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Ene 11

PRESERVAR LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

Proclama Presidente Daniel Ortega en investidura presidencial período 2017-2021
El Presidente Daniel Ortega ratificó esta noche el compromiso de su gobierno que por tercer periodo consecutivo inicia hoy, seguir trabajando en unidad con todas las fuerzas económicas, sociales y políticas por el bienestar del pueblo nicaragüense y fortalecer la alianza del diálogo para lograr que el país avance en paz, en seguridad y en mejoría económica.

El jefe de Estado resaltó que la paz que vive Nicaragua desde 1979 debe mantenerse, igual que la seguridad ciudadana y la reconciliación nacional y avanzar la titulación de propiedades en las regiones del caribe norte y sur del país.

La antigua Plaza de la Revolución fue el escenario para la ceremonia de Toma de Posesión esta tarde, ante miles de jóvenes de la Juventud Sandinista y decenas de invitados especiales; representantes de los poderes del Estado; altos mandos del Ejército, Policía, gabinete gobierno y diputados de la Asamblea Nacional.

Embajadores que representaron a diferentes gobiernos y países, como la Embajadora Laura Dogu de Estados Unidos y Miguel Díaz Reynoso de México.

Asistieron los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de Taiwán Tsai Ing Wen; de El Salvador, Salvador Sánchez; de Honduras, Orlando Hernández; de Haiti, Michel Martelly; Evo Morales de Bolivia; el vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, también estuvo presente.

Resaltaba el representante del Papa Francisco, Monseñor Leon Kalenga, Nuncio en Belice, acompañado del Nuncio en Nicaragua, Monseñor Fortunatus Nwachukwu; y el Secretario General Adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA), Néstor Méndez, en representación del Secretario General, Luis Almagro.

Grandes murales del General Augusto C. Sandino y del fundador del FSLN, Carlos Fonseca, se veían predominantes desde el Palacio Nacional, en tanto que la derruida Catedral de Managua lucia iluminada.

Previo a la ceremonia la Camerata Bach deleitó a los presentes con todos los cantos de la Misa Campesina. También participó el cantautor nacional, Otto de la Rocha.

Entre los invitados especiales estaban los ex presidentes de Honduras, Manuel Zelaya y Porfirio Lobo Soza; el ex presidente salvadoreño, Mauricio Funes y el ex presidente de Guatemala, Vinicio Cerezo Arévalo.

Resaltaban entre los invitados, los directivos de la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (AMCHAM), con su Presidente, Roberto Sansón, y dirigentes de diferentes cámaras empresariales agrupadas en el COSEP, con su Presidente, José Adán Aguerri.

Estaban ahí sacerdotes como Neguin Eslaquit; Antonio Castro, Monseñor Eddy Montenegro, Monseñor Bismarck Carballo, entre otros y dirigentes de diversas iglesias evangélicas.

En la histórica plaza habían representantes de República Dominicana, Chile, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Belice, del SICA, SIECA, Naciones Unidas, Rusia, Libia, el PARLACEN; la República Árabe Sarahui; Japón; de la Secretaría General Iberoamericana; Egipto, Corea del Norte y Corea del Sur; Canadá; España; Antigua y Barbuda; Vietnam; Jamaica; República Checa; Abjasia; Arabia Saudita; parlamentarios alemanes; Emiratos Arabes; Palestina; Irán; y representantes de diversos partidos políticos de izquierda de America Latina.

En el acto, el Presidente Nicolás Maduro fue sentado a la izquierda del Presidente Ortega y la Presidenta de Taiwán a la derecha de la vicepresidenta Rosario Murillo, demostrando el grado de excelentes relaciones diplomáticas con ambos países.

Antes de iniciar el acto se ofreció a los presentes un baile folclórico nacional.

A las 5:52 de la tarde se instaló la sesión especial de la Asamblea Nacional. Luego de entonar el Himno Nacional, el nuevo Presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras tomó la promesa de ley a la Vicepresidenta Rosario Murillo, ella juró encomendándose en primer lugar a Dios y al pueblo de Nicaragua y fue declarada en posesión de su cargo.

Posteriormente se tomó la promesa de ley al Presidente Daniel Ortega y juró por su cargo. Posteriormente el titular del Parlamento le impuso la banda presidencial.

Luego la Camerata Bach entonó después varios temas musicales, Guerrero del Amor” del dúo Guardabarranco; “Solo le pido a Dios” de Luciano Pereyra que popularizó Mercedes Sosa; “Nicaragüita” de Carlos Mejía Godoy; Caminante no hay camino de Juan Manuel Serrat; Nicaragua Mía de Tino López Guerra.

El Presidente Ortega cedió la palabra a la Vicepresidenta, Rosario Murillo que proclamó nuevos tiempos de victoria, con paz y seguridad. Agradeció a los nicaragüenses y sobre todo a la juventud de quien dijo es el presente y futuro de Nicaragua y que representa esperanza y certeza.

Dirigiéndose a las mujeres nicaragüenses dijo que van juntas a trabajar por todo lo que falta y juntas deben crear el futuro, poco a poco y paso a paso para derrotar la pobreza y afianzar la paz y la prosperidad.

El Presidente Ortega pidió luego la bendición pública del Cardenal Miguel Obando y Bravo, Arzobispo Emérito de Managua, ahí presente en la tarima principal.

Aseguró que la humanidad esta bendita en medio del dolor y la tragedia, luchando por la paz, la justicia, por la libertad de los pueblos, de todas las familias del planeta.

Dirigiéndose al General Sandino dijo que se le está cumpliendo y a Carlos Fonseca que estamos avanzando produciéndose milagros. Recordó que en esta misma plaza el 20 de julio de 1979 confluyeron todos los esfuerzos y los nicaragüenses, unidos todos los sectores de la vida nacional, pero luego llegaron los sembradores de cizaña a enfrentarnos, en clara alusión de Estados Unidos, y Nicaragua fue desgarrada y un camino que costó recorrer con dolor y sangre de hermanos nicaragüenses de diferentes pensamientos pero confrontados, costando alcanzar la paz.

El mandatario dijo que ellos siempre buscaron la paz y por eso recurrieron al juez, a la Corte Internacional de Justicia de La Haya a pedir justicia y que los gobernante norteamericanos tuvieran la oportunidad de dar razones y argumentos del porque lanzaban la guerra terrible contra Nicaragua, violentando incluso resoluciones del congreso norteamericano, buscando otros caminos. Incluso el narcotráfico para hacerle llegar armas a otros hermanos nicaragüenses para que nos siguiéramos matando. Y en 1987 la CIJ dictó su fallo ordenando al gobierno de Estados Unidos cesar la guerra y los actos de terrorismo contra Nicaragua y los mandaba a indemnizar al país por 17 millones de dólares.

Ortega dijo no perder la esperanza de que Estados Unidos y su gobierno y autoridades reconozcan y acaten esa sentencia.

Insistió en que a Nicaragua le ha costado llegar a la paz a lo largo de toda su historia, viviendo guerras fratricidas en las que incluso el país se dividió y trajo a un expansionista norteamericano, William Walker que quiso apoderarse de Nicaragua, Centroamérica y hasta Estados Unidos para imponer el esclavismo, hasta declarándose Presidente de Nicaragua y con la ayuda de otros países centroamericanos se expulsó al invasor.

Reconoció que las guerras permanentes le impidieron a Nicaragua progresar y empobrecerse, pero ahora se ha producido el milagro de encontrarnos en la Plaza de la Revolución, de los sueños de paz de los nicaragüenses, de progreso, de bienestar, de salud, educación. Gracias a Dios, dijo se produjo ese milagro desde el 2007, aunque reconoció que entonces había desconfianza por los choques violentos de los años 80 por la revolución sandinista y las presiones desde el exterior que extendía presiones a los presidentes centroamericanos, impidiendo el diálogo entre los pueblos centroamericanos y alimentar la confrontación, el atraso y el subdesarrollo, pero en 1987 fue el guatemalteco quien tomó la decisión de convocarlos a todos, considerando que fue una decisión valiente.

Recordó que se quiso impedir a la Contra dialogar con el gobierno sandinista y fue en 1988 en Sapoá con el Cardenal Miguel Obando y Bravo como mediador hablaron con los jefes de la Resistencia Nicaraguense y se firmaron acuerdos de paz, sin escuchar las presiones externas. Recordó a Israel Galeano, comandante Franklin de la Contra, aceptó firmar la paz. Y fue la Iglesia Católica quien ayudó a la reconciliación y la paz, no alimentando el odio, ni la confrontación, ni la hoguera de la guerra, para todos.

En presencia de los empresarios, recordó al dirigente empresarial Jorge Salazar, a quien calificó como un mártir en la batalla por la paz. Se refirió a las elecciones del 25 de febrero de 1990, con un CSE ciento por ciento sandinista y en una situación internacional compleja, convirtiendo esos comicios con una pistola en la cabeza, perdiéndolas el FSLN y pasando a una oposición constructiva.

Hizo un repaso de las posiciones radicales de la dirigencia de la UNO que quería acabar con el sandinismo, pero la Presidenta Violeta Chamorro y el Ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo lo entendieron. Calificó a Lacayo como un instrumento de paz y de reconciliación. Aseguró que el FSLN no quería derrocar al gobierno de Chamorro, ni desconocer las elecciones de 1990. Reconoció que durante todo este proceso fue determinante la firmeza y serenidad de la Presidenta Chamorro y de Lacayo para estabilizar el país.

Aseguró que para 1996 cambió la correlación de fuerzas en el Poder Electoral y le impidieron a Lacayo ser candidato presidencial y Roberto Rivas que entonces era Magistrado del CSE era aplaudido cuando proclamó la victoria de Arnoldo Alemán y después a Enrique Bolaños, respaldados por Estados Unidos y los medios de comunicación y de los empresarios, y Rivas gozaba de aprecio y tenía visa libre para ingresar a Estados Unidos, pero cuando le tocó reconocer la victoria del FSLN en el 2006, entonces Rivas dejó de ser bueno.

Trajo a colación que en 1996, el ex presidente costarricense Oscas Arias admitió que las elecciones debieran ser anuladas y pidió que aceptara los resultados y salieron diciendo que las elecciones fueron buenas y al FSLN no se le ocurrió llamar al pueblo a la calle para desconocer los resultados y nunca lo harán.

Manifestó que los gobiernos de Chamorro, Alemán y Bolaños apostaron a invertir en el país y finalmente en el 2007 el FSLN se esforzó en construir la unidad de la nación para erradicar la pobreza, el hambre, mejorar de vida de las familias nicaragüenses, para dignificar a los nicaragüenses, convocando a las fuerzas productivas, empresarios, trabajadores, en un objetivo que parecía difícil de alcanzar por la polarización e ideologización, construyendo confianza y compromiso de levantar Nicaragua en todos los campo. Y hoy se puede decir que se ha logrado alcanzar ese objetivo y aquí estamos, independientemente de los pensamientos y diferencias políticas y religiosas, estamos todos representados en esta plaza.

Aseguró que esto es lo más valioso y es lo que más se debe seguir cuidando, garantizando la seguridad de los nicaragüenses y que frente a las amenazas del narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, Nicaragua sea garantía de seguridad para que el país pueda caminar.

Indicó que las presiones contra la región centroamericana vienen del narcotráfico y el crimen organizado que viene de México y del gran mercado de Estados Unidos, con un presupuesto el más pequeño de la región, y comprometidos con los mandatarios centroamericanos de acompañarlos con esta batalla.

Cuestionó a Estados Unidos por no ayudar a los gobiernos que antecedieron en Nicaragua en el 2007 para resolver la crisis energética y los apagones de largas horas y días, dando gracias a Dios que ya existía el ALBA y Venezuela ayudó a paliar la crisis.

Aseguró que debe promoverse los programas de impacto social; la generación de empleo; y las micro empresas.

Se comprometió en fortalecer la integración centroamericana, en el ALBA y PETROCARIBE y la CELAC; y que Centroamérica sea una zona libre de paz.

Luego saludó a todas las delegaciones invitadas que vinieron a su investidura presidencial.

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