Managua. Radio La Primerísima

La vicepresidenta Rosario Murillo recordó que este 27 de diciembre, se cumplen 50 años de la heroica acción del Asalto a la Casa de Chema Castillo, por un comando de aguerridos combatientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
La dirigente destacó que “días como este fortalecen nuestro espíritu y nos dicen que todo es posible con el poder del amor”.
“Compañeros, compañeras también queremos destacar que mañana se cumplen 50 años de la heroica acción del 27 de diciembre, 50 años, parece mentira. Todos nuestros recuerdos de ese día, la apertura de otra etapa después de la acumulación de fuerzas del Frente Sandinista de Liberación Nacional y se abrió otra etapa y se dio a conocer la indeclinable convicción de liberación de nuestro Frente Sandinista, de nuestro Comandante Carlos, de todos los aguerridos combatientes, guerreros y militantes del amor, en el Frente Sandinista de Liberación Nacional”, dijo.
En su acostumbrada alocución a través del Canal 4 de Televisión, Rosario oaseguró que esa conciencia firme, convicción, certeza de triunfo es la que nos llevó el 19 de julio en medio de tantas batallas a conquistar la victoria, la liberación, el inicio de la Revolución Popular Sandinista.
Vamos a estar en los primeros días de enero conmemorando esta gesta heroica, con la Juventud y con quienes hoy no solo recordamos, sino también vivimos el legado del Comandante German Pomares, de Contreras (Eduardo), Hilario Sánchez, de los compañeros de Sutiaba, de El Viejo, los que ya no están en este plano de vida pero que siguen siendo baluartes, banderas, estandartes, pilares, piedras fundamentales y fundacionales de esta Revolución que todos los días reinicia.
Rosario expresó que cada día Dios nos da más fuerzas para luchar defendiendo la paz que es la certeza del futuro y trabajando duro para prosperar entre todas las circunstancias que nos toque o nos ha tocado y nos tocará seguramente mientras tengamos vida enfrentar, el valor, el honor, la honra y la gloria de nuestro General Sandino, de nuestro General Zeledón, de Andrés, de José Dolores, de Carlos, de nuestros pueblos originarios, está aquí en la batalla, en la continuidad de las batallas, en la certeza de todos los triunfos.
Añadió que “los triunfos en nuestra Nicaragua Bendita y los triunfos de los pueblos libres, hermanos, en el mundo entero que sabemos que por muy difícil que sean las circunstancias que vivimos tenemos la fuerza de espíritu para luchar, seguir luchando y vencer, seguir venciendo”.
“Vamos adelante entonces compañeros, compañeras, estamos llenos de vigor, de historia, de gloria y estamos llenos del formidable espíritu de todos nuestros ancestros y de todos nuestros Héroes y Mártires, días como este fortalecen nuestro espíritu y nos dicen que todo es posible con el poder del amor, que es más fuerte que ese odio miserable que en el mundo corroe y afecta a tantos seres, a la humanidad, el odio como arma de destrucción masiva, y el amor como potencia que alza los valores y que nos dispone a vivir como hermanos, como dice ese Himno de la Alegría, el nuevo sol, cuando todos tenemos que reconocernos como hermanos, porque hermanos somos, pero reconocernos como hermanos y seguir venciendo el odio, y seguir venciendo esos tratos denigrantes, crueles, humillantes que caracterizan a quienes se creen potencias, seguir venciendo todas las expresiones de supremacía, desde el espíritu libertario, invicto e invencible, de nuestros grandes Héroes, Héroes de Nuestramérica, Héroes de la Humanidad. Vamos adelante compañeros, compañeras, siempre más allá, es nuestro el porvenir. Abrazos grandes”, dijo.
El 27 de diciembre de 1974 un comando del Frente Sandinista de Liberación Nacional se tomó la casa del ministro somocista José María “Chema” Castillo, propinando de esta manera uno de los golpes más duros a la dictadura.
La acción guerrillera consistió en asaltar el inmueble y tomar como rehenes a los invitados a una fiesta de fin de año, entre los que se encontraba el embajador norteamericano de turno, así como políticos y ministros del régimen somocista.
Como resultado de la acción una serie de compañeros guerrilleros y líderes sandinistas entre los que destacaba el actual Presidente Daniel Ortega Saavedra, que eran presos políticos, fueron puestos en libertad.