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Israel en estado de coma

Ramallah. Por Helmy Asmar, Centro de Información de Palestina

Israel en estado de coma Ramallah. Por Helmy Asmar, Centro de Información de Palestina

En un incidente que se ha repetido muchas veces con presentadores de televisión, la entidad sionista pidió a la cadena británica Sky News que expulsara a la presentadora Bill Donati tras su diálogo con el ex representante israelí ante las Naciones Unidas, Danny Danon.

La petición sionista ocurrió después de que Donati dijera que los llamamientos de Danon al desplazamiento de los residentes de Gaza son similares a lo que ocurrió en el Holocausto. Por esa razón, el representante israelí calificó a la locutora de “antisemita”, y a pesar de las disculpas oficiales de la cadena, el régimen sionista pidió la expulsión de la presentadora. Ningún otro canal, organización educativa o mediática hizo la misma petición.

Hemos visto muchos incidentes de este tipo en los últimos tiempos, especialmente tras la agresión sionista-estadounidense contra Gaza. Incluso hasta a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la más alta institución judicial del mundo, que constituye la cúspide de la pirámide de la justicia internacional, fue acusada del mismo cargo después de que aceptara escuchar el caso de Sudáfrica contra la entidad como perpetradores del crimen de genocidio en Gaza. Y si pudiera, el régimen sionista también reclamaría a Naciones Unidas que expulsara a los jueces del tribunal por “antisemitas”, una acusación que se esgrime contra cualquiera que lance aunque sea una rosa a la entidad sionista.

El “Holocausto de Gaza” se está produciendo desde hace casi cuatro meses en directo, ante los ojos y oídos de millones de personas, documentado con sonido e imagen, y con una cobertura informativa completa. Lo llevan a cabo tropas y mercenarios de casi todos los países del mundo, dirigidos por las fuerzas del ejército de un “estado” que se estableció con el pretexto de “compensar” por lo infligido a su “pueblo”.

Este genocidio cuenta con la participación directa o indirecta, el apoyo logístico y político, y la cobertura internacional de al menos la mitad de las potencias mundiales, encabezadas por una camarilla que domina el llamado Consejo de Seguridad, que hasta ahora ha patrocinado el Holocausto de Gaza y está deseoso de continuarlo, y se opone clara y descaradamente a detenerlo, a pesar de las decisiones de la Corte Internacional de Justicia de detenerlo inmediatamente.

En relación con el incidente de Sky News, el periódico sionista de derechas “Israel Today” publica noticias sobre la “Conferencia de la Victoria para Israel” en la Jerusalén ocupada, en las que se leen llamamientos más que explícitos al genocidio y al Holocausto, en términos que no pueden interpretarse. Dice el periódico:

«Mapa de asentamientos desde Rafah hasta el norte de Gaza, discursos de ministros del gobierno, cánticos de “traslado” y “muerte a los terroristas”… Ayer por la tarde (domingo pasado) se celebró en Jerusalén la “Conferencia de la Victoria para Israel” con la participación de ministros, miembros de la Knesset y una gran multitud bajo el lema: “Sólo los asentamientos traen seguridad”. Regreso a la Franja de Gaza y al norte de Samaria».

Durante el discurso del ministro de Seguridad Nacional, Ben-Ghafir, varios manifestantes enarbolaron una pancarta en la que pedían la reubicación de los residentes de Gaza, a lo que el ministro respondió con estas frases (entre otras): “Alentémoslos a que se marchen voluntariamente”. “La visión errónea nos ha costado violaciones, asesinatos y saqueos. Parte de la corrección de esa visión es volver a nuestros hogares en Gush Katif. Tenemos que volver a nuestros hogares” porque “esto es la Torá, esto es justicia histórica y esto es lo correcto”. “Hoy todo el mundo entiende que la huida trae la guerra. Tenemos que volver a nuestros hogares y tomar el control de la tierra”. “También presentar un proyecto para fomentar la inmigración y una ley de pena de muerte para los terroristas”.

Además de ser la expresión de una tendencia genocida y racista del “holocausto” –a la que se han opuesto incluso muchos sionistas– la conferencia de Jerusalén lleva consigo una especie de estado de coma en el que ha caído la sociedad sionista.

¿De qué victoria hablan cuando están llevando a cabo una agresión apoyada por (al menos) la mitad de las fuerzas del mal de todo el mundo que, incluso después de más de 120 días, no ha logrado ninguno de los objetivos fijados por sus dirigentes?

De hecho, ésta es una de las manifestaciones del neonazismo, que nos recuerda la arrogancia de Hitler y sus discursos rebosantes de “orgullo” (¡!) y extremismo. No nos cabe duda de que un loco como Ben-Ghafir es uno de los discípulos más aventajados de Hitler, ya que sale al público jactándose de los crímenes cometidos por las bandas sionistas llamadas ejército, o de los crímenes cometidos por manadas de colonos extranjeros en la Ribera Palestina cuando persiguen a los pastores, les roban las ovejas o queman sus cosechas agrícolas.

Lo ocurrido recientemente en Jerusalén es expresión de una corriente mayor en la entidad, según el escritor de izquierdas Gideon Levy en Haaretz, que recientemente escribió un artículo sobre el estado de extremismo y coma en que vive la sociedad sionista.

Israel hoy no se parece a sí mismo. El atentado del 7 de octubre le hizo perder la razón, y se pareció al peor régimen tercermundista, con todas sus contradicciones, atrasos, diferencias, y conflictos de intereses de quienes lo dirigen. Es un buen augurio del inminente fin, que puede tardar pero es inevitable, y la cantidad de crímenes manifiesta y documentada que ha cometido en Gaza, supera toda la criminalidad registrada en la historia contemporánea, es el principio del fin.

Muchos creen que esta ala es extremista y no representa a la sociedad israelí, pero en realidad estas posiciones representan a la “corriente principal”, como dijo Gideon Levy en Haaretz.

El proyecto de asentamientos y desplazamientos es el verdadero proyecto de la entidad, como demuestra su escalada durante las tres últimas décadas después de los Acuerdos de Oslo, mientras los mercaderes de ilusiones prometían a los palestinos un Estado plenamente soberano en las fronteras de 1967, incluido Jerusalén Este.

La ventaja de estas personas (incluido Netanyahu) es que se saltaron el juego de la seducción que prevaleció durante décadas después de 1967 y dijeron la verdad. Pero los vendedores de ilusiones de Ramallah y los agentes de la normalización árabe (establecer relaciones entre el sionismo y las naciones árabes) se niegan a reconocer la verdad porque les pone ante una elección de la que huyen: la de la fuerza y la resistencia.

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