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Hace diez meses empezó la operación militar especial en Ucrania

Moscú. Prensa Latina

Hace diez meses empezó la operación militar especial en Ucrania Moscú. Prensa Latina

Hace 10 meses, el 24 de febrero, el presidente ruso, Vladimir Putin, emitió la orden de comenzar la operación militar especial en Ucrania, con el objetivo de desmilitarizar y desnazificar ese país y terminar con el genocidio contra los habitantes del Donbass.

Según el mandatario, se actuó después de recibir una petición de ayuda de los líderes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, reconocidas por Rusia 72 horas antes.

En una intervención para toda la nación, puntualizó que el objetivo de las acciones era defender a las personas que durante ocho años sufrieron persecuciones y genocidio por parte del régimen de Kiev.

Las repúblicas populares de Donetsk y de Lugansk se constituyeron después que los habitantes de esas regiones del este de Ucrania no reconocieran al régimen de Kiev, nacido del golpe de estado contra el gobierno de Viktor Yanukovich en febrero de 2014.

El mandatario ruso recalcó el peligro que para la seguridad de Rusia representaba la aspiración de los nacionalistas ucranianos de unirse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Evocó los bombardeos a Yugoslavia por la OTAN (24 de marzo- 10 de junio de 1999) y la invasión estadounidense de Iraq en 2003 para dejar claro sus consideraciones de que Occidente sufría una bancarrota moral.

Durante 30 años, de forma deliberada y paciente, tratamos de llegar a un acuerdo con los países de la OTAN sobre una seguridad equitativa e indivisible en Europa, dijo Putin, quien agregó que más allá de eso la alianza no cesó en sus intentos de expansión al este y cercar a Rusia.

Además, desde el 19 de febrero de 2022, Kiev comenzó a chantajear a Moscú, amenazando con retirarse del memorando de Budapest que prohíbe a Ucrania poseer armas nucleares.

Con el desarrollo que tuvo ese país cuando era una república de la desaparecida Unión Soviética, para las autoridades de Kiev crear una bomba nuclear no sería un problema.

Incluso en el caso de un despliegue de misiles con ojivas nucleares, en un lugar como Járkov, esos cohetes estarían en Moscú es solo tres minutos, tiempo insuficiente para poder derribarlos.

POR QUÉ UNA OPERACIÓN MILITAR ESPECIAL

Aunque muchos analistas, dentro y fuera de Europa, califican los acontecimientos como una guerra, en realidad no lo es, pues Rusia no está en guerra con Ucrania, ni Moscú ni Kiev se declararon la guerra entre sí.

Las acciones de las fuerzas de seguridad rusas en Donbass y los territorios ucranianos están destinadas a la desmilitarización y la desnazificación.

La principal diferencia entre una guerra completa y una operación militar especial radica en la escala y los métodos de lucha.

El objetivo principal de una guerra es la ocupación de territorios y la destrucción de un enemigo por cualquier medio. Mientras que el de una operación militar especial consiste en liberar a los civiles de lo que Moscú considera un régimen neonazi y salvar sus vidas con el uso extremadamente cuidadoso y selectivo de armas.

Las tropas rusas no bombardean ciudades pacíficas. Atacan objetivos militares, destruyen batallones nacionalistas y desarman al ejército regular.

Igualmente, muchos se preguntan por qué comenzaron operaciones militares en detrimento de conversaciones. La respuesta es bien simple: desde hace un tiempo la inteligencia rusa estaba consciente de los planes del ejército ucraniano y batallones nacionalistas para atacar Donetsk y Lugansk.

Los militantes ucranianos se prepararon para realizar una operación de limpieza contra los civiles del Donbass en la noche del 24 al 25 de febrero, y realizar ataques terroristas contra ciudades rusas con el objetivo de provocar un enfrentamiento a gran escala.

El ejército ruso se adelantó solo una jornada al ataque masivo de 150 mil efectivos ucranianos contra las dos repúblicas populares.

En paralelo y antes del inicio de la operación militar especial, la Constitución de Ucrania había establecido el curso para que el país ingresara en la OTAN como miembro pleno.

Antes de eso, ya la alianza usaba a Kiev como un campo de entrenamiento de batallones nacionalistas, despliegue de instalaciones militares y también como un centro de tránsito para mercenarios y terroristas extranjeros.

Además de la base en Ochákov y el polígono de Yávorov, en 2021, se conocían siete lugares de la presencia permanente del pacto noratlántico en Ucrania, entre ellos el puerto Yúzhny, el centro de inteligencia en la isla de las Serpientes, el campo de entrenamiento de Mariupol, y las instalaciones militares en Shostka.

Esto sin contar los laboratorios biológicos de Washington y la OTAN en territorio ucraniano, cuyos experimentos fueron desenmascarados con pruebas por las fuerzas rusas que los ocuparon en el primer momento de la incursión en el país.

Razones más que sobradas para que cualquier nación que se viera amenazada tomara medidas para evitarlo.

RUSIA NO SOLO COMBATE AL NACIONALISMO UCRANIANO

La situación en torno a los acontecimientos de Ucrania, no es ni de lejos lo que trata de mostrar la prensa occidental poniendo a Ucrania como un país invadido que se defiende frente a una gran potencia, que además no ha podido con la resistencia ucraniana.

Para ser realistas, Ucrania tenía el mayor ejército de Europa después de Rusia, además llevaba años, bajo supervisión de la OTAN, preparándose y armándose, y ganando tiempo con acuerdos que nunca cumplió (Minsk I y Minsk II, 2014 y 2015) como acaba de reconocer el ex canciller alemana Ángela Merkel.

Rusia, ha reiterado que no está en guerra con su vecino, por lo cual no ha empleado a fondo todo su potencial militar, sólo tiende a cumplir los objetivos de la operación militar especial.

Es cierto que este enfrentamiento podría haber terminado hace mucho, cuando todos pensaron que Ucrania avanzaría en las conversaciones con Rusia, pero los intereses del pacto atlántico, y en primera instancia de Washington, lo impidieron.

En el momento actual, el muy bien entrenado ejercito ucraniano y su técnica no existen, en el terreno ahora combaten las reservas preparadas en países occidentales con técnica suministrada por ellos mismos.

Eso quiere decir que Rusia se enfrenta en Ucrania a la OTAN, que a la vez ha trazado una política de hasta el “último ucraniano” en su afán de derrotar a Rusia, sin importarle para nada el destino de esa nación eslava que usan como ariete contra Moscú.

El 11 de octubre, el Secretario general de la alianza, Jens Stoltenberg, confesó que la victoria de la Federación de Rusia en el conflicto de Ucrania representaría una derrota para la OTAN.

Más claro, difícilmente podría haberlo dicho otra persona. Con ello la alianza reconoció que lo que ocurre en Ucrania obedece a una operación largamente planificada contra Rusia, en la cual a los ucranianos les ha tocado poner el terreno y los hombres.

Lo más peligroso aún es que algunos consideran que Rusia puede ser derrotada en el conflicto y por eso inundan a Ucrania con enormes cantidades de armas.

En este contexto, si en verdad los países occidentales quisieran la paz, podrían cesar el suministro bélico y obligar a Ucrania a retomar las conversaciones encaminadas a lograr la seguridad para ambos contendientes, y a que Kiev asuma una posición neutral y no alineada.

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