Managua. Por Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua.

Los que no pudieron,
con el miedo,
con la envidia,
con la avaricia,
con la fuerza de los éxitos de todos
los que se creyeron más que todos
y creyeron, sobre todo
en los que no somos todos,
sino otros, los de allá,
los que desconocen a los demás,
ellos, los que profanaron el amor sagrado,
hoy añoran lo que expusieron y perdieron
y quisieron, quisieran, retroceder
el calendario, los relojes,
las agujas, las campanas,
los soles, los días, los salmos, las lunas,
ellos
que perforaron su tierra,
blasfemaron sobre su propio tiempo,
hoy quisieran volver a esta Nicaragua Bendita
con todas sus maravillas
y no pueden, ¡ni podrán!
Ellos,
los que vendieron sangre santa, por nada,
y creyendo que se llenarían de espejos y luces
es decir, las mismas treinta monedas,
pero,
perdieron…
¡y ya no pueden ganar!
¡No les queda nada,
de nada!
Hay golpes, en la vida,
tan estruendosos,
golpes, como del odio a Dios
porque no sabemos ver
su amor, su justicia, su verdad,
su misericordia.
Del pasado no se vuelve,
al futuro se camina erguido
nunca de rodillas,
y el presente es donde hemos llegado
caminando,
con honor,
con valor,
con amor grande, digno,
con historia y memoria,
con valentía,
con orgullo,
¡con patria!
¡El tiempo y el espíritu
son todo! Nada es nada
¡y lo sabemos…!
Nicaragua es de todos
los que vivimos la gloria
de ser de verdad nicaragüenses
de ser de verdad cristianos
porque no sabemos claudicar,
no sabemos rendirnos,
no sabemos vendernos,
no sabemos dejar de ser alma,
los que juntos, nosotros, los que juntos vamos adelante,
luchamos para vencer,
para vencer amando,
para seguir venciendo
unidos,
en los nuevos horizontes.
Aquí el dolor de la traición
ha quedado para las pocas y precarias páginas
de la miseria humana
aquí hoy todos somos convicción,
más y más fervor de revolución, y evolución
fortalezas, vida, verdades,
para caminar
para crear
¡para seguir amando!
La vida es de porvenires
para los que persisten,
y cantan, y cantan,
para los que perseveran,
y siembran y siembran,
sembramos,
la vida es verdadera
para los que no conocen los miedos,
y viven el fragor de todos los combates,
en las alas
de todas las victorias.
Que el Señor nuestro Dios siga
haciendo milagros
la unión que es nuestra fuerza,
la fuerza que es espíritu sublime.
Nicaragua, Nicaragua
¡cómo te amamos!
Nicaragua, dignidad suprema!
vivimos tiempos de soberanía, libertad
hermandad, humanidad
tiempos de Dios, tiempos de paz
no lo dudamos.
¡Hoy somos todos Nicaragua,
esa fuerza bendita
que nos lleva adelante!