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Inicia conteo final para ofensiva rusa en Ucrania

Nueva Delhi. Por M. K. Bhadrakumar (*), Indian Punchline

Inicia conteo final para ofensiva rusa en Ucrania Nueva Delhi. Por M. K. Bhadrakumar (*), Indian Punchline

Un estudio de psicología experimental realizado por la Escuela de Negocios de Harvard relacionado con la tendencia de las personas a “disparar al mensajero” llegó a un hallazgo sorprendente de que tal comportamiento humano se deriva en parte del deseo de dar sentido a los procesos aleatorios.

En pocas palabras, recibir malas noticias activa el deseo de tener sentido y, a su vez, la activación de este deseo aumenta la tendencia a disgustar a los portadores de malas noticias.

En la agitación actual en torno a la guerra de Ucrania, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, David Cameron, encajan en la descripción de mensajeros con motivos malévolos: Macron sigue repitiendo su idea favorita del despliegue de combate por parte de los países europeos en Ucrania y Cameron argumenta a favor de la escalada del teatro de guerra a territorio ruso.

(Nota de la redacción: El ex primer ministro y hoy canciller de Reino Unido, David Cameron, autorizó a Ucrania a atacar objetivos en Rusia utilizando las armas británicas. Advirtió que si Rusia “se anota una victoria” y el mundo se vuelve “más inseguro, incierto y peligroso”. Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha declarado varias veces este año, que sus fuerzas armadas deben “tener operaciones sobre el terreno, cualesquiera que sean, para contrarrestar a las fuerzas rusas. La fuerza de Francia es que podemos hacerlo”. El 2 de mayo afirmó que si las tropas rusas “rompen la línea del frente” y “la parte ucraniana lo solicita”, debería plantearse el envío de tropas occidentales a la región).

A Moscú no le gustaban los dos como portadores de malas noticias. Pero si se necesitaban más pruebas, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, proporcionó el “panorama general” en el FT Weekend Festival (“Festival de fin de semana FT” del diario inglés “Financial Times”; presentación y debate sobre diversos temas) desde Washington el sábado pasado, cuando expresó la esperanza de que Kiev tenga la capacidad de “mantener la línea” en el transcurso de este año, y espera que el ejército ucraniano monte una nueva contraofensiva en 2025.

Sullivan no descarta “los avances rusos en el próximo período” en el campo de batalla, porque “no se puede accionar instantáneamente el interruptor”, pero insistió en que Ucrania tiene la intención de “avanzar para recuperar el territorio que los rusos le han arrebatado”.

FT agregó una pequeña advertencia: “Sus comentarios [de Sullivan] sobre una posible contraofensiva de Ucrania representan la articulación más clara de la Casa Blanca de cómo ve la evolución del conflicto si el presidente Joe Biden gana la reelección en noviembre”. Ahora, tal como están las cosas, ese es un gran “si”, ¿no es así?

Robar el dinero de Rusia

Mientras tanto, Bloomberg informó el 3 de mayo que Estados Unidos “está liderando las conversaciones entre las naciones del G7 para desarrollar un paquete de ayuda militar a Ucrania por valor de hasta 50 mil millones de dólares, que sería “financiado por las ganancias generadas por los intereses acumulados sobre los activos rusos congelados”.

Estados Unidos calcula que los activos rusos estimados en unos 400 mil millones de dólares, incluidos los activos de oligarcas, en su mayoría en manos de los países de la Unión Europea, generarán beneficios extraordinarios anualmente, lo que permitiría el reembolso a medida que los aliados occidentales proporcionen fondos de ayuda adicionales para Ucrania.

El Congreso de Estados Unidos aprobó el mes pasado una legislación conocida como la Ley REPO que permitiría a la administración incautar activos rusos en bancos estadounidenses y canalizarlos a Ucrania. Moscú ha advertido en repetidas ocasiones que podría reducir el nivel de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos si Washington se apodera de los activos rusos.

Teniendo en cuenta todos estos movimientos hostiles de Occidente, el próximo ejercicio militar ruso realizado para practicar el uso de armas nucleares no estratégicas es cualquier cosa menos una reacción instintiva a algunos comentarios incendiarios de Macron y Cameron.

El embajador ruso en Estados Unidos, Anatoly Antonov, calificó la actividad de entrenamiento como “una medida forzada en respuesta a la política arrogante y agresiva del «Occidente colectivo»… los desquiciados estrategas de Washington y sus satélites en Europa deben comprender que en la escalada de apuestas que están instigando, Rusia utilizará todos los medios para proteger su soberanía e integridad territorial. Occidente no podrá jugar a una escalada unilateral”.

A este respecto, la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia del 6 de mayo se centró en la intención de Estados Unidos de infligir una “derrota estratégica” a Rusia y anunció una respuesta adecuada en términos de intensificar la actualización y fabricación de misiles de alcance intermedio y corto y poner fin a la “moratoria unilateral” de Moscú sobre el despliegue de estos sistemas de armas, así como el futuro despliegue de estos sistemas de armas “a nuestra discreción”. La declaración consideraba la transferencia de los aviones F-16 a Ucrania como una provocación deliberada, ya que se trata de una aeronave de “doble capacidad” que puede transportar tanto armas convencionales como nucleares.

Pánico en Occidente

Destacó que Moscú ha tomado “especial nota de los modelos de misiles ATACMS de fabricación estadounidense que se han enviado recientemente a Ucrania y son capaces de alcanzar objetivos dentro de Rusia”.

La declaración concluyó que el próximo ejercicio de entrenamiento transmitirá “una señal aleccionadora” a Estados Unidos y sus aliados de que sus movimientos hostiles están “empujando la situación cada vez más cerca del punto de inflexión explosivo”.

El meollo de la cuestión es que Estados Unidos y sus socios del G7 están en modo de pánico. Carecen de convicción sobre la capacidad de Ucrania para interrumpir el impulso de una gran ofensiva rusa que se espera ampliamente en el verano. Incluso hay una sensación de oscuro presentimiento de que el ejército ucraniano podría simplemente hacer las maletas en los próximos meses.

El ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, dijo la semana pasada que las fuerzas rusas tienen el control total de la situación en el campo de batalla y avanzan constantemente a lo largo de la línea del frente. Según la estimación de Shoigu, las pérdidas militares de Kiev ascendieron a 111 mil durante los primeros cuatro meses de este año.

En realidad, por lo tanto, los hechos sobre el terreno sugieren que los comentarios de Macron y Cameron caen más en el ámbito de la exageración de dos gobiernos asediados que miran hacia la inminente derrota de su política hacia Ucrania.

En un golpe de realidad, el destacado analista militar suizo, el coronel Alexander Votraver, que también es Jefe Adjunto del Estado Mayor Militar y Estratégico del Jefe del Estado Mayor Estratégico de las Fuerzas Armadas Suizas y redactor jefe de la prestigiosa Revista Militar Suiza (RMS+), puso las cosas en perspectiva mientras hablaba en el canal de televisión francés: “Hay que preguntarse: ¿está el ejército francés suficientemente equipado en términos de formación y con armamento moderno para contribuir a operaciones ofensivas contra un enemigo superior?”.

“Las fuerzas que podríamos mover son dos brigadas de 5 mil a 6 mil soldados, con una duración de despliegue de 1-3 meses como máximo. Pero si hablamos de un plazo más largo, como obviamente en el caso de Ucrania, son solo 2 batallones, que hoy están en los países bálticos y en Rumanía. La mala noticia es que estas fuerzas son absolutamente insuficientes para enfrentarse a un ejército ruso de medio millón de efectivos”.

¿Acaso Moscú no sabe ya lo que el coronel suizo expuso con brutal franqueza?

En cuanto a Cameron, su comentario inusualmente beligerante sobre llevar la guerra a Rusia fue aparentemente un truco publicitario coreografiado por 10 Downing Street (la sede del primer ministro de Reino Unido), Foreign Office (cancillería) y Reuters (agencia de noticias) en vísperas de la ceremonia de investidura de Putin en el Kremlin el 7 de mayo, e incluso mientras se conocían los resultados de las elecciones locales en Gran Bretaña, que supusieron una derrota histórica para el Partido Conservador, que –ante la inminencia de unas elecciones generales– se analizan a través de un prisma nacional.

Después de que la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú, María Zajárova, dijera a Tass que Rusia tiene derecho a atacar instalaciones británicas en Ucrania o en cualquier otro lugar si se materializaban las amenazas de Londres sobre ataques ucranianos con armas británicas en territorio ruso (por ejemplo, al puente de Crimea), el Gobierno de Su Majestad reaccionó expulsando al agregado de defensa de Rusia, imponiendo nuevas restricciones a los visados diplomáticos rusos y eliminando el estatus diplomático de algunas propiedades rusas. (Zajárova también dijo que habrá inevitables consecuencias desastrosas para Londres debido a sus pasos hostiles).

Pero el ministro del Interior, James Cleverly, anunció en el Parlamento que el Reino Unido buscaba “asegurarse de que protegemos nuestra capacidad de tener líneas de comunicación con Rusia, incluso durante estos tiempos tan difíciles, las rutas para la desescalada, la prevención de errores y la evitación de errores de cálculo son realmente importantes”. ¡Qué retirada tan humillante!

Presagiando las mareas en el campo de batalla en Ucrania, donde Moscú se está enfocando, el Ministerio de Defensa ruso anunció el miércoles ganancias militares en la región de Járkov.

RT comentó que “el desarrollo aparentemente señala una intensificación de los combates en el eje de Járkov, donde la línea del frente… ha permanecido en gran medida estática durante meses”. La cuenta regresiva final para la ofensiva de verano de Rusia parece haber comenzado.

(*) M. K. Bhadrakumar, diplomático jubilado, es uno de los más prestigiosos analistas de Asia sobre geopolítica mundial. Ocupó numerosos cargos relevantes en distintos gobiernos de India.

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