Managua. Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua.
Celebramos la paz como bendición suprema de nuestra Nicaragua, digna, soberana y libre.
Iniciamos abril en un himno claro de determinación, convicción y esperanzas plenas, que cantamos y caminamos, asegurando, defendiendo, promoviendo y viviendo la paz, como supremo legado de todos nuestros Héroes y todos nuestros Mártires.
Hemos dado la vida y seguimos dando la vida en absoluta defensa de nuestro decoro nacional, con alegría y concordia como estandartes en nuestros caminos de glorias y victorias de los derechos, y de la tranquilidad y el bienestar que nuestras familias y comunidades merecemos.
Iniciamos abril invocando al Altísimo, al Dios de todos los triunfos, al Dios de amor, fraternidad y bien común, que nos ilumina y guía para ir adelante con más fuerza y más fortaleza, desde la fe que nos ha hecho posible trascender, vencer y vivir.
Cada día acrecienta nuestra valentía que es de luz, vida y verdades verdaderas. nuestro coraje que es de espíritu y elevadas energías misteriosas. Cada día recibimos el don y los dones que nuestras almas transforman en rutas y sendas de realizaciones que este pueblo nuestro, noble y heroico, alcanza con recogimiento, reconocimiento y humildad, para proseguir en fraternales encuentros de construcción de más y mejores avances.
Vivimos el resurgimiento de la vida, en Cristo Jesús, que resucita y nos convoca a abrazar la resurrección de todos los milagros, dándonos la iluminación, el entendimiento y la apropiación de más conocimiento, sensibilidad, y conciencia de ser parte de una humanidad, buena, generosa y solidaria.
A ese mundo pertenecemos. Al mundo cristiano, socialista y solidario, que reconoce la dignidad humana y que crea, porque cree, paz y bien, en profunda, genuina, verdadera y creciente hermandad.
Iniciamos abril y estamos iniciando tiempos de agradecimiento y conmemoración de las históricas epopeyas revolucionarias y evolucionarias de nuestra Nicaragua. Nuestras gestas, nuestras hazañas, nuestras épicas, nuestras campañas de decencia, integridad y amor a la patria, que defendemos con fervoroso tesón, nos pertenecen como continuo aprendizaje y como permanente impulso, como bandera, como trayecto y viaje permanentes hacia síntesis y reinicios, entre tantos desafíos de las utopías espirituales que marcan, señalan, definen el mundo mejor que todos hemos buscado y que tanto urgimos.
Vamos desde abril mil veces victorioso, hacia el 45/19 marcando todos los ritmos, todas las vibraciones, todas las sinfonías, todos los colores, todas las floraciones de una revolución que evoluciona, Siempre Más Allá, siguiendo los sueños, aspiraciones, derechos y certezas de pueblos que con nuestro caminar asentamos verdades de una experiencia humana inteligente, sensata, sensible, serena e impostergable.
En todos los caminos, en todas las circunstancias, en todos los momentos, en todas las encrucijadas hemos hecho historia, y seguimos haciendo historia, en claro, evidente y vivo ejemplo de luminosidad interior y de celestes visiones, anhelos y realidades, que son ciertamente legados insoslayables de grandes maestros, y seres humanos de intensidad y aciertos ejemplares, reconocidos, inspiradores, e imitables.
Vivimos este otro abril, vibrante de imaginación, creación, creatividad, innovación, que el universo y nosotros en él hacemos posible, para continuar transformándonos y transformando la vida. Nos abrazamos en compromiso firme, coherente, y en consecuente andar, como Revolución Popular Sandinista que hoy nos reclama a todos, en estos otros tiempos y viajes hacia lo mejor de nosotros mismos, y lo mejor para todos.
Luchamos para vencer… Y hemos vencido y seguimos venciendo, seguros de que el pleno sentido de humanidad debe prevalecer en todos, en cada uno, en el mundo que ya cambió y que sigue cambiando… El mundo que busca afanosamente desterrar la miseria, la mezquindad, el odio, el egoísmo, la avaricia, para, entre todos y por el bien de todos, seguir defendiendo el derecho a la paz, que es la vida, que es la luz, que es la única verdad, la única realidad, posibles.
Desde abril victorioso hacia julio de más gloria, historia y triunfos, caminamos, con nuestro Darío, con nuestros Héroes y Próceres originarios; con Andrés, con José Dolores; con Zeledón, Sandino, Carlos, Tomás, y todos, absolutamente todos, nuestros Héroes y Mártires. Como dueños de nuestra historia… ¡Caminamos con Daniel!
Somos protagonistas de nuestra liberación, como combatientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, como Guerreros y Guerrilleros del Amor.
A seguir trabajando. A seguir luchando. ¡A seguir venciendo!
¡Ya vivimos otro mundo! ¡Seguimos haciendo historia!