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La Purísima: algunos datos históricos de la tradición

Por Clemente Guido Martínez (*)

El 8 de septiembre, es la fecha establecida por la Iglesia Católica, para celebrar el natalicio de Santa María, madre de Jesús y de la Iglesia. Por lo tanto, también eligió la fecha 8 de diciembre, para celebrar su Concepción en el vientre materno de Santa Ana. Santa María madre fue concebida, según esta tradición católica, el 8 de diciembre, de esto proviene que en esa fecha se celebre en todo el mundo católico, “la concepción de María”, que según el dogma es declarada una concepción “inmaculada”.

El dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX, confiesa: «…la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano» (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus (8 de diciembre de 1854): DS 2800-2804; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 491).

Este año se cumplen 171 años de la promulgación del Dogma. Sin embargo, la tradición de celebrar la Inmaculada Concepción de María, es mucho más antigua que el dogma, pues durante siglos los católicos marianos habían proclamado esta fe, promoviendo su devoción, rezos y adquiriendo en diferentes regiones del mundo, características culturales especiales, como fue el caso sucedido en Nicaragua.

Inicio del marianismo en Nicaragua

EL viernes 2 de Octubre de 1528, en la plaza de Totoaca en el pueblo de Nicaragua (actual departamento de Rivas, municipio de San Jorge), el fraile Francisco de Bobadilla, Provincial de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, convirtió un templo indígena en templo católico, vertiendo en sus paredes y suelos mucha agua bendita, poniendo un altar y en este una cruz y al siguiente día, el sábado 3 de Octubre de 1528, hizo llevar al nuevo templo una imagen de Nuestra Señora y la puso sobre el altar (Oviedo 353-355. Nicaragua en los cronistas de Indias: Oviedo, introducción y notas de Eduardo Pérez Valle, Colección Cultural Banco de América, Serie Cronistas No. 3, 1976).

Fue, según mi punto de vista, la primera vez que en Nicaragua indígena se entroniza una imagen de Santa María en un templo católico apenas bendecido como tal un día antes, significando por lo tanto, el inicio formal de la devoción hispano-indígena de la Virgen María en Nicaragua. Habiendo sido el Fraile Bobadilla de la Orden Mercedaria, puedo plantear la hipótesis que fue una imagen de la Virgen de la Merced la entronizada, pero el cronista Oviedo no da este dato con certeza, solo dijo “imagen de Nuestra Señora”, sin especificar cuál advocación, aunque obviamente debió ser “La Merced”.

Fr. Antonio de Remesal, otro de los cronistas de indias, nos refiere que la devoción a las imágenes de “Nuestra Señora”, fue rápidamente adquirida por los indígenas recién bautizados. “Todos los pueblos que veían esto pedían el bautismo y algunas imágenes: principalmente de Nuestra Señora, que sin saber lo mucho que tenía de bueno, le cobraron extraña afición y como no había ministros para todos, los mismos indios a imitación suya se echaban agua unos a otros haciendo la señal de la cruz (Remesal, 137. Fray Antonio de Remesal. Nicaragua en los Cronistas de Indias. Serie Cronistas No. 2. Colección Cultural del Banco de América. 1975, Compilador, doctor Jorge Eduardo Arellano).

Quiero dejar claro que la imagen que recibían nuestras comunidades indígenas, no podía ser de ninguna manera la imagen popular de la Inmaculada Concepción de María, pues esta imagen no existía para el siglo XVI (siglo del que estamos haciendo referencia), sino hasta el siglo XVII cuando el artista Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) la pinta (1670-1675), inspirado en la visión de Santa Beatriz De Silva.

Paralelamente, cuando el Marianismo como expresión religiosa católica se introdujo en Nicaragua, desde el 3 de octubre de 1528, como podemos comprobar con la entronización descrita por Oviedo, para esos mismos años llegó a Veracruz, México, la Orden de la Inmaculada fundada por Santa Beatriz De Silva. En 1530 las Concepcionistas llegaron a Veracruz, siendo las primeras evangelizadoras de América.

El primer convento de Granada

Varios cronistas dan referencia a la fundación del Convento de Granada, consagrado en sus inicios a la Inmaculada Concepción de María: Velasco, Cronistas 1, 181; Cibdad Real 1, 158; Remesal 2, 165-166; Espinoza 2, 176; Guzmán 2,218.

Su fundación data de 1529 por Fray Toribio de Benavente, aunque posteriormente le cambiarán el nombre a San Francisco. Por lo tanto, desde la Nicaragua temprana se tenía entre los españoles la devoción a la Inmaculada en la ciudad de Granada. La imagen de La Conchita, “apareció” flotando en el lago, mucho tiempo después.

Fue hasta el siglo XVIII que el Rey “don Carlos III pidió al Papa Clemente XIII fuese declarada la Santísima Virgen María, en su Inmaculada Concepción, Patrona de toda España y de sus dominios, lo que fue concedido en el año de 1760 y un año después en 1761 se dispensó a España y a las Indias el privilegio de rezar el Oficio de Concepción que rezaban los Padres Franciscanos” (Buitrago, 117. Las Purísimas, Edgardo Buitrago, 2da. edición PAVSA 2010, ISBN 978-99924-20-25-6).

León desde antes de 1742

Sin embargo, antes de 1760, y antes de 1742 (según documento de la Alcaldía de León descubierto por Edgardo Buitrago), ya se celebraba la devoción franciscana a la Inmaculada Concepción de María, con la característica propia que se celebra en Nicaragua (herencia leonesa), de la tradicional y alegrísima noche previa al 8 de diciembre, conocida como La Gritería o Las Purísimas.

El 7 de diciembre de cada año, en vísperas de la fiesta del 8 de diciembre, se reza la novena y el rosario y luego los fieles salen a las calles a “cantar a la Inmaculada”. La Gritería es una tradición de raíces auténticamente Leonesas, compartida posteriormente por otras ciudades de Nicaragua. Aunque la devoción a la Inmaculada fue compartida a nivel de toda la Provincia de Nicaragua desde antes del surgimiento de la Gritería como tradición leonesa.

El doctor Edgardo Buitrago (q.e.p.d.), nos comparte el testimonio de una de las más “viejitas” tradicionalistas de la gritería leonesa:

“La Señorita Teresita Ramírez Parajón expresa: qué, según lo que a ella contaban su madre y su abuelita, al pedir los Padres Franciscanos a las familias leonesas que todas, sin excepción, celebraban con entusiasmo y alegría los rezos a La Inmaculada, las personas se encontraban con tantas invitaciones y compromisos de amistades, que tenían que correr de un rezo a otro, encontrándose así por las calles grandes y numerosos grupos de gentes que iban y venían en alegre marcha. Como era natural, la ciudad entera se ponía de verdadera fiesta por las noches con los alegres recorridos de los grupos que salían de un rezo y entraban a otro, sacándose a las puertas faroles para iluminar bien las calles y aun llevándolos en las manos de la propia gente. Los grupos, además, se saludaban al encontrarse y lanzaban vivas y entonaban cantos a la Virgen.

Los propios padres franciscanos –dice con perfecta lucidez la Niña Teresita– iban al frente de los grupos y ellos mismos, al verificarse los encuentros y los saludos, y al ver tanta alegría, decían a la gente que se saludaran preguntándose unos a otros: ¿Quién causa tanta alegría?, para que los otros grupos contestaran: ¡La Concepción de María!” (Buitrago, 2010).

Este testimonio es confirmado por el doctor Buitrago con un documento histórico de la Alcaldía de León, que data de 1742, dieciocho años antes que el Rey de España pidiera al Papa la autorización para que España tuviese a la Inmaculada Concepción de María como Patrona del Reino y sus dominios, donde obviamente estaba incluida la Capitanía General de Guatemala con la provincia de Nicaragua incluida. El documento es el siguiente:

“Esta versión se encuentra plenamente confirmada en el siguiente documento encontrado por el investigador nacional don Luis Cuadra Cea y publicado en la Revista Azul, de diciembre de 1954: El Capitán Don Alfonso de Nava, Alcalde Ordinario de Primer Voto de esta ciudad y su jurisdicción por Su Majestad y Teniente Gobernador en ella, ordena la limpieza, desmonte e iluminación de la ciudad para poder celebrar la Gritería la noche del 7 de diciembre, “ordeno y mando a todas, y cualesquiera persona de cualquier estado, y condición que sean que todos por lo que conviene a la limpieza de la ciudad, desmontan y limpian calles y solares dentro de ocho días primeros siguientes, porque de no hacerlo se le sacarán cinco pesos de multa para propios de la ciudad. Y así mismo ordeno que la noche de este día por ser víspera de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora pongan luminarias en sus ventanas sin que nadie lo escuze…es fecho en esta ciudad de León en siete días del mes de Diciembre de mil setecientos quarenta y dos años” (Buitrago, 2010).

La fortaleza de Granada y “La Conchita”

Sabemos que desde 1529 se fundó el Convento de la Inmaculada en Granada, y resulta significativo que la fortaleza construida al margen del río San Juan, fuese consagrada a la “Inmaculada Concepción de María” desde 1675, como nos indica el historiador Róger Norori: “Esta construcción se establecería como la fortaleza de la Inmaculada Concepción respondiendo a las promesas que los habitantes y autoridades de la provincia de Nicaragua habían presentado a la virgen” (Norori, Róger. RAGHN, tomo 93, abril 2024).

Luego la devoción religiosa se acentúa con el hallazgo de la venerada imagen de “La Conchita” (inmaculada concepción) en el lago de Nicaragua en el siglo XVIII, no hay fecha exacta pero se ha popularizado el año de 1721 (sin soporte documental suficiente). La celebración es distinta a la leonesa y managüense, pero sustancialmente tiene la misma intención religiosa. Honrar a la “Inmaculada Concepción”.

El gorrión de la Inmaculada

Durante los días de asedio inglés contra los españoles (incluidos Rafaela Herrera) en la fortaleza, se sucedió un hecho el 2 de agosto de 1762 relatado así: “En esta misma hora se introdujo en la Capilla de la Fortaleza un gorrioncito, y metiéndose en el trono de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción de la Concha, su Patrona, se mantuvo por un breve rato aleteando y cantando delante de la Santísima ymagen. Salió el pajarito de la capilla, y a poco rato volvió, rodeándola toda por dentro y desapareció. Pasó la noche de este día con poco fuego de una y otra parte”. Al día siguiente los ingleses habían abandonado el cerco militar sobre la fortaleza y se dieron a la fuga, lo que fue interpretado por los defensores de la misma como una señal milagrosa de la Inmaculada (Memorial de Melchor Lorca y Villena, gobernador de Nicaragua para Alonso López de Heredia, presidente Real Audiencia Guatemala, 30 diciembre 1762. Publicado por La Gaceta Sandinista, 2023, “Rafaela, heroína nicaragüense”).

Managua inicia en 1859

En Managua la gritería y la celebración de la Inmaculada Concepción de María iniciaron después de la guerra nacional de 1856-1857, y esto se debe sobre todo porque los funcionarios de los nuevos gobiernos que se instalaron después de la guerra, llegaron a Managua acompañados de sus esposas, y entre ellas las damas leonesas vieron que la capital no celebraba esta fecha, dando inicio a las mismas probablemente en diciembre de 1859.

El profesor Edgardo Buitrago asegura que doña Jacoba, esposa de don Nicolás Buitrago, “se lamentaba profundamente de que en este lugar no se celebraran las alegres Purísimas; por lo que, en unión de otras familias leonesas, pidieron al cura párroco que les permitiera celebrarlas en la Parroquia” (Buitrago, 2010: 161). Nicolás había sido llamado a Managua por el General Tomás Martínez, para apoyarlo en su primer mandato constitucional (1859-1863).

Hoy en día, la Alcaldía de Managua celebra un concurso de altares de la Purísima, que se realiza la noche del siete de diciembre, en vísperas de la fecha oficial de la Inmaculada Concepción. Más de 300 familias se inscriben y participan con bellos altares que son premiados por la municipalidad capitalina. Este año es la edición 17 del concurso realizado por la Alcaldía de Managua.

Sobre la celebración en “El Viejo”, y la imagen que guarda la tradición de haber sido propiedad de un hermano de Santa Teresa, hablaremos en otro artículo. Por hoy alistamos los sacos para gritar: “¡Quién causa tanta alegría?”.

43 Aniversario

Radio Segovia, La Poderosa del Norte.

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