Todos vosotros presentís una fuerza superior a sí mismo y a todas las otras fuerzas del Universo. Esa fuerza invisible tiene muchos nombres, pero nosotros lo hemos conocido con el nombre de Dios. Augusto C. Sandino, General de Hombres y Mujeres Libres 1931 – Las Segovias, Nicaragua
Nos pronunciamos sobre declaraciones que a nombre del Estado Vaticano, se realizan desde páginas y plataformas que les son propias, declaraciones que constituyen un agravio y un insulto a la soberanía y dignidad del Estado nicaragüense.
Según la Constitución de nuestra República, aprobada en el año 1893, y ratificada con sus reformas, este año 2025, el Estado nicaragüense es laico y promueve el respeto a todos los credos religiosos, sin distingos o preferencias que marquen u obliguen a exclusividades en cultos y prácticas de las distintas iglesias, algunas de las cuales han acompañado con fidelidad, lealtad y espiritualidad verdadera, al pueblo nicaragüense.
Las declaraciones citadas, son irresponsables e irrespetuosas y violentan las máximas leyes y normas que rigen la vida independiente de nuestra Nicaragua bendita. Además, sin ninguna autoridad política supranacional, el Estado Vaticano pretende disponer sobre cargos y poderes que otorgan, en Nicaragua, a personas que dejaron de ser nicaragüenses, por conductas impropias e intolerables de promoción de crímenes, políticamente instigados, así como constantes llamados a romper la paz, con todo tipo de violencia, falsedades y planificadas calumnias, infringiendo angustias, sufrimiento y dolor, a las familias de nuestro país.
Condenamos estas conductas inadmisibles de personas que desde tronos ególatras, con disfraces y máscaras de benevolencia y farisaico misticismo, continúan agrediendo al pueblo nicaragüense, en su pretensión de poder político, ridícula, insolente e indecente, por oculta tras ropajes fantasmagóricos, y pretensión absurda, al fin, por basarse en arbitrariedades, falsificaciones, afán de sometimiento y violación de todos los derechos.
Esos individuos han roto con el sagrado deber de toda y todo ciudadano de este país, de custodiar y preservar soberanía, seguridad, paz y trabajo digno de cada persona.
Desde púlpitos y tronos vacíos, esos falsos profetas y mercaderes, desconocen a Cristo y sus doctrinas de amor y concordia, legado profético a la humanidad, como patrimonio de esperanza, convivencia dialogante, tolerante y pacífica, entre hermanos.
Las citadas conductas, inadmisibles y anticristianas, han merecido, y merecen, la condena de las familias nicaragüenses y nada autoriza al Estado Vaticano, que debe regirse por las normas del derecho internacional, y el respeto a los gobiernos e instituciones nacionales, a otorgar nombramientos de cualquier tipo, en el territorio soberano y digno de nuestra Nicaragua.
Toda conducta jurídicamente inadmisible, y por lo tanto ilícita e ilegal, se considera ofensiva a la dignidad, decoro y libertades de nuestro pueblo, que vive, no sólo según las leyes humanas, sino y sobre todo según los principios, valores y prácticas del cristianismo verdadero, esperanza cierta de millones, desde el amor a y de Dios, sobre todas las cosas.
El pueblo nicaragüense ha defendido con sangre y honor santos, a través de los siglos, su vida soberana y pacífica. Las conductas ilícitas e inapropiadas de falsarios, fariseos y profetas del vacío, que rechazamos, en nada difieren de comportamientos y prácticas que derivan de ideologías fascistas, proimperialistas, y en ningún momento podrán ser admitidas, aceptadas, y mucho menos aplaudidas en Nicaragua.
Desde la fe que nos caracteriza y mueve, nuestra más enérgica protesta por la promoción de personas apátridas, destructivas, ambiciosas e irredentas, y la pretendida imposición de tales personajes deleznables, como autoridades que nadie reconoce o reconocerá.
La historia de inclinaciones y prácticas abominables, perversas, inhumanas en sintonía con infames monarquías colonialistas, incriminan a ese Estado Vaticano, que, usurpando el nombre de Dios cortó cabezas, enterró espadas, y exterminó pueblos y culturas enteras, declarando muerte a las lenguas y prácticas espirituales propias de pueblos originarios, y blandiendo armas de todo tipo, para dominar, conquistar y robar nuestros ricos patrimonios materiales y culturales, que, además, han sostenido materialmente al llamado tesoro del Imperio Vaticano, nada generoso y sí culpable de crímenes de lesa humanidad.
Desde los millones de voces y almas, acalladas brutalmente por la Inquisición, se alzan todos los pueblos sacrificados y desangrados por ese Estado Vaticano depravado, pedófilo, denunciado así en todo el mundo, que en estos tiempos todavía desconoce virtudes, derechos y se alía con las fuerzas de la oscuridad, la barbarie, el genocidio y el mal, para continuar el expolio de nuestras sagradas dignidades, creencias, potestades y riquezas materiales y espirituales, que en afán de usurpación todavía siguen desconociendo.
A nombre de todos los Mártires, de todos los muertos que las prácticas innobles del Estado Vaticano, han generado en el Mundo entero, exigimos respeto a la vida, a la armonía, a la conciencia alzada, y a la sacrosanta espiritualidad propia, activa, creativa y beligerante de un pueblo que ni se vende, ni se rinde, ¡jamás!
Sepan, señores, que sus inmorales adefesios y esperpentos, disfrazados de pastores, aquí ¡ni volverán, ni pasarán!
¡La Fe nos vale!
Desde nuestra Nicaragua, cristiana, socialista y solidaria, ratificamos todo lo dicho.
¡Siempre Más Allá!
Ministerio de Relaciones Exteriores República Soberana de Nicaragua