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Cuando hay paz y hay unidad, todo es posible

Managua. Por Rosario Murillo (*), Vicepresidenta de Nicaragua.

Cuando hay paz y hay unidad, todo es posible Managua. Por Rosario Murillo (*), Vicepresidenta de Nicaragua.

Seguimos contentos y agradecidos al Dios de todos los triunfosporque estamos caminando, porque somos luchadores, nos da la fuerza, de alma, de espíritu, de corazón, para luchar, para trabajar, para vencer, en toda circunstancia, siempre que seamos amantes de la paz y que estemos llenos de buenos sentimientos, de cariño, de respeto, y seamos capaces de creer y crear el bien de todos.

Y bueno, caminando, caminando, hacia el 45/19. Cuántos años, cuántas luchas, cuántas esperanzas, cuánta devoción y entrega, diríamos, ¡cuánto sacrificio! Aunque sabemos que entregar la vida por la Patria es un acto heroico y sublime, que lo vemos, lo sentimos, como un sacrificio, pero más que un sacrificio es una piedra fundacional. Es lo que hace que en cada rincón de una Patria como la nuestra haya templos, templos de coraje, templos de dignidad, santuarios y sagrarios de coraje, de dignidad, de heroísmo, de resistencia, de lucha, de triunfos, de tantas victorias.

Qué bendición la de haber nacido aquí, en esta patria que está llena de amor, porque todo lo que se ha hecho y se hace, toda esa entrega, toda esa devoción, todo ese cariño que nos hace dar la vida por la Patria, todo eso es bendición de dios, y es privilegio, y es orgullo nacional.

Y aquí estamos avanzando con ese mismo espíritu, sabiendo que en estos tiempos que son paz, nos debemos a todos los que nos han dejado el deber, la responsabilidad de consolidarla y defenderla, como lo único que permite el progreso, el avance, que las familias nicaragüenses hemos soñado, queremos, y merecemos.

Estamos hoy ya a martes 9 de julio, recibiendo todas las confirmaciones, muchas, centenares de hermanos que nos visitarán, líderes estudiantiles, líderes juveniles, líderes sociales, muchos comunicadores, muchos artistas, muchos hermanos, todos ellos solidarios y admiradores de la fuerza de espíritu de nuestros ancestros, que son, además, nuestros guías, espíritus guías.

Tenemos ese orgullo, ese honor, de descender de heroicos pueblos originarios, dignos. Pueblos originarios inteligentes, brillantes. Pueblos originarios, cultura formidable, que quisieron aplastar y no pudieron porque somos herederos de esas culturas formidables que a lo largo del tiempo, por supuesto, se van transformando y se van uniendo a otras culturas formidables.

Estamos hechos, entonces, de culturas de luz, de vida, de verdades verdaderas, de tanto cariño. Orgullosos siempre de esa heredad: nuestros pueblos originarios, nuestros generales invictos, nuestra heroica resistencia, heroica y victoriosa resistencia.

En todos los momentos en que han querido aniquilarnos los Imperios voraces, conquistarnos, doblegarnos, aniquilarnos, pero no han podido, ¡ni podrán! En todo tiempo han tratado de matar el alma nicaragüense, y aquí estamos, cada vez más conscientes de ser ese pueblo grande, orgulloso, de gran espíritu, de gran corazón, de gran alma, de gran coraje, y de tantas luchas y victorias.

¡Ni pudieron, ni podrán! Eso lo podemos decir categóricamente, porque venimos de tantos y somos tantos y vamos hacia tanto, que quiere decir progreso, prosperidad, salir de esa miseria que nos impusieron, que nos quieren seguir imponiendo. Porque ahí están los malos, los pillos, los delincuentes, los forajidos de siempre, ¡ahí están! Siempre hablando mal, siempre perdidos, porque lucen perdidos. Siempre perdedores, además, porque son perdedores. Siempre fracasados, además, porque han fracasado en el intento de doblegar a este pueblo grande, que ni se vende, ni se rinde, ¡jamás!

Somos el pueblo magnífico, formidable, grande, de Darío, imaginémonos lo que significa Darío para el mundo; el pueblo grande de Rubén Darío, el pueblo grande de Augusto Nicolás Calderón Sandino, el pueblo grande de Benjamín Zeledón, el pueblo de Andrés Castro, de los generales, el General Estrada, José Dolores, y del Estado Mayor del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

Nuestro Sandino, nuestro General Estrada, esos generales Inmensos, Pedro Altamirano, Miguel Ángel Ortez, Umanzor, todos ellos en el firmamento de los Héroes, que dan Patria y sentido de Patria.

El que no se sienta orgulloso de lo que hemos hecho a lo largo de nuestra historia, de cómo hemos resistido para vencer, no tiene Patria. Por eso hay algunos apátridas, porque no tienen Patria. Son los lacayos, serviles, esclavos de mente, de conciencia. Son “hijos de casa”, ese término se usaba antes para distinguir entre los hijos biológicos, y empleados que tenían en las casas.

Ni siquiera podemos llamarles esclavos… Sirvientes, así les decían, “hijos de casa”, recogían gente humilde para que les sirvieran. En este caso no son humildes, algunos, talvez, medio enredados en egoísmos y voracidades queriendo copiar el patrón de los patrones, sin darse cuenta que nada les hacía parecerse.

Y esos serviles, esclavos, lacayos, servidumbre de los imperios, esos no tienen Patria, obviamente. ¡No tienen Patria! Por eso odian a su pueblo. ¡Qué terrible! Por eso odian la tierra de donde vienen. ¡Qué terrible! De donde llegan, de donde vienen. ¡Qué terrible!

¡Imagínense! Blasfemar de uno mismo, de su sangre, de su nervio, de su raíz. Blasfemos, apátridas. Ahí están siempre deseando el mal. Y bueno, lo decimos todos los días: el que desee el mal, atrae el mal, esa es una ley de la vida, es natural. Si yo me lleno de maldad lo que atraigo es maldad, no puedo atraer otra cosa, porque no soy otra cosa, o no son otra cosa.

Los que llenos del mal desean el mal, son mal, y mal que las personas maldicen, mal del que las personas se apartan, mal del que las personas reniegan, porque la verdad es que, la maldad, la mezquindad, es miseria humana, y uno se aparta, reniega y dice: no, yo no quiero ser parte de esa miseria humana. Tenemos el deber y el derecho de trascender los seres humanos.

Y bueno, sin embargo, los que amamos a Nicaragua de verdad y heredad de tantos nicaragüenses grandes, sabemos cómo ir adelante, que es en unidad; sabemos cómo trabajar juntos, todos juntos, y sabemos cómo vivir seguros, tranquilos, luchando, trabajando, prosperando. ¿Y cómo? Desde la paz. ¿Y cómo? Defendiendo la paz. ¿Y cómo? Generando más concordia todos los días, desde el respeto, la hermandad, y el amor cristiano, socialista y solidario.

Así no nos llega el mal. El mal está, gracias a Dios, desterrado de esta Patria bendita y siempre libre, desterrado en todas sus modalidades, incluso aquellos que se disfrazaban de religiosos, porque un religioso no puede ser malvado. Aquí hemos conocido verdaderos malvados, disfrazados de religiosos, pero a nadie engañan, así lo decía Sandino: “con el tiempo no se puede engañar a nadie”. Y es la verdad.

Y por eso nos sentimos hoy todavía más plenos en este 45/19, porque sabemos que hemos caminado tanto, que hemos enfrentado tanto, que hemos luchado tanto, que merecemos lo mejor, en primer lugar la paz, y también en primer lugar el amor en grande, desde un infinito sentido de familia y comunidad.

45/19, la Patria. 45/19, la unidad. 45/19, la solidaridad. 45/19, la alegría, la felicidad. 45/19, la Patria, la Revolución. Y ahí vamos hacia ese 45/19 con más y más realizaciones al servicio de nuestro pueblo, porque son triunfos del pueblo, del trabajo abnegado de cada día. Y todo eso se devuelve al pueblo, porque el que hace el bien, recibe bien, por derecho propio.

Por eso decimos: más hospitales, más centros de salud, más y más escuelas, universidades, más y más tecnologías para la producción, más y más carreteras, calles, puentes ¡qué maravilla esos puentes! ¿Quién los iba a ver? Decíamos, “¿cuándo?” ¡Ah! Pero los vimos, porque cuando hay paz y hay unidad todo es posible, y porque todo es posible con el poder del amor. No del odio. El odio destruye, el odio es infame, y por eso más infame todavía cuando ese odio salía de las bocas y lenguas que se decían representar a Cristo Jesús. ¡Qué atrevimiento! Eso es más maldad todavía.

Más calles, más viviendas, más unidades productivas, más trabajo, más comercio, más producción. Todo es posible con el poder del amor, y así es como vamos adelante, alabando y dándole gracias a Dios todos los días, porque es en su nombre y para su gloria que caminamos. La gloria de Dios es el pueblo tranquilo, seguro, y consciente de que es posible ir adelante, Siempre Más Allá, en unidad, hermandad, solidaridad y alegría.

(*) Extractos de su intervención al mediodía del martes 9 de julio de 2024, a través de Multinoticias, del canal 4 de televisión.

43 Aniversario

Radio Segovia, La Poderosa del Norte.

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