Ciudad del Vaticano. Diario Página/12, Argentina.

A las 7.35 de este lunes, Francisco falleció, según informó el Vaticano. Superada la sorpresa por el fallecimiento de Jorge Bergolio, el Papa Francisco, la jerarquía del Vaticano se ocupa ahora de sus funerales y, sobre todo, de iniciar el cabildeo para elegir su sucesor. Murió dormido tras su reaparición pública en Semana Santa luego su internación durante más de un mes por varias afecciones respiratorias.
El 13 de marzo de 2013, a los 76 años, el ex arzobispo de Buenos Aires y cardenal Jorge Mario Bergoglio fue elegido como máxima autoridad de la Iglesia católica. Optó por llevar el nombre de Francisco, en memoria de Francisco de Asís, un santo muy respetado por haber dedicado su vida a los pobres y al medio ambiente. Fue el primer Papa jesuita de la historia de la Iglesia y el primer latinoamericano, además de ser el primero que eligió llamarse Francisco.
La partida de Francisco ocurre con un Vaticano repleto de turistas y fieles, tras la Pascua, y en el año de un nuevo jubileo. El Papa encabezó el domingo la misa de Pascuas desde el balcón de la basílica, donde ofreció la tradicional bendición “Urbi et Orbi” y pidió por la “libertad de religión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones”, además de convocar a quienes tienen “responsabilidades políticas a no ceder a la lógica del miedo que aísla, sino a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados”.
Los fieles podrán despedirlo en la Basílica de San Pedro y tras su entierro se dará inicio las llamadas ‘novendiales’, las misas de difuntos celebradas en su honor durante nueve días consecutivos, empezando con la del funeral. Mientras, los cardenales se reúnen para fijar el comienzo del cónclave en busca de un sucesor.
La salud de Francisco había presentado varios problemas en los últimos años, algunos resfríos e inflamación pulmonar por lo que tuvo que ser internado en el Policlínico Gemelli (del Vaticano) para controles y donde había estado ya internado el año pasado por una pulmonía. Hay que recordar que cuando era joven por, quistes en una parte del pulmón derecho, le tuvieron que extirpar el lóbulo superior del pulmón derecho, y eso lo convirtió en una persona muy sensible a las complicaciones respiratorias.
Francisco había sido operado en el Gemelli tres veces en los últimos años, una vez al colon y dos al estómago. Tenía además problemas en una rodilla que con el tiempo no le permitieron caminar ni estar de pie mucho tiempo, desplazándose sólo en silla de ruedas.

La última internación en el Gemelli, que comenzó el 14 de febrero de este año y se prolongó por 38 días, se presentó más complicada después que se le diagnosticó una “infección polimicrobiana” y una “neumonía bilateral”.
En los últimos días de internación en el Policlínico no paró de trabajar, por ejemplo nombrando obispos en distintos lugares y aceptando las renuncias de otros y hasta llamó por teléfono varias veces a la Iglesia de la Sagrada Familia de Gaza, la región palestina donde se ha desarrollado gran parte del conflicto con Israel, para saber cómo estaban. Habló cada vez con el sacerdote argentino Gabriel Romanelli, que está a cargo de esa parroquia.
Bergolio será despedido de forma austera en una ceremonia de “Ordo Exsequiarum Romani Pontificis”, el documento que regula el rito fúnebre de un Papa, que él mismo modificó en noviembre del año pasado. Como parte de su mensaje, el Papa decidió entonces que el cuerpo descanse en un ataúd simple, en lugar del tradicional hecho de tres tipos de madera, y pidió ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, y no en las grutas del Vaticano.
Trayectoria
Jorge Mario Bergoglio había nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, en el seno de una familia emigrada del Piemonte (región del norte de Italia). Su padre, Mario, era un contador de la empresa de ferrocarriles de Argentina y su madre, Regina, era ama de casa y se ocupaba de la educación de sus cinco hijos. Vivían en el barrio Flores de Buenos Aires.
Bergoglio se diplomó como técnico químico pero luego se dedicó al sacerdocio. El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote, después de haber hecho el noviciado primero en Villa Devoto y luego en la Compañía de Jesús, es decir con los jesuitas. Fue profesor de varias escuelas y universidades católicas y fue a varios países, como Chile, Alemania y España para perfeccionar sus estudios en ciencias humanas y filosofía y su preparación religiosa.
El 31 de julio de 1973 Bergoglio fue nombrado provincial (autoridad en una región) de los jesuitas de Argentina y estuvo en ese cargo por seis años. Fue por un presunto accionar suyo en ese durísimo período de dictadura militar en Argentina, que algunos lo acusaron de no haber ayudado a dos sacerdotes jesuitas secuestrados por los militares. Bergoglio declaró años después que había reclamado por la libertad de los jesuitas ante los dictadores Jorge Rafael Videla y Emilio Massera. Los jesuitas fueron liberados luego de cinco meses de encierro en la ESMA.
El 27 de junio de 1992 recibió la ordenación episcopal luego que el papa Juan Pablo II lo nombrara obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. Desde 1998 fue arzobispo de Buenos Aires y como tal pensó en llevar adelante un proyecto misionero centrado en la comunión y en la evangelización. “Cuatro fueron los objetivos principales: comunidades abiertas y fraternas; protagonismo de un laicado consciente; evangelización dirigida a cada habitante de la ciudad; asistencia a los pobres y a los enfermos”, según el Vaticano.
En 2001 fue creado cardenal por Juan Pablo II. Desde ese momento fue parte de distintas congregaciones vaticanas como el Consejo Pontificio para la Familia y la Comisión Pontifica para América Latina y participó del cónclave que eligió al Papa Benedicto XVI, luego de la muerte de Juan Pablo II en 2005.

Legado
En sus doce años de pontificado escribió entre otros documentos, cuatro encíclicas (“Lumen Fidei” en 2013, “Laudato si” en 2015, “Fratelli tutti” en 2020 y “Dilexit nos” en octubre de 2024). “Laudato si, sobre el cuidado de la casa común” en particular fue la primera encíclica en la que Francisco invitó a todos a una “conversión ecológica”.
Otra encíclica que se destacó fue “Fratelli tutti” (Todos hermanos) que el Papa publicó en plena pandemia de Covid-19 para ayudar a todos a salir de esa crisis. “Nadie se salva solo”, dijo varias veces entonces, para estimular la solidaridad. “Fratelli tutti” hace referencia a una famosa frase de San Francisco de Asís, que subraya la importancia de “reconocer, apreciar y amar” a todas las personas, “independientemente del lugar donde hayan nacido o donde vivan”, subrayó la encíclica.
Francisco escribió también siete exhortaciones apostólicas (entre ellas una dedicada al Amazonas y otra a la crisis climática), 39 constituciones apostólicas (algunas de las cuales cambiaron las reglas vigentes en el Vaticano, como por ejemplo el Código del Derecho Canónico y el rol de la curia romana hacia la Iglesia en el mundo).
En los 24 mensajes “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) de Pascua y de Navidad, hizo cada vez un balance sociopolítico de la situación mundial. Los últimos, en la pasada Pascua y Navidad, los dedicó sobre todo a las guerras en el mundo, pidiendo la paz para todas ellas.
También hizo importantes reformas en la Santa Sede, tanto a nivel económico para mejorar la transparencia financiera, como otras referidas a cambios en la justicia vaticana, entre otras cosas para facilitar los procesos y condenas de miembros de la Iglesia acusados de abusos sexuales, y otras medidas que favorecieron el acceso de las mujeres a sectores de la Santa Sede.
Hasta 2024 más de mil 165 mujeres trabajaban en el Vaticano, muchas más que antes que Bergoglio fuera elegido Papa en 2013. Él hubiera querido que las mujeres también ocuparan otros roles en la Iglesia, pero el sínodo de obispos del 2024 no aprobó las medidas que lo hubieran permitido, demostrando que no todos los miembros de la Iglesia están de acuerdo con Francisco, especialmente los que defienden una Iglesia que fue siempre reino masculino y donde las monjas cumplían un rol secundario o terciario.
Casi cuatro meses después de haber sido elegido Papa en marzo de 2013, Francisco decidió hacer su primer viaje como Pontífice a un lugar insólito: la isla de Lampedusa, donde llegaban miles de migrantes de África y Asia en esos años, porque es la zona europea más cercana a las costas africanas. En el Mediterráneo, cerca de esa isla, ya habían muerto entonces más de 300 migrantes y el Papa quiso rendirles su homenaje tirando coronas de flores al mar Mediterráneo, casi transformado, como él dijo varias veces, en un cementerio.
En estos doce años de pontificado Francisco hizo 28 viajes en Italia y 48 viajes al exterior que incluyeron, entre otros países, Mongolia, Portugal, Canadá, Irak, Grecia, Eslovaquia, Emiratos Árabes, Rumanía, Japón, Papúa Nueva Guinea, Indonesia, Bruselas. En esos 48 viajes fueron incluidos 10 países de América Latina (Brasil, Chile, Perú, Panamá, Colombia, México, Cuba, Ecuador, Bolivia y Paraguay), pero nunca viajó a Argentina, su tierra natal.
El rol del camarlengo
Con su muerte inicia el “Ordo Exsequiarum Romani Pontificis”. En medio de toda esta vorágine de informaciones, emerge una figura que, hasta la elección de un nuevo pontífice, será clave. Se trata del cardenal estadounidense Kevin Joseph Farrell, que durante el periodo de interregno (periodo de tiempo en el que la Iglesia Católica no tiene papa) será el que se ocupe de sellar el apartamento papal hasta la fumata blanca.
Las modificaciones que el Papa introdujo en la ceremonia están marcadas desde el inicio, cuando Farrell asumió como camarlengo que y es una de las figuras más importantes dentro de la estructura del Vaticano, especialmente durante los períodos de sede vacante. Farrel, de origen irlandés, fue designado por Francisco I en el año 2019. Además de ocupar su cargo hasta nueva elección, será el encargado de destruir el anillo del pescador (el anillo que ha llevado Francisco durante todos estos años), y organizar su funeral.
Nacido en Dublín el 2 de septiembre de 1947, Farrel es cardenal, obispo y Jefe de Estado en funciones del estado de la Ciudad del Vaticano. Es irlandés de nacimiento aunque residente durante años en los Estados Unidos y nacionalizado estadounidense. Actualmente reside en la Ciudad del Vaticano.

Según se precisó desde Vaticano News, Farrell presidirá el rito de “constatación” de la muerte a las 20 de este lunes y la colocación del cuerpo de Francisco en el féretro. Tradicionalmente, ante la noticia de la muerte, el camarlengo debía dirigirse a la habitación y golpear su frente con un pequeño martillo, mencionando el nombre de bautismo del Papa, para confirmar la defunción de forma privada. Por orden de Francisco, simplemente, se realizará una reunión en la capilla privada del Palacio Apostólico para anunciar la confirmación.
El 6 de marzo de 2007 fue nombrado obispo de Dallas y comenzó así a ocupar numerosos cargos episcopales, sobre todo en la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos. El día 15 de agosto de 2016 fue nombrado por el papa Francisco en la Curia Romana, como primer prefecto del nuevo Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.
Desde febrero de 2019 sucedió a Jean-Louis Touran como camarlengo de la Iglesia Católica y se convirtió en uno de los mayores confidentes de Francisco I, siendo su mano derecha en numerosas ocasiones. Ahora le toca lidiar con la responsabilidad y funciones que supone este periodo interregno.
Tras confirmar el fallecimiento, el camarlengo sella los aposentos papales y asume el control del gobierno temporal de la Iglesia hasta la elección del nuevo Papa. Durante este período, que puede durar entre 15 y 20 días desde el fallecimiento, la mayoría de las funciones de gobierno quedan suspendidas. Sin embargo, el camarlengo sigue supervisando las finanzas y la administración del Estado Vaticano.
Además, el camarlengo es el responsable de preparar y supervisar el cónclave (junto al decano del colegio cardenalicio) en el que los cardenales elegirán al nuevo Papa, asegurando que se cumplan las normas establecidas.
Además de Kevin Joseph Farrel, otra figura que hay que tener muy en cuenta en esta transición es la del decano del colegio cardenalicio, el italiano Giovanni Battista Re. Es él quien tiene el deber de llamar a todos los purpurados (cardenales) de todo el mundo para participar en las congregaciones, es decir, las reuniones preparatorias del cónclave que elegirá al sucesor de Francisco.
Con 91 años, Battista Re organizará estas congregaciones, pero no presidirá el cónclave, que reúne a los purpurados menores de 80 años. En su lugar, todo apunta a que será el cardenal italiano Fernando Filoni quien tenga la difícil tarea de presidirlo. Él es el más anciano de los cardenales obispos: tiene 78 años y fue nombrado cardenal en 2012 por Benedicto XVI.
La fecha del funeral pontificio será fijada por una reunión plenaria de cardenales, en la previa al cónclave de la elección del nuevo Papa. En los casos de los últimos cuatro papas, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, la ceremonia se realizó en la plaza vaticana, al aire libre. Tras esta ceremonia se dará sepultura a Francisco.

Los pasos de la despedida
Constatación: En primer lugar los médicos certifican el fallecimiento del pontífice. En el pasado se hacía golpeando un martillo de plata en la frente o llamándole por su nombre de pila. Una vez confirmado, el prefecto de la Casa Pontificia proclamará la defunción. Esta constatación, por orden de Francisco, ya no será en su habitación, sino en la capilla.
El camarlengo: La figura clave será el cardenal camarlengo, quien, con paramentos de color rojo, usado en señal de luto, entra en la habitación escoltado por un destacamento de la Guardia Suiza, símbolo de la nueva autoridad, para asegurarse oficialmente de la muerte del pontífice.
Sellar el legado: Después retirará de su dedo el Anillo del Pescador, símbolo del poder pontificio, lo que marcará el final de su reinado. El anillo será machacado junto con el sello papal para evitar cualquier falsificación de documentos u órdenes. Con el mismo propósito se sellará la habitación del difunto.
El anuncio: Inmediatamente después informará al vicario de Roma y después lo hará saber a los fieles de la ciudad. Las campanas de San Pedro doblarán a muerto, anunciando al mundo y a Roma el fallecimiento.
Adiós al triple ataúd: Tradicionalmente el cuerpo del papa era introducido en un triple ataúd, de ciprés, de plomo y de roble, pero el papa argentino ha preferido usar solo uno. Además, durante su exposición en la Basílica de San Pedro, el féretro no lucirá sobre un catafalco -una plataforma elevado y adornada- ni tampoco estará presente junto al cuerpo el báculo papal.
Ante la historia: El rostro del difunto se cubre con un pañuelo blanco de seda y en su féretro se introduce un tubo metálico que conservará un pergamino con sus obras más importantes en vida. Además se mete una bolsa con algunas monedas acuñadas durante su pontificado. La costumbre señala que se debe meter una moneda de oro por cada año de reino, una de plata por cada mes y de bronce por cada día.
Traslado fúnebre: Tras el velatorio del cuerpo, el féretro es llevado a la basílica de San Pedro del Vaticano para su exposición a los fieles y autoridades. Durante el cortejo funerario se entonará el responso ‘Libera me, Domine, de morte aeterna’ (líbrame Señor de la muerte eterna) y las letanías.
Ante los fieles: El cuerpo de Francisco será expuesto pero, en vez de hacerlo en un catafalco, prefirió que sea directamente en su propio ataúd, abierto. Además rechazó que se coloque el báculo papal a su lado. Normalmente la exposición duraba tres días.
Funeral: El funeral pontificio se celebra en la fecha que elija una reunión plenaria de cardenales. En los casos de los últimos cuatro papas, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, este rito se celebró en la plaza vaticana, al aire libre.
La sepultura: Francisco también cambió el manual de liturgia funeraria para permitir su inhumación en un lugar distinto de la cripta vaticana. En su caso, expresó en vida su deseo de ser sepultado en la basílica romana de Santa María La Mayor.

¿Quién será el nuevo Papa?
Tras la muerte de Francisco se abre ahora la carrera por la sucesión. El próximo Papa será elegido por el cónclave del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica, al que se convoca cuando fallece la máxima autoridad del Vaticano. Entre los que se perfilan para suceder a Jorge Bergoglio aparecen progresistas, moderados y conservadores.
Si todo va según lo esperado y se cumplen los plazos tal y como están establecidos, la fecha en la que el Vaticano y toda la comunidad católica tendrá nuevo papa será entre el 6 y el 11 de mayo tras celebrarse en la basílica de San Pedro del Vaticano la misa “Pro eligendo Romano Pontífice”, a la que podrán asistir los fieles, y ya por la tarde los cardenales electores entrarán en la capilla Sixtina para comenzar el cónclave y empezar a votar.
El cardenal filipino, el favorito de progresistas
Luis Antonio Tagle (67 años)
Cardenal filipino, fue arzobispo de Manila, capital de Filipinas. En 2019 Francisco lo nombró prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en el Vaticano. Siempre ha insistido en la importancia de la inclusión y la justicia social.
Peter Turkson (76 años)
También cardenal, es de Ghana. Ya estuvo entre los candidatos a Papa en 2013, cuando resultó electo Jorge Bergoglio. Se lo cataloga de moderado, con una buena disposición para abordar temas como la justicia económica y el medioambiente. Fue prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano hasta 2021.
Matteo Zuppi (69 años)
Nació en Italia y es arzobispo de Bolonia. En la actualidad preside la Conferencia Episcopal Italiana. Muy sensible a los migrantes y a los pobres, siempre estuvo muy cerca de la Comunidad de Sant’Egidio, que se ocupa de ellos y también de mediar en conflictos internacionales. Francisco en “misión de paz” a Ucrania donde se reunió con el presidente Volodymyr Zelensky y luego a Estados Unidos para ver al expresidente Joe Biden.
Pietro Parolin (70 años)
Es el actual secretario de estado vaticano, es decir el número dos de la Santa Sede. Fue nombrado por Francisco en 2013, a poco de asumir como Pontífice. Siempre como moderación. Ha desarrollado una larga carrera diplomática en estos años. Es italiano.
Juan José Omella (77 años)
Es español y actualmente se desempeña como arzobispo de Barcelona. Expresidente de la Conferencia Episcopal Española, fue creado cardenal por Francisco en 2017
Luis Francisco Ladaria Ferrer (81 años)
Jesuita, nació en España. Fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y creado cardenal por Francisco en 2018. Ladaria Ferrer no podrá votar por el próximo Papa pero puede ser elegido como sucesor de Bergoglio pese a tener 81 años.
Conservadores
Raymond Leo Burke (76 años)
Uno de los cardenales más crítico de Francisco por considerarlo, como muchos de la conferencia episcopal estadounidense, demasiado cercano a los pobres. Creado cardenal por Benedicto XVI en 2010, se opuso a muchos cambios propuestos por Francisco, entre ellas que las parejas divorciadas y vueltas a casar pudieran recibir la eucaristía, o dar espacio a los homosexuales.
Peter Erdö (72 años)
Es actualmente el arzobispo de Esztergom-Budapest y fue presidente de la Conferencia Episcopal Europea. También rechaza la comunión para los divorciados o casados nuevamente. Juan Pablo II lo creó cardenal en 2013. Considera como un “tráfico humano” el acto de recibir a refugiados que escapan de países en conflictos, con problemas climáticos o económicos.
Gerhard Ludwig Müller (78 años)
Ocupó el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe hasta 2017. Esta congregación es fundamental para la Iglesia porque es una suerte de “Corte Suprema” en materia doctrinal. Es alemán. Al principio parecía ser un moderado pero luego pasó a ser un gran crítico del papado de Francisco.
Willem Eijk (71 años)
Nacido en los Países Bajos, es arzobispo de Utrecht. Teólogo tradicionalista, se opuso a las reformas que impulsó Francisco.