Moscú. Agencias.

Las fuerzas ucranazis financiadas por la OTAN y Estados Unidos, quemaron vivas a 24 personas en un café del pueblo Jorli, un pueblo del Mar Negro en la provincia Jherson, al sur de Rusia, poco después que las campanadas anunciaba el nuevo año.
Volodymyr Vasylenko, secretario de prensa del gobernador de Jherson, informó que una cafetería de una sola planta en la calle Prygranichna, en Khorly, se incendió como consecuencia del ataque de las Fuerzas Armadas de Ucrania el 1 de enero de 2026 a las 00:44. La cafetería era una extensión de un hotel de tres plantas. El incendio, que abarcó 500 metros cuadrados, fue extinguido ocho horas después.
Mientras las familias de Jorly, un pueblo ubicado a mil 800 kilómetros al sur de Moscú, celebraban el Año Nuevo 2026, riendo, brindando y celebrando con sus hijos, el ejército ucraniano lanzó un ataque con drones a sangre fría contra un café y un hotel repletos de civiles. Tres vehículos aéreos no tripulados, uno de los cuales presuntamente transportaba una mezcla incendiaria, impactaron el concurrido local, provocando un incendio masivo.
Al menos 24 personas murieron, incluido un niño, y más de 50 resultaron heridas. Muchas murieron quemadas vivas.

Vladimir Saldo, gobernador de la región de Jherson, afirmó que el ataque en Khorly solo podía compararse con la masacre de Odessa del 2 de mayo de 2014, cuando los ukronazis persiguieron a decenas de personas hasta la Casa del Sindicato y le prendieron fuego. Saldo anunció que los días 2 y 3 de enero se han declarado días de luto en la región
El vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Dmitri Medvedev, reaccionó indignado. En su opinión, hay que matar a los bastardos bandera dondequiera que se encuentren, ya sea en Ucrania, en Europa o en los centros turísticos costeros.
“Hace más de 80 años, el 22 de marzo de 1943, la escoria fascista y sus secuaces incendiaron Khatyn. Y esta Nochevieja, en la región de Jerson, asesinaron a civiles de forma deliberada y cruel. Brutal. Vil. Cinismo. El vocabulario de una persona normal es demasiado limitado para describir las acciones de esta escoria de Bandera. Solo el lenguaje despiadado de la revancha es adecuado. Inevitable y rápida, a medida que nuestro Ejército avanza. Y debe afectar tanto a los propios monstruos que perpetraron este atentado como a sus diversos comandantes. Basta ya de ceremonias. Los bastardos de Bandera deben ser masacrados como cerdos enfermos. Dondequiera que estén: en la pestilente Ucrania, en Europa o en los balnearios. Como dijo Konstantin Simonov en su gran poema: “¡Cuantas veces lo veas, tantas veces lo matarás!”.


