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Declaran 7 días de duelo por víctimas de terremoto en Myanmar

Naipyidó. Agencias

Declaran 7 días de duelo por víctimas de terremoto en Myanmar Naipyidó. Agencias

El presidente del Consejo de Administración Estatal de Myanmar, el general Min Aung Hlaing, declaró este lunes siete días de duelo nacional, entre el 31 de marzo y el 6 de abril, en homenaje a las más de 2.000 personas que perdieron la vida en el terremoto del pasado viernes, mientras los equipos de rescate de diversos países buscan aún supervivientes entre los escombros.

La junta militar, anunció la decisión a través del canal del Estado «en reconocimiento de la pérdida de vidas y por los daños causados» por el sismo de magnitud 7,7 que derrumbó miles de edificaciones, carreteras y puentes.

Bajo este período de duelo, hasta el próximo lunes las banderas del país se enarbolarán a media asta en las instituciones del Estado.

El número de muertos por el potente terremoto en Myanmar, incluidas las ciudades de Sagaing, y las ciudades de Mandalay y Naypyidaw, ha aumentado a 2 mil 56, según informaron las autoridades.

Un portavoz oficial del gobierno de Myanmar declaró que 3 mil 900 personas habían resultado heridas y 270 seguían desaparecidas, tres días después de que el sismo de magnitud 7.7 que se produjo el viernes dejara un rastro de destrucción en el país.

Los modelos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos sugieren que el número de muertos podría superar los 10 mil.

El hedor de los cadáveres en descomposición impregnaba el aire de Mandalay –la segunda ciudad más grande de Myanmar– mientras los equipos de rescate trabajaban frenéticamente para retirar los escombros con la esperanza de encontrar personas aún con vida, pues el terremoto dejó sepultadas a incontables personas.

Rescatistas internacionales y nacionales han estado trabajando contrarreloj para salvar más vidas en las áreas afectadas por el terremoto. El primer envío de materiales para aliviar la catástrofe, suministrado por el Gobierno chino, llegó este lunes a Myanmar.

Un vuelo fletado transportando unas 7,3 toneladas de ropa, medicinas, fideos instantáneos, tiendas de campaña y artículos de uso cotidiano y de socorro despegó el domingo de Kunming, ciudad capital de la provincia de Yunnan, con destino a Yangón, Myanmar, para apoyar con el trabajo de socorro al terremoto.

Los equipos de búsqueda y rescate han acudido en masa a las ciudades de Mandalay y Naypyidaw. «Muchas de las personas atrapadas bajo las casas derrumbadas ya han muerto», dijo un vecino. «Ahora mismo, lo que más necesitamos es recuperar los cadáveres».

El lunes, en Sagaing, sin espacio en el principal hospital de la ciudad, la gente envolvió a sus muertos en telas blancas y los depositó en el cemento del exterior. Cientos de residentes se quedaron tirados en las calles, durmiendo bajo lonas de plástico, sin electricidad y con alimentos y agua que se agotan rápidamente.

La amplia región de Sagaing, en el centro de Myanmar, con unos 5 millones de habitantes, incluida la ciudad propiamente dicha, es el hogar de la mayoría budista Bamar del país. Se asienta entre dos ríos –el Irrawaddy al este y el Chindwin al oeste– que sirven de rutas vitales para el transporte de mercancías, personas y suministros.

Las banderas nacionales ondearán a media asta hasta el 6 de abril «en señal de condolencia por la pérdida de vidas humanas y los daños» causados por el seísmo, según informó la Junta a primera hora del día.

Los rescatistas trabajan afanosamente en los escombros de un monasterio derrumbado, con monjes todavía atrapados. El olor a muerte llenaba el aire desde monasterio destruido. «La situación es tan grave que resulta difícil expresar lo que está ocurriendo», declaró Aung Myint Hussein, administrador jefe de la mezquita Sajja North de Mandalay.

Win Mar contó que, cuando se produjo el terremoto, estaba sentada fuera de su casa, que «se derrumbó por completo, cayendo los ladrillos uno a uno». Su marido y su hija de 16 años quedaron atrapados dentro y murieron, pero hasta el domingo los voluntarios de Mandalay no consiguieron sacar sus cuerpos. «Lo he perdido todo, a mi familia y mi casa», dijo.

La fuerza del terremoto ha desatado una energía equivalente a más de 300 bombas atómicas juntas, según una geóloga estadounidense. «La fuerza que libera un terremoto como éste equivale a unas 334 bombas atómicas», declaró la geóloga Jess Phoenix.

Phoenix también advirtió de que las réplicas del seísmo, que sacudió Myanmar el viernes, podrían persistir durante meses. Señaló que esto sucedería porque la placa tectónica india sigue chocando con la placa euroasiática bajo Myanmar. La geóloga señaló además que podría haber obstáculos para comprender el alcance total de la catástrofe.

La catástrofe en las zonas remotas

Tres días después de que el peor terremoto de Myanmar en más de un siglo asolara la remota ciudad de Sagaing, arrasando monasterios y edificios de apartamentos, la ayuda apenas empezaba a llegar.

Los 300 mil habitantes de la ciudad tuvieron que valerse por sí mismos tras el sismo que dañó carreteras y obligó a las autoridades a cerrar un puente por motivos de seguridad. A última hora del lunes, algunos grupos de ayuda internacional empezaron a llegar a Sagaing.

En Bangkok, la capital del vecino Tailandia, al menos 18 personas han muerto tras derrumbarse un rascacielos. El gobierno ha anunciado una investigación sobre la causa del derrumbe de la torre, que estaba siendo construida por una constructora tailandesa de larga tradición.

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