
La Juventud Sandinista realizó este sábado un homenaje en memoria de los Héroes y Mártires de la Gesta Heroica de la Colina 110, hombres y mujeres que entregaron su vida por la liberación de Nicaragua.
Alexander Pineda, coordinador distrital de la Juventud Sandinista 19 de Julio del Distrito VII de Managua, destacó el legado de quienes lucharon por una patria libre y señaló que sus ideales continúan reflejándose en los programas y proyectos que benefician a las familias nicaragüenses.
“Hoy recordamos a esos jóvenes que defendieron la paz y la soberanía. Vemos ese sueño y esa lucha reflejados en cada una de las obras y proyectos que llegan a las familias gracias al esfuerzo de nuestro pueblo y al legado de los héroes y mártires de la Colina 110”, expresó Pineda.
Por su parte, César Téllez Sánchez, sobreviviente de la Gesta Heroica de la Colina 110, recordó que este año se conmemoran 47 años de la caída de los jóvenes combatientes que fueron asesinados por la Guardia Somocista mientras luchaban por una Nicaragua con mayores oportunidades, dignidad y paz.

Intensos combate contra la guardia somocista
El 13 de junio de 1979, en medio de los intensos combates que estremecieron los barrios orientales de Managua, se produjo una de las masacres más brutales de la insurrección popular contra la dictadura somocista: la Masacre de la Colina 110.
Aquel día, los bombardeos alcanzaron las colonias 14 de Septiembre y Nicarao, así como el barrio Riguero. En los barrios exteriores se había formado un anillo de resistencia donde, durante varios días, operaron unidades de milicianos populares. Por el lado occidental se encontraban Riguero, El Paraisito, Tenderí, Larreynaga y San Luis; por el lado oriental, Villa Progreso, Xolotlán -actualmente Georgino Andrade- Rubenia y Los Laureles; y por el sur, 14 de Septiembre y Santa Bárbara.
Los combatientes populares resistieron las embestidas de la Guardia Nacional, que solo logró acercarse a la línea principal de defensa varios días después, cuando desplegó todo su plan de ataque.
Uno de los puntos exteriores más importantes fue el barrio Los Laureles, ubicado en una posición elevada que los muchachos bautizaron como Colina 110. Allí instalaron el puesto de mando de la UTC “Manuel Fernández”, bajo la responsabilidad de Marvin Úbeda Acuña.
Esta unidad protagonizó una heroica resistencia desde las trincheras que sus integrantes habían construido. Algunos testimonios afirman que incluso llegaron a derribar un avión DC-3 con disparos de fusiles FAL.
El día 13, los 35 jóvenes combatientes que se encontraban en la colina fueron atacados por la Guardia Nacional. Como parte de su táctica defensiva, se refugiaron en una zanja de aproximadamente 15 metros de largo que habían construido previamente. Allí fueron masacrados y enterrados por la Guardia Nacional, algunos todavía con vida. Otros fueron baleados mientras intentaban escapar. También se recuerda que dos jóvenes del grupo, llegadas desde el norte, fueron víctimas de violencia extrema y asesinadas en el lugar.
La colina había sido nombrada 110 en honor a Manuel de Jesús Fernández Mora, primer jefe de Escuadra con quien aquellos jóvenes habían estado organizados. Fernández Mora, perteneciente a la GPP, se identificaba como “110”, una forma de identidad utilizada por los combatientes de esa tendencia.
Algunos de estos combativos jóvenes entraron en contacto con la tendencia tercerista y participaron en el ataque a la sección de policía del Reparto Schick, según narra Justo Fernando López Velázquez, uno de los jefes que atendía esos barrios. El grupo había crecido de manera espontánea y había construido su refugio en aquella colina, desde donde podía divisarse el aeropuerto, base principal de la aviación somocista.
El 9 de junio, al iniciarse la insurrección, ya había caído uno de sus integrantes: Carlos Juárez Cruz, conocido como “El Monito”, de apenas 16 años.
Después del triunfo revolucionario, los cadáveres fueron desenterrados en la colina. Las familias lograron identificar 26 de las 35 osamentas encontradas; 9 permanecieron como desconocidas. La lista reconstruida por Arnulfo Agüero Aguilar en su libro Colina 110 es la siguiente:
Marvin Luis Úbeda Acuña, “El Viejón”; Óscar Omar Téllez Sánchez, “Judito”; Nordia Esther González Hidalgo, “La Estiliana”; Franklin Hodgson, “El Negro”; Jorge Martín Vargas Pavón; Ernesto Pérez Briones, “Pata de Chicle”; Elizabeth Méndez, “La Jinotegana”; Ernesto Sánchez, “Tito”; Lorenzo García, “Lencho Calilla”; Antonio Cruz Gómez, “Chino Cebolla”; Germán Miranda, “Perro Mocho”; Sergio López; Francisco Javier Cerda; Saturnino Ortiz, “El Mimado”; Ricardo Flores; Gustavo García; Carlos Pérez; Sebastián Ríos, “El Dormido”; Antonio Cruz; Carlos Portillo; Víctor Osorio, “El Pelón” y el “Combatiente Desconocido”.
Actualmente, en el barrio Los Laureles, a la par de la terminal de la ruta 118, la pequeña colina —partida en dos por una obra de la municipalidad— alberga un parque donde descansan parte de los restos de estos valientes muchachos y muchachas. Su memoria permanece como testimonio de la resistencia popular y del costo humano que significó la lucha contra la dictadura somocista.



