Managua. Radio La Primerísima

El 17 de septiembre de 1980, una operación llevada a cabo por un grupo de revolucionarios argentinos encabezados por el comandante Enrique Gorriarán Merlo, abatió al sanguinario ex dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle en plena calle de Asunción, la capital de Paraguay.
Somoza Debayle se encontraba en el exilio tras ser derrocado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional en julio de 1979.
El exdictador circulaba en el centro de la capital paraguaya cuando un grupo de guerrilleros hicieron volar su automóvil con un proyectil de bazuca al mismo tiempo que lo acribillaban con fuego de metralletas.
Las primeras versiones indicaron que el acompañante de Somoza era su guardaespaldas de origen nicaragüense, con quien viajaba habitualmente, posteriormente fuentes policiales dijeron que era un paramilitar colombiano identificado como Joseph Beittiner, que había llegado tres días antes a Asunción, procedente de Estados Unidos.

Somoza Debayle tenía 54 años de edad, muriendo inmediatamente cuando tres hombres, apostados en una casa abandonada, lanzaron a las 10.20 horas dos disparos de bazuca contra el auto en el que se conducía. Un proyectil no dio en el blanco ni detonó, pero el otro alcanzó de lleno al vehículo.
Mientras el grupo apostado en la casa disparaba la bazuca, otros tres hombres acribillaban con más de 25 ráfagas de ametralladora al vehículo del ex dictador.
Los informantes indicaron que el cuerpo del chofer fue lanzado a unos 30 metros del automóvil y el de Somoza quedó destrozado en el interior del automóvil, junto al de su acompañante.

La operación se produjo en la avenida España, esquina América, en pleno barrio Manorá, a 700 metros de la residencia que Somoza alquilaba por 1, 500 dólares mensuales.
Gracias al poder de su familia, Somoza Debayle, llegó a ser dueño de las mejores tierras, del petróleo y de algunas de las principales y más productivas empresas de Nicaragua.
Cuando huyó alcanzó a invertir una parte de su fortuna, que era incalculable, pero algunos estiman en 6 mil millones de dólares lo que logró rescatar en el Chaco paraguayo.
Somoza fue el responsable de la muerte de más de 50 mil civiles, más del doble de heridos, de los 40 mil huérfanos y de los 150 mil desplazados a países vecinos.
