempo, para seguir siendo de vida y milagros todo el tiempo. Y en estos durísimos y complejos tiempos que vive la humanidad, para seguir siendo ejemplo, precisamente, de capacidad de luchar alrededor de ideales y valores eternos, que nos sostienen, que nos defienden, que somos y seremos, Dios mediante.
Un abrazo a todos los compañeros de la Fuerza Naval, un abrazo a sus familiares, un abrazo a todos los compañeros que nos llenan de orgullo en las Fuerzas Militares del Ejército de Nicaragua… fuerzas para la paz, fuerzas para seguir construyendo y seguir avanzando contra la pobreza, fuerzas para vencer. Y vencer con el bien, no con odio, no con aplastamiento… vencer, elevados, alzados y con el gran espíritu dentro de nosotros.
Abrazos grandes, compañeros. ¡Vamos adelante! ¡Siempre más allá! Abrazos.