Managua. Por Rosario Murillo (*), Vicepresidenta de Nicaragua.

Queridas familias de esta Nicaragua nuestra, orgullosa, digna… Una Nicaragua que todos los días agradece a Dios y reconoce el gran poder de Dios, y por eso, por esa fuerza de espíritu que nos da el gran poder de Dios, dentro de cada uno de nosotros, caminamos, fortaleciendo las sendas de bien común, de derechos. Y cuánto derecho y cuánto merecimiento tiene el pueblo nicaragüense.
Y los enemigos de la paz hablando siempre en contra de los derechos del pueblo nicaragüense y de la justicia que merecen las familias nicaragüenses: vida buena, vida con derechos, vida saludable, animada, alegre, laboriosa, como somos los nicaragüenses, pueblo grande, cristiano, socialista, solidario. Un pueblo de cariño, un pueblo tradicionalmente armonioso, un pueblo donde la injerencia extranjera ha favorecido, creado, generado y multiplicado conflictos para que dejemos de ser como somos. ¡Pero no lo han logrado!
Somos un pueblo de cariño, un pueblo de concordia, un pueblo de fe, de devoción, un pueblo que reconoce, reitero, el gran poder de dios. Y porque sabemos reconocer el gran poder de Dios, sabemos que de Él depende todo, la salud de cada uno de nosotros. Sin Dios ¿qué somos? ¡Con Dios, podemos! Dios que es amor, el amor que todo puede ¡y todo vence! Así, en esta Nicaragua Suya, este pueblo de Dios va adelante!
45/19, que fue el triunfo de los derechos de las familias nicaragüenses, la victoria de las posibilidades de asegurar, entre todos, los derechos de todos. ¡La victoria de la democracia!
Mentecatos que embadurnan con odio
Cuando oímos hablar a unos cuantos mentecatos –porque eso es lo que son, apátridas mentecatos– hablar de Nicaragua, vemos que viven en otro país: el país que ellos quisieron a lo largo de la historia –como serviles de los imperios– embadurnar, embarrar, con odio y de odio. Pero bueno, el gran poder de Dios no favorece el odio. Lo despeja. Lo destierra. Lo derrota. Es así.
Y aquí, todos los días nunca rindiéndonos, siempre sabiendo que aquí nos ilumina, reitero la palabra aquí, nos ilumina un Sol que no declina, y sabemos que ese Sol es el Padre Celestial, y sabemos que siempre está ahí para fortalecernos, y frente a las circunstancias, difíciles, adversas, darnos la fuerza para trascender.
¡Aquí nos ilumina ese Sol, Dios padre todopoderoso, que no declina! Y bueno, el odio, el mal, se ha venido alejando, alejando, alejando, y aquí estamos, como personas, como seres humanos, que sabemos reconocer los momentos ásperos, de dificultad, momentos donde la miseria humana se ha impuesto, momentos donde los miserables han creído derrotar a las almas fuertes. Pero todos sabemos que ni pudieron ni podrán, y sabemos que estamos celebrando y seguimos celebrando los triunfos de la paz, de la cultura de paz, los triunfos del cariño y los triunfos de la fuerza espiritual inmensa que tenemos los nicaragüenses.
Así estamos, caminando, siempre llenos de esperanza y siempre dispuestos al bien, al bien común. Y como seres humanos también sabiendo enfrentar las tentaciones que en el camino se ven, las encrucijadas, los cruces de camino, y sabiendo recibir, escuchar, la voz de Dios, para continuar por la senda que todos, en unión fraternal, queremos, necesitamos y merecemos sendas de bien.
Aquí estamos entonces celebrando el triunfo de la salud. Se ha garantizado el financiamiento, que son 386 millones 250 mil riyales saudíes, para el Hospital Departamental de Las Minas.
Cómo recuerdo cuando el mal quiso imponerse aquí, cuando el odio quiso barrer con el amor, cuando el odio quiso quemar las obras de bien, cómo quisieron detener todos estos proyectos, e incluso llegaron a detener el hospital, por ejemplo, de Bilwi. ¡Lo detuvieron! Pero ahí va, y ya va a concluirse, y ya va a dar el mejor servicio posible a todas las familias afrodescendientes y de las comunidades originarias que habitan en esa región.
Nadie cree en los malignos
Imagínense qué mal corazón el de algunas personas, evitar que se construyera un hospital para las comunidades originarias y para todos los habitantes de la zona. Es decir, evitar que se promoviera y asegurara el derecho a la salud. ¿Quién puede creer en esos mentecatos, de verdad malignos?
Se ha aprobado el financiamiento de Arabia Saudita, nuestro reconocimiento, han venido varias misiones para concretar esto, para construir un hospital de primera, donde vamos a asegurar atención en 310 camas, esa es la cantidad de camas que tendrá ese hospital, con todos los equipos de rayos x, cuidados intensivos, medicina transfusional, todos los servicios de primera, especialidades, atendiendo.
O sea, ¡un hospital de primera! ¿Gracias a quién? Al pueblo de Dios, que es el pueblo nicaragüense. Porque todos estos triunfos, siempre lo decimos, son del pueblo, son de la dedicación, del compromiso, del trabajo, del pueblo, con la vida buena que merecemos, y con el bien. Paz y bien decía San Francisco de Asís. Paz y bien es lo que tenemos y lo que queremos, caminando paso a paso, construyendo el porvenir.
Pueblo victorioso, pueblo que avanza, pueblo que camina, pueblo que canta, pueblo que celebra, pueblo que está lleno de alegría y de energía triunfal. Pueblo de Darío, de Zeledón, de Sandino. Pueblo de Nicarao, de Diriangén, de Adiact. Pueblo de Andrés, de José Dolores Estrada.
Pueblo, pueblo, pueblo de tantos Héroes que nos han dejado, nos han legado el deber de cantar, que es el deber de avanzar, el deber de construir. ¡Nunca destruir! El deber de ser seres humanos excepcionales, porque podemos serlo. Excepcionales en un mundo tan complejo y tan lleno de odio, tan lleno de maleficencia, tan lleno de guerras, tan lleno de todo lo que no queremos en estas tierras nuestras. Podría estar lleno de amor, de construcción, de logros, de victorias.
Dios quiera que salgamos de estos funestos tiempos de oscurana que vive el mundo, y se reinstale la luz, que es la seguridad en la vida, que son los derechos, que es la justicia, que es la verdad verdadera, para los pueblos en todas partes.
Este es un pueblo que merece lo mejor, porque es juntos que estamos creando lo mejor. Unidos es que vamos adelante. Todos juntos es que vamos adelante. Y Siempre Más Allá. Porque es posible. porque sabemos que es posible, y porque sabemos que ese es el legado de toda esa sangre santa que abona nuestra bendita Nicaragua.
(*) Extractos de su intervención al mediodía del miércoles 3 de julio de 2024, a través de Multinoticias, del canal 4 de televisión.